La Selección Argentina todavía no jugó la final del Mundial 2026 y en el Gobierno ya están pensando en todo lo que puede pasar después. El problema es que, mientras la ministra de Seguridad Alejandra Monteoliva trabaja en un operativo junto a la Ciudad de Buenos Aires y bajo la supervisión del jefe de Gabinete, Diego Santilli, en Balcarce 50 todavía no saben siquiera cómo invitar formalmente a los jugadores a la Casa Rosada. El día después de la histórica clasificación de la Argentina a la final contra España, el Ejecutivo activó contactos para preparar el eventual regreso del plantel al país. Hay escenarios de llegada, rutas de traslado, corredores seguros, coordinación entre fuerzas y hasta participación de la SIDE en el análisis preventivo. Todo, claro, para un festejo que todavía no está confirmado y que depende de una decisión de los propios futbolistas.
Sin ir más lejos, el Gobierno ya arma un megaoperativo para una celebración que todavía no sabe si va a organizar. Según detalló la Agencia Noticias Argentinas, Nación coordinará el movimiento en aeropuertos a través de la Policía de Seguridad Aeroportuaria. Pero aún no está definido si el plantel llegará por Ezeiza o por Aeroparque. Una variable que, en la práctica, modifica cortes, rutas, despliegue de fuerzas y todo el esquema de seguridad.
La Casa Rosada también abrió conversaciones con el Gobierno porteño para preparar una eventual celebración en Plaza de Mayo o en las inmediaciones de la sede de Gobierno. En Balcarce 50 aseguran que el objetivo será evitar desbordes y garantizar corredores seguros. Pero hay un detalle: todavía no hay una comunicación formal cursada a la AFA.
En Nación admiten que esperan una definición de los jugadores y evalúan cómo realizar el ofrecimiento formal. "No está previsto enviar una carta. Se está definiendo", expresan en despachos oficiales. Es decir, el Gobierno ya analiza los movimientos de miles de personas, incorpora información de inteligencia y coordina fuerzas de seguridad, pero todavía debate el mecanismo para hacerle una invitación al plantel.
El presidente Javier Milei ya dejó clara su posición: si los jugadores aceptan ir a la Casa Rosada, no quiere funcionarios ni empleados en la foto. "No tengo nada que hacer en esa foto", expresó el mandatario. La instrucción política es que Balcarce 50 quede vacía de dirigentes y que la presencia se limite al personal de Casa Militar. La idea es evitar que el festejo sea interpretado como una apropiación partidaria del éxito de la Selección.
Sin embargo, el Gobierno ya está trabajando activamente para preparar ese eventual recibimiento. La secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, habilitó a Casa Militar a diseñar el protocolo de seguridad que se aplicaría en el Palacio de Gobierno si el plantel campeón del mundo en 2022 decide celebrar allí. La administración libertaria quiere evitar la foto política, pero ya puso a todo el aparato estatal a trabajar para garantizarla.
Desde la Ciudad, el jefe de Gobierno Jorge Macri aseguró ante MDZ Online que la administración porteña "está preparada" para recibir a la Selección que buscará conquistar el bicampeonato. "Nos encantaría recibirlos, depende más de ellos que de nosotros y para mí amerita un festejo más allá del resultado del domingo", planteó. Sin embargo, fuentes porteñas admiten que todavía esperan conocer las alternativas concretas de llegada y celebración. "Estamos esperando las alternativas de lugares y ahí veremos que hacemos", se sinceraron. La Ciudad, en otras palabras, está lista para un evento multitudinario que todavía no tiene sede definida.
A la improvisación se suma un problema político que el Gobierno prefiere no exhibir demasiado: la relación con la AFA y con su presidente, Claudio "Chiqui" Tapia, atraviesa uno de sus peores momentos. El vínculo está tensionado por la causa de ARCA y por los intentos oficiales de avanzar con controles y veedores sobre la asociación. En el oficialismo reconocen que no existen canales fluidos con la conducción del fútbol argentino. La situación genera una escena insólita: el Ejecutivo pretende ofrecerle la Casa Rosada a la Selección, pero no tiene claro cómo comunicarse formalmente con la entidad que conduce el fútbol argentino.
En Balcarce 50 sostienen que la tensión política no debería bloquear la coordinación de seguridad. La idea que circula es separar el operativo del vínculo con Tapia y presentar la sede de Gobierno como un espacio disponible exclusivamente para los jugadores. Pero la política, una vez más, aparece en el medio de todo. Mientras tanto, en varios despachos de la Casa Rosada el clima mundialista se vive con intensidad.
Aunque el propio Milei asegura respetar las cábalas, algunos funcionarios evitan hablar demasiado del tema. "Es muy mufa planificar demasiado. Los jugadores sé que no quieren hablar de nada hasta el domingo y está muy bien", plantearon desde una de las oficinas oficiales. En la AFA, mientras tanto, fueron todavía más cautos: "Aún no se hará nada", señalaron, aunque admitieron contactos incipientes con el Poder Ejecutivo. Así, mientras la Selección se prepara para jugar la final del Mundial contra España, el Gobierno se debate entre la planificación, la superstición y la falta de definiciones. Monteoliva coordina, la Ciudad espera, la SIDE analiza escenarios, Casa Militar diseña protocolos y Milei intenta mantenerse lejos de la foto. Todo para un festejo que, por ahora, depende de los jugadores.