Para gran parte del mundo, el partido de esta tarde en Atlanta es una semifinal de fútbol de alto voltaje. Pero para quienes pusieron el cuerpo en las islas en 1982, el choque entre Argentina e Inglaterra es una herida abierta que supura ante cada medida de "neutralidad" impuesta por la FIFA y acatada con un servilismo que no asombra por el gobierno de Javier Milei.
La prohibición de ingresar a los estadios con banderas o remeras que hagan referencia a las Islas Malvinas fue recibida como una cachetada por los excombatientes, quienes ven en esta decisión un acto de censura y una claudicación ante el "enemigo histórico".
En diálogo con BigBang, Ramón Robles, presidente de la Confederación de Combatientes de Malvinas de Argentina y del Centro de La Matanza, expresó el malestar que recorre a los veteranos de todo el país. Para ellos, Inglaterra no es un rival cualquiera: es una potencia que invadió el territorio nacional en reiteradas ocasiones, desde las invasiones inglesas en Buenos Aires y Ensenada hasta el conflicto del Atlántico Sur.
"Para nosotros, primero y principal, es un partido especial. No solamente un partido de fútbol, es un partido contra nuestro enemigo histórico: nos invadió Buenos Aires, con quien desembarcó en Ensenada, en Puerto Barragán, nos mató a los 323 compañeros del crucero Belgrano estando en la zona de exclusión, es un partido especial y no es solamente nosotros, esto viene desde (Antonio Ubaldo) Rattín, cuando le apretó la bandera el banderín de la Reina, pero a nosotros nos reivindicó Diego Armando Maradona en el año '86 y a partir de ahí se convirtió en un emblema en todas las canchas de nuestro querido país hay una bandera de Malvinas", recordó Robles con emoción.
El veterano fue contundente al calificar la medida de la FIFA, que cuenta con el aval de la seguridad argentina: "Nuestras hinchadas reivindican la soberanía de Malvinas y que hoy la FIFA haya prohibido entrar a la cancha con un símbolo de Malvinas o una remera me parece un acto totalmente discriminatorio".
La indignación de Robles no solo se queda en lo que sucede en Estados Unidos, sino que apunta directamente a la Casa Rosada y a la sede de la calle Uspallata. Según el excombatiente, el gobierno nacional adoptó una postura de sumisión absoluta: "Es como que nos prohíban entrar con nuestra bandera patria. Y lo peor de todo es el Gobierno Nacional que apoya esa medida, por lo menos tendría que haber protestado o algo, pero es tal el cipayismo de este gobierno que se arrodilló y apoyó la medida", disparó Robles.
Además, el malestar se extiende a la logística de los festejos en Buenos Aires. Históricamente, el Obelisco es el epicentro de la alegría popular en democracia, pero hoy el panorama es de restricción: "Y de hecho podemos ver lo que están haciendo en la Ciudad de Buenos Aires: el Gobierno Nacional y el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires vallaron todo el Congreso para que nadie pueda salir a festejar, para que nadie vaya al Congreso a festejar", denunció el referente.
En la misma línea, advirtió: "Todos los actos importantes de nuestra vida democrática se conmemoraron en el Obelisco y hoy por primera vez, después de habernos reprimido en estos dos últimos partidos, por primera vez va a estar vallado, no se va a poder llegar. Así que imaginate cómo nos sentimos", cerró.
El servilismo de Monteoliva y el fantasma de Thatcher
La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, fue la encargada de confirmar que el reclamo de soberanía fue incluido dentro de las prohibiciones de la FIFA por ser considerado "contenido político" y "provocativo".
"Tuvimos una reunión y definimos que no se podrá entrar a la cancha con contenido provocativo", explicó la funcionaria en FM Now. Al ser consultada sobre si las banderas de las islas entraban en esa categoría, respondió afirmativamente: "Banderas con las Malvinas es contenido político. No pueden ingresar banderas con contenido político. Sí bandera argentina o inglesa. Pero nada que contenga algún mensaje que pueda provocar algún tipo de situación".
Este clima de "desmalvinización" oficial se completa con las declaraciones del vocero Adrián Ravier, quien horas antes, ante la consulta periodística, evitó confirmar si el presidente Milei aún conserva un retrato de Margaret Thatcher en su escritorio de Olivos. Para los veteranos, hoy la batalla no es solo en la cancha: es contra el olvido que se intenta imponer por decreto.