La causa Malvinas volvió a estar presente a nivel mundial luego del reclamo que hizo el actual embajador argentino en Francia, Ian Sielecki, quien en el marco de su participación en una audición dedicada a Argentina en la Comisión de Asuntos Europeos de la Asamblea Nacional local, pidió que taparan de un mapa que tenía detrás la pertenencia al Reino Unido de las Islas Malvinas.
"Acabo de notar que estoy sentado frente a un mapa que muestra a las Islas Malvinas, como si fueran parte del Reino Unido. Esto supone un gran problema en distintos niveles, incluso jurídicos, porque no puedo, como representante del Estado argentino, hablar libremente ante ese mapa", señaló Sielecki, cuando tuvo la palabra. "Sería como legitimar una situación que constituye una vulneración, una agresión a la soberanía de mi país, a la dignidad misma de la Nación Argentina y, sobre todo, una violación flagrante del derecho internacional", remarcó después.
La definición del diplomático generó elogios desmedidos del otro lado del Océano Atlántico y particularmente desde su país, donde opositores y oficialistas reivindicaron la posición pública que tomó, jugada en términos de exposición política. Lo hizo tras agradecer la invitación para su participación y con mucho cuidado, cuando destacó que "lamentablemente" debía señalar "un pequeño inconveniente (...) que en realidad es un gran problema".
El pedido generó una pronta respuesta, con interrupción incluida del propio presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores. "Señor embajador: Malvinas, entre paréntesis, sabemos que este territorio está en disputa. No hemos atribuido, como usted dice, en este mapa", explicó.
"Está señalado como Reino Unido. Ese es el punto", rechazó Sielecki. "Es como si se invitara al embajador de Ucrania a hablar ante un mapa que mostrara a Lugansk o Crimea como si legítimamente formaran parte de Rusia. Estoy seguro de que mi colega ucraniano rechazaría eso de manera muy clara. Por eso me permito señalarlo", añadió enseguida.
Luego pidió si existía alguna manera de taparlo mientras esté su intervención, lo que se consiguió gracias a una pedazo de cinta que no sólo "borró" el paréntesis que decía que las Malvinas correspondían al "United Kingdom", sino que directamente quitó el archipiélago del mapa.
El perfil de Sielecki como diplomático es distinto al que puede tener alguien en su carrera pero formado en la Cancillería Argentina. El actual representante argentino en Francia es politólogo y se formó en instituciones de primer nivel europeas y se especializó en el país de Napoleón y sus costumbres.
Su pericia como diplomático quedó validada tras el gesto que tuvo que, además de ser consecuente con el reclamo histórico de soberanía sobre el territorio, expuso la atención de Sielecki al no hablar con un mapa detrás que decía que las Malvinas no eran argentinas. Si no hubiera tenido el gesto, es probable que hubiera pasado inadvertido, pero también existía la chance de que hicieran una campaña en su contra por no haberse opuesto al mapa.
Sin embargo su salida llamó la atención porque Sielecki pertenece al gobierno de Javier Milei, un presidente que llegó al poder reconociendo su fanatismo por la criminal de guerra Margaret Thatcher y ninguneando la soberanía territorial sobre las Islas por las que el país fue a la guerra en 1982. Su diferenciación hasta llevó a que lo elogien figuras como Juan Grabois.
"Un orgullo como argentino ver al embajador Ian Sielecki rehusarse a hablar delante de un mapa donde se identificaban a las Islas Malvinas como territorio británico. No lo conozco, no me importa de qué partido es, aplaudo su gesto patriótico así como repudio el cipayismo de Milei", escribió el referente peronista.