En una declaración cargada de contradicciones, justificaciones políticas y cuestionamientos velados al mecanismo del arrepentido, el ex secretario de Obras Públicas José López intentó despegar a Cristina Fernández de Kirchner del entramado de corrupción investigado en la causa de los Cuadernos de las coimas, aunque evitó retractarse formalmente de la extensa confesión que él mismo realizó años atrás como imputado colaborador.
Sentado frente al Tribunal Oral Federal 7, López habló durante aproximadamente una hora y eligió no responder preguntas ni de la fiscalía ni de las querellas. Con tono pausado y leyendo fragmentos preparados en papeles, buscó presentarse como un funcionario atrapado por "el ritmo de la política", presionado psicológicamente y afectado por el contexto carcelario y mediático que rodeó su declaración como arrepentido. "Nunca integré una asociación ilícita", sostuvo al inicio de su exposición.
Y agregó: "Fui llamado a conformar un gobierno legítimo elegido por el pueblo". El mismo ex funcionario que quedó inmortalizado en 2016 intentando esconder bolsos con casi nueve millones de dólares en un convento de General Rodríguez ahora procuró relativizar el contexto en el que confesó el funcionamiento del sistema de recaudación ilegal de fondos durante el kirchnerismo. En aquella declaración como arrepentido, López había detallado el circuito de las coimas en la obra pública-
También había señalado incluso el conocimiento de Cristina Kirchner sobre el mecanismo de recaudación. Sin embargo, esta vez evitó profundizar sobre el contenido concreto de esas afirmaciones y optó por una defensa política de la ex mandataria y del ex ministro de Planificación Julio de Vido. "Nunca vi a Cristina Kirchner como organizadora o jefa de una asociación ilícita ni a Julio de Vido", afirmó.
Y reforzó: "Nunca tuve el propósito de cometer delitos, sentí que cumplía mis funciones dentro del parámetro de la política". La estrategia de López pareció apuntar menos a desmentir los hechos y más a sembrar dudas sobre las condiciones bajo las cuales declaró como imputado colaborador durante el gobierno de Mauricio Macri. El ex funcionario describió un escenario de aislamiento, presión psicológica y temor permanente dentro del penal de Ezeiza.
Recordó que las imágenes de los bolsos en el convento se repetían constantemente en televisión y que convivía con otros detenidos vinculados al poder político y empresarial. "Las imágenes del convento eran permanente y habituales en los canales de televisión. Eso me afectaba mucho", dijo. Incluso relató que se sentía "presionado por los medios" y describió un clima de encierro asfixiante: "El murmullo yo lo percibía como gritos".
Según contó, cuando fue citado a declarar en la causa Cuadernos no conocía el expediente ni había hablado previamente con su abogado defensor. Luego aseguró que recibió sugerencias concretas para orientar su declaración. "Me dijeron que debía apuntar hacia arriba", afirmó. También sostuvo que el fiscal Carlos Stornelli se retiraba de la sala durante interrupciones de la audiencia junto a su defensor, y señaló que algunas expresiones incluidas en la declaración "no eran propias" de él.
En ese contexto, lanzó: "Por todo lo que viví, si yo me hubiera encontrado en otra situación anímica y de salud no hubiese hecho esta declaración como arrepentido". Aun así, López nunca negó explícitamente el contenido de aquella confesión que se convirtió en una de las piezas más delicadas del expediente judicial contra Cristina Kirchner y otros ex funcionarios.
El ex secretario también deslizó sospechas sobre otros empresarios y acusados que declararon en la causa bajo la figura del arrepentido. "Posiblemente presionados porque las sortijas se estaban acabando, hay declaraciones que se hilvanan con unas y otras", sostuvo. La frase hizo referencia al temor de muchos imputados a quedar detenidos si no colaboraban con la investigación.
Pese al intento de despegarse de las acusaciones, López dejó varias definiciones ambiguas que volvieron a exponer el funcionamiento opaco de la estructura estatal durante los gobiernos kirchneristas. "El trabajo diario y el ritmo de la política no siempre hace posible que se observen si se cruzan o no algunos límites", admitió. También buscó reinterpretar una de las frases más resonantes de su declaración original, cuando había dicho tener miedo de Cristina Kirchner. "El miedo que yo manifesté que le tenía tiene que ver con la forma de Cristina Kirchner de ejercer el poder y mi miedo era hacer mal el trabajo y perderlo", explicó ahora.