En la política en particular pero en la vida en general hay gestos que dicen más que las palabras. Y si hay alguien que perfeccionó el arte de los silencios estratégicos, esa es Karina Milei, quien en tres ocasiones memorables negó públicamente al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, con una precisión que no se puede esconder ni en un 3%.
"En verdad te digo que esta misma noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces", reza el pasaje bíblico en Mateo 26:34. Pero en este caso, no hubo gallo ni noche: sólo cámaras, aplausos y cánticos peronistas que resonaron en el recinto como un eco de la realidad política.
La más reciente escena de esta tragicomedia ocurrió anoche en la Cámara de Diputados, cuando Karina apareció para celebrar la aprobación de la reforma de la Ley de Glaciares. Con su habitual aire de estratega imperturbable, la hermana del presidente ingresó pasadas las 2 de la madrugada a uno de los balcones del recinto, acompañada por el ministro del Interior, Diego Santilli, y el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt. La bancada kirchnerista, siempre alerta a los detalles que pueden convertirse en dardos, no tardó en notar una ausencia significativa: ¿y Adorni?
"¿Adorni dónde está? ¿Adorni dónde está?", corearon los diputados peronistas irónicamente. El cántico resonó como un himno improvisado mientras Silvana Giúdici, bullrichista de corazón, intentaba continuar con su discurso sin entender que los gritos no eran para ella. Gabriel Bornoroni, otro miembro de La Libertad Avanza, se unió al desconcierto al agradecer la presencia de Karina en el recinto y fue entonces cuando todo explotó y Martín Menem intentó a los gritos acallar las risas del kirchnerismo.
Este episodio marca la tercera vez que Karina evita mostrarse junto a Adorni desde que estalló el escándalo por enriquecimiento ilícito que lo tiene en el ojo de la tormenta. La primera negación ocurrió en un intento por apagar las llamas del escándalo: Adorni organizó una conferencia de prensa en la Casa Rosada con todos los ministros presentes... todos menos Karina. Es que el jefe de Gabinete, que hasta entonces había sido uno de las caras más visibles del gobierno, quedó expuesto y solo frente a las preguntas incisivas de los periodistas.
La segunda escena tuvo lugar en un contexto más festivo pero igual de revelador: el cumpleaños de la hermana de Javier Milei en el emblemático Patio de las Palmeras. Entre risas y brindis, los Granaderos amenizaron la noche con tres temas de ABBA. Adorni no estaba entre los invitados: su despacho, ubicado a pocos metros del lugar de celebración, se convirtió en una especie de exilio simbólico y ,mientras Karina recibía abrazos y felicitaciones rodeada de ministros y funcionarios clave, Adorni tuvo que conformarse con escuchar la musiquita desde lejos.
Y ahora toda Argentina presenció el tercer acto: la reforma de la Ley de Glaciares. En medio del festejo por un logro legislativo que La Libertad Avanza no dudó en capitalizar como propio, la ausencia de Adorni volvió a ser el elefante en la habitación mientras la bancada kirchnerista no dejó pasar la oportunidad.
Karina Milei no es conocida por dejar cabos sueltos: cada movimiento suyo parece estar diseñado para enviar mensajes claros y contundentes. Esta vez, las ausencias son realmente notorias y una foto de la hermana presidencial -a la que se acusa de cobrar coimas en el sector de discapacidad- junto Manuel Adorni -Jefe de Gabinete a quien se investiga por enriquecimiento ilícito- no era para nada una buena opción.