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La importación al palo

La crisis del sector textil avanza: Benito Fernández anunció que se fundió "por tercera vez" y se dedicará sólo a la alta costura

El modista cerró su negocio prêt-à-porter, mientras que sus pares se enfrentan a un oscuro horizonte.

28 Enero de 2026 14:55
Benito Fernández se fundió por tercera vez.

La crisis de la industria textil en la Argentina es una de las más profundas y complejas que le tocó vivir en su historia contemporánea, producto de la fuerte recesión, la apertura de importaciones y la imposibilidad de competir que eso acarrea, y el incremento de los costos que superaron por completo al sector. En ese marco, el modista Benito Fernández anunció que cerró su empresa prêt-à-porter porque se fundió "por tercera vez" y que se dedicará sólo a la alta costura. "Yo cerré mi prêt-à-porter el año pasado. Por tercera vez en mi país me fundí: en el 2001, en 2020 y en 2025", reconoció el diseñador ante las cámaras de A24. "Me quedé con la alta costura. Y a mí me gusta ser popular, entonces mantengo las licencias de mi marca, que son los perfumes, las zapatillas, muebles, además de un edificio con mi nombre", añadió.

Benito Fernández continuará sólo con la alta costura, que tiene menos riesgos.

El modista contó que tenía 14 empleados y que trabajaba con ocho talleres para armar todos sus diseños, pero que ahora todo eso se desmoronó. "Es imposible producir en este país. Hace cuatro gobiernos que nos vienen destruyendo", reclamó. "¿Cómo se puede invertir en un lugar donde la carga impositiva es del 52%? Yo no quiero que el Estado me regale nada, sino que apoye a esta industria, como lo hizo España hace 30 o 40 años, y Brasil hace 20. Hoy esos países son potencias en la moda, cuando antes prácticamente no existían en ese sector", explicó enseguida.  

Lo cierto es que mientras que en el negocio popular de prendas que manejaba los plazos para la comercialización de la indumentaria van de los 30 a los 90 días y que, además, mucho de los proveedores con los que contaba se iban cayendo del sistema por la recesión. Eso hacía que hubiera que mejorar el caudal de capital a invertir, por tardar más en ver alguna ganancia.

¿Cómo se puede invertir en un lugar donde la carga impositiva es del 52%?

"Había un desfasaje financiero muy importante y no tenía esa cintura", caracterizó Fernández, quien ahora en cambio "puede hacer 100 vestidos o 10", pero cuando invierte le dejan una seña, recién ahí compra el material y le terminan de pagar cuando finaliza la pieza, sin ninguna posibilidad de pérdida.

La crisis del sector

La industria textil históricamente funcionó como un eslabón central en la generación de empleo y el desarrollo regional, pero hoy enfrenta una reconfiguración forzada que amenaza con desarticular cadenas de valor integradas que van desde la producción de fibra hasta la comercialización minorista.

El sector textil atraviesa su peor crisis y sólo el 30 de su capacidad productiva está operativa.

De acuerdo a los datos del Índice de Producción Industrial (IPI) manufacturero, relevados por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), la aceleración del declive del sector fue abismal. Si bien el inicio de 2025 mostró una recuperación estadística moderada, con un incremento acumulado del 6,6% en el primer bimestre respecto a 2024, a medida que avanzó el año, la combinación de una demanda interna deprimida y una competencia externa feroz comenzó a reflejarse en las estadísticas oficiales.

En septiembre de 2025, el rubro de productos textiles registró una caída interanual del 15,9%, mientras que la confección de prendas de vestir y calzado inició su ingreso en terreno negativo. La gravedad del cuadro se cristalizó un mes después, cuando la actividad sufrió un colapso del 24% interanual. Al realizar una comparación bianual frente a octubre de 2023, la contracción acumulada alcanza un 40%, una cifra que indica una destrucción de casi la mitad del volumen productivo en apenas dos años.

Las importaciones y la recesión: un coctel que atenta contra la industria textil argentina.

Al mismo tiempo, a la hora de la Utilización de la Capacidad Instalada (UCII), las noticias también son alarmantes. Mientras que la industria manufacturera argentina operó en promedio al 61,0% en octubre de 2025, el bloque textil registró un mínimo histórico del 32,5%. Este dato implica que casi siete de cada diez máquinas se encuentran inactivas, situación que complica la cobertura de los costos fijos y la amortización de inversiones en maquinaria de última tecnología que se realizó en años anteriores y ante las promesas libertarias.

Apertura de importaciones

La liberación del ingreso de ropa barata de China también cambió el panorama de la industria textil, ya que se dio en un marco de apreciación del tipo de cambio que fortaleció la tendencia. Entre enero y octubre del año pasado el volumen de importaciones llegó a las 332.696 toneladas, lo que implica un incremento del 89% en volumen y del 61% en valor respecto al 2024.

Shein, Temu y el desastre de la apertura de importaciones.

Mientras Temu y Shein se ponían de moda, la ropa de China llegó a representar el 70% del total, con picos superiores en los segmentos de tejidos de punto e indumentaria. La importación siempre fue parte del mercado argentino, en una distribución aproximada de 50% producción nacional y 50% extranjera. Esto ahora es distinto, con un 70% de los productos de origen importado.

Los gastos vuelan

La carga impositiva de los productores ronda el 50% y representa una gran parte de la cadena de costos del sector, que creció entre 100% y 115% desde que asumió Javier Milei, según un promedio hecho con los gastos de 2025. El problema es que eso no llegó a representar los incrementos de los otros rubros como el gas, que en el mismo periodo creció un 913%, la energía eléctrica que lo hizo en un 344% o el Transporte y la Logística, que lo hicieron en un 852%.

Las tarifas crecieron mucho más que cualquier otro costo en la industria textil.

Esa realidad erosionó con fuerza los márgenes de rentabilidad del sector. Sumada a la cruel realidad de que sale más cara la logística intranacional que traer un contenedor marítimo desde un puerto en China hasta el Puerto de Buenos Aires. Una asimetría que castigó a muchas plantas del interior, que para no cerrar debieron absorber costos de fletes.

Despidos

El sector también estuvo al frente a la hora de demostrar cómo la importación atenta contra las fuentes de trabajo genuinas locales. En los últimos días los cierres ganaron lugar en las noticias. El último lunes la textil Emilio Alal, ubicada tanto en Corrientes como en Chaco, anunció 260 despidos por el cierre de una de sus plantas de hilados y telas.

El sector textil avanza con despidos, cierres, desmantelamientos y reconversaciones al a importación.

El fin de semana se conoció que la empresa Grupo Dass, que fabrica zapatillas de Nike y Adidas en Misiones, despidió a 43 de sus obreros, porque sólo tienen producción garantizada hasta junio de este 2026. El año pasado había cerrado su planta en Coronel Suárez y había dejado a 360 familias sin su sustento.

Los trabajadores de la firma Eseka S.A., que maneja las famosas marcas Cocot/Dufour, enfrentaron en los últimos días a la patronal, por los 140 despidos de los últimos meses y por los salarios que, aseguran, rondan los 700 mil pesos. Además denuncian que sus jefes trabajan en una reconversión para dedicarse a importar productos chinos. 

Los trabajadores de Cocot/Dufour salieron a protestar contra los despidos.

En Catamarca la fábrica Textilcom también se enfrentó a luchas sindicales que denunciaron los 124 despidos que hubo y alertaron sobre el desguace de las plantas que las patronales hacen con aval de los gobiernos. Saben que hacerle frente a la importación es una tarea titánica y casi imposible y optan por reconvertirse para mantenerse competitivos, mientras sus empleados quedan en la calle.

En las últimas horas, la santiagueña Coteminas reconoció el despido de 112 trabajadores de su planta de La Banda, desde noviembre del año pasado. La planta que llegó a tener 1.200 empleados, hoy sólo cuenta con 400, de los cuales más de la mitad -220- están dentro del convenio quincenal.