En una reciente aparición en el canal de streaming Carajo, durante el ciclo Las tres anclas, el ministro de Economía, Luis Caputo, pintó un retrato de la Argentina que, para muchos, parece más un país de fantasía que la dura realidad que enfrentan millones de argentinos y argentinas. Con una mezcla de datos optimistas, críticas al periodismo y un discurso plagado de ironías involuntarias, Caputo defendió su modelo económico y aseguró que la economía está en pleno crecimiento.
Spoiler alert: si usted es uno de esos jubilados que no llega a fin de mes o un trabajador que hace malabares para pagar las cuentas, quizás debería revisar sus "percepciones", porque, según el ministro, la realidad es otra.
En un momento de insólita lucidez, Caputo reconoció que la recuperación económica "no llega de la misma forma a todos los sectores". Pero no se preocupen: no es culpa del modelo económico, sino de un cambio estructural que, según él, está llevando a la Argentina hacia un esquema más "competitivo". En palabras del ministro, algunas empresas están "creciendo" y "aumentando exportaciones", mientras que otras —las menos adaptadas— prefieren retirarse del mercado. O como él mismo lo resumió con una metáfora digna de antología: "Si no me dejan cazar en el zoológico, no juego más".
Caputo no escatimó en cifras para pintar su cuadro optimista. Según él, 12 de los 16 sectores económicos crecieron y los indicadores actuales muestran niveles récord de actividad, consumo y exportaciones. Pero aquí viene la lección magistral del ministro: "Las encuestas hablan de percepción, pero la realidad son los datos", afirmó con tono categórico.
Es curioso cómo esos mismos datos parecen ser invisibles para los universitarios que deben abandonar sus estudios porque no pueden costearlos o para las madres que deben elegir entre pagar el alquiler o llenar de comida los platos de sus hijos.
El ministro también dedicó largos minutos a criticar al periodismo económico, al que acusó de instalar una narrativa negativa y exagerar la situación: "Se hace una combinación de cherry picking y tomar la parte por el todo", sentenció, como si los medios fueran responsables del malestar social. Según Caputo, esta construcción mediática genera un clima de desconfianza y afecta las expectativas: "Cuando querés instalar depresión en un contexto de récord de actividad, la gente deja de creerte", concluyó.
En un breve momento de sinceridad, Caputo admitió que la inflación mostró un repunte reciente y que el desempleo subió un punto. Sin embargo, rápidamente restó importancia a estos indicadores al calificarlos como parte del proceso de transición hacia el nuevo esquema económico: "No negamos los datos que no nos favorecen, pero cuando mirás el conjunto, hablar de depresión es falso", aseguró... palabras más palabras menos: es solo un pequeño sacrificio en nombre del progreso.
Caputo también tuvo tiempo para lanzar dardos contra la oposición. Según él, hay sectores políticos que "quieren que al país le vaya mal para poder volver". En su visión, estos actores representan "la vieja política" y están dispuestos a perjudicar al país con tal de recuperar el poder y en esa misma línea, disparó: "Es raro querer que al otro le vaya peor cuando al país le está yendo mejor".
La exposición del ministro dejó en claro una cosa: Luis Caputo vive en una Argentina paralela. Una Argentina donde los datos son más importantes que las experiencias diarias de sus ciudadanos, donde los medios son responsables del malestar social y no las políticas económicas, donde la inflación y el desempleo son meros detallecitos en un proceso de transición hacia un futuro brillante.