El presidente de la Nación, Javier Milei, volvió a demostrar lo disociado que está de la realidad de las y los argentinos, en el último discurso que brindó durante el mediodía de este jueves en el Council of the Americas, que se realizó en el Alvear Palace Hotel de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA). Mientras que los endeudados se manifestaron por tener la soga al cuello y la recesión y la libre importación ya cerró más de 30 mil empresas desde que asumió, el mandatario confirmó que prepara un nuevo recital para cumplir la promesa que había hecho alrededor de un nuevo recital si la inflación mayorista llegaba a 0 en agosto.
"Recuerden que cuando nosotros llegamos, en diciembre (de 2023) la inflación mayorista fue del 54%, mal que le pese a los medios, a los economistas y demás. Si ustedes revisan mis declaraciones siempre dije lo mismo acerca de la inflación mayorista. La de julio arrancó con 0, siendo 0,8%. Es más, debería cumplir la promesa que si arrancaba con 0 en agosto iba a hacer un recital, así que", deslizó Milei a pocos minutos de que hubiera comenzado su intervención.
Enseguida, en un mal intento de disimular que el pase de comedia no estaba ensayado, dialogó desde el estrado con alguien de su equipo que se encontraba abajo y lanzó: "Ah, ¿estás trabajando en eso? Gracias. Así que, digamos, haré otro recital. Lo que sí voy a tener que buscar tiempo para ensayar, que eso se me va a complicar, pero ya lo haré... si supieran cómo son los ensayos".
Mientras que el apoyo y la imagen presidencial se desploman, el libertario que pasó 10 días encerrado "escribiendo un libro" decidió volver a intentar una jugada como la del show que hizo en el Movistar Arena en 2025, cuando las encuestas lo acompañaban un poco más. En aquella oportunidad, más allá del espectáculo que tanta viralización internacional alcanzó, el presidente logró correr ciertos temas negativos de cara a las elecciones de medio término e impuso que la agenda pública se enrede en discutir sus interpretaciones artísticas. Hoy esa intencionalidad, "digamos", parece más difícil de imponer.
Es que mientras que el discurso de la motosierra parecía gracioso para ciertos sectores de la población que encontraron esperanzas en las formas de Milei, hoy los resultados de esos hacen estragos en los sectores menos pudientes. El desempleo crece, el endeudamiento particular también, y la falta de perspectiva es tan fuerte que el suicidio se transformó en la principal causa de muerte juvenil, al reemplazar a los accidentes de tránsito que históricamente habían estado a la cabeza en ese rango etáreo.
Por otro lado, la discusión acerca de que su proyecto era "lo nuevo" también se clarificó en grandes porciones de la población que lo escucharon referenciarse en lo más oscuro de la historia argentina más de una vez. "Todas las cosas que prometí en campaña la cumplí a mitad de mandato. Por lo tanto cuando fuimos a elecciones prometí lo que todo el mundo decía que era imposible: déficit cero, lo cumplí; inocencia fiscal, lo cumplí; el acuerdo con la Unión Europea, lo cumplí; la Reforma Laboral, lo cumplí, cosa que ni los militares", aseguró durante su intervención en el Council of the Americas.
La reivindicación implícita de la última dictadura militar que, en términos estadísticos, significó el gran quiebre económico, social y político de la historia argentina, que fue juzgada por los crímenes de lesa humanidad que cometió y que quedó en basurero de la historia nacional hasta su llegada, no es casualidad. Lejos de querer ser "lo nuevo", no es la primera vez que Milei defiende de manera pública la flexibilización laboral y que celebra haber podido ir más a fondo que quienes lo hicieron con el aval de Estados Unidos y el polémico Plan Cóndor.
En ese sentido, la locura de Milei y la violencia ideológica contra sus opositores lo llevan a querer asimilar la realidad de una manera manipulada, sin ningún tipo de sustento estadístico para hacerlo. Esto se evidenció cuando responsabilizó al feminismo del estancamiento del país. "Estamos pagando muy caro la locura de los pañuelitos verdes. Hoy la Argentina no llega a una tasa de crecimiento de la población y de natalidad que permita la reposición. Por lo tanto, digamos, esa pasión por asesinar niños en el vientre de la madre, también nos está costando caro en términos de crecimiento y ni les cuento en términos de sistema previsional", sentenció.