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Política
No puede salir a la calle

Milei vinculó a la izquierda con el terrorismo y les tiró un beso a los vecinos de Boedo que lo repudiaban

Mientras recibía el Premio Gratitud en una iglesia evangélica, afuera lo esperaban cacerolas e insultos. Su respuesta al salir fue un beso al aire.

03 Noviembre de 2026 11:12
El irónico besito de Milei

Un beso al aire, una sonrisa y la puerta del auto blindado que se cierra. Esa fue la respuesta de Javier Milei a los vecinos de Boedo que, cacerola en mano, lo esperaban el lunes por la noche en la vereda de la Iglesia Visión de Futuro. Afuera había bronca por la situación económica pero dentro, el Presidente acababa de recibir un premio y de asociar a la izquierda con el terrorismo. El gesto no calmó a nadie: encendió todavía más el malestar.

La tensión empezó desde la llegada mientras la comitiva se acercaba al templo y, al mismo tiempo, un grupo de vecinos autoconvocados y personas que pasaban por ahí se juntó en la calle para repudiarlo: hubo gritos, insultos y reclamos por el bolsillo, mientras la custodia abría paso hasta la entrada. Los celulares registraron todo, y en pocos minutos los videos ya circulaban en las redes.

Javier Milei en la Iglesia Visión de Futuro

Adentro, el clima era otro. Se celebraba la Noche de Celebración por Israel, organizada por la Coalición Latina por Israel, donde Milei recibió el Premio Gratitud, una distinción más en una lista que ya incluye el Premio Génesis, conocido como el "Nobel judío", y la máxima condecoración civil del Estado de Israel. 

En su discurso, Milei definió el encuentro como "un evento para combatir el antisemitismo" y celebró la llegada del papa León XIV como "un acontecimiento que servirá para reafirmar el compromiso con los valores judeocristianos". Después recordó su alineamiento internacional: "Desde el primer día de nuestro Gobierno nos hemos puesto del lado de Israel, dando un giro de timón a la política exterior argentina".

El irónico besito de Milei a los y las vecinas de Boedo

Pero la frase que más preocupa vino después. Según el Presidente, "los terroristas no están solos", sino que "cuentan con el auxilio de la izquierda internacional, que trabaja día a día para esmerilar la confianza en los gobiernos liberales", expresó y remató: "Hoy el terrorismo y el antisemitismo buscan romper con estos lazos, nuestra confianza y los valores que nos unen". 

La salida fue todavía más tensa. Los vecinos seguían en la puerta, ahora con cacerolas, y la custodia armó un operativo para apurar la salida de la caravana y evitar nuevos cruces. Antes de subir al auto, Milei miró a quienes lo increpaban y les tiró un beso, una más de sus provocaciones. 

La escena se suma a una semana cargada de gestos: el baile "farmeando aura"en el balcón tras la derrota del bolsonarismo, el sermón donde militó el ajuste en un templo de Neuquén y ahora el beso en Boedo. Mientras Javier Milei se prepara para volar otra vez a Madrid, en el barrio porteño quedó el malestar de los vecinos que lo repudiaron en la calle.