Más
Política
Otro que se va sin confesar

Murió Raúl Antonio Guglielminetti, el genocida que logró infiltrarse en la seguridad de Alfonsín

Lo anunció la agrupación H.I.J.O.S. a través de sus redes sociales. Había conseguido la prisión domiciliaria meses atrás.

22 Enero de 2026 13:01
Raúl Antonio Guglielminetti

El genocida y torturador Raúl Antonio Guglielminetti, también conocido como el autoproclamado Mayor Ángel Rogelio Guastavino, falleció en su prisión domiciliaria a los 84 años. Había accedido al beneficio de morir en su hogar hace pocos meses, en el marco de la política clemente hacia los detenidos de la dictadura del gobierno de Javier Milei. Su detención llegó en 2006 y su condena en 2010, pero se hizo famoso en los años '80 por haberse infiltrado en la seguridad del ex presidente Raúl Alfonsín.

"Murió el genocida Raúl Antonio Guglielminetti. Alias: Mayor Gustavino. Ex agente de inteligencia. Condenado a prisión perpetua por delitos de lesa humanidad. Nunca dijo dónde están los cuerpos desaparecidos ni nuestras hermanas y hermanos. Ni olvido ni perdón", escribieron desde la cuenta de H.I.J.O.S. de Capital Federal, la agrupación de familiares de detenidos desaparecidos que no baja los brazos en la búsqueda de justicia, ni aun durante el gobierno negacionista actual.

El tweet de H.I.J.O.S. donde informaron el fallecimiento del genocida Raúl Antonio Guglielminetti

La historia de Guglielminetti comenzó en los '60, cuando ingresó al Servicio de Inteligencia del Ejército, donde comenzó a hacerse llamar "Mayor" sin ostentar ningún tipo de jerarquía militar. Para tapar su trabajo, aseguraba desempeñarse como periodista deportivo en el diario El Sur Argentino y la radio LU5 de Neuquén, cargos que ostentó hasta la llegada de Héctor José Cámpora a la Presidencia en 1973, cuando fue expulsado por las organizaciones peronistas que tomaron el control de esos medios.

Volvió a la vida pública en marzo de 1975, cuando fue contratado por la Universidad Nacional del Comahue, que había sido intervenida por Remus Tetu, un rumano del gobierno nazi que había ocupado su país hasta el ingreso de las tropas soviéticas. El rol de Guglielminetti allí fue el de encabezar a nivel local el grupo paramilitar conocido como la Alianza Argentina Anticomunista o Triple A.

Raúl Antonio Guglielminetti

Ya entrado en la dictadura estuvo bajo las órdenes de Aníbal Gordon en el centro clandestino de detención Automotores Orletti. Allí y en el centro del Batallón de Ingenieros 188 conocido como La Escuelita realizó sus peores acciones, como las torturas que dejaron sordo al maestro Orlando Balbo, a quien secuestró el 24 de marzo de 1976.

Balbo se salvó gracias a la intervención del obispo Jaime de Nevares, quien intercedió para que conseguir su liberación. Luego, cuando brindó su testimonio, se supo quién era Guglielminetti. Gracias a las palabras del desaparecido que falleció en 2023 y muchos otros testigos más, el genocida pagó con cárcel.

Raúl Antonio Guglielminetti fue parte de la represión ilegal de la dictadura militar del 76

En su haber cuenta con 25 casos de privación ilegal de la libertad agravada y 21 hechos de imposición agravada de tormentos (torturas) en Automotores Orletti, además de ser señalado como el responsable de La Escuelita. Además, ya en democracia fue parte de la banda de Gordon con la que realizaron secuestros extorsivos a empresarios como el banquero Osvaldo Sivak.

Guglielminetti: infiltrado en democracia

La impunidad de Guglielminetti fue tal que cuando descubrieron que estaba infiltrado en el gobierno de Alfonsín en los '80, nadie lo detuvo. Simplemente dejó de cumplir las funciones que tenía en la Casa Militar, la oficina oficial de las Fuerzas Armadas en la Casa Rosada. Había llegado allí por recomendación de algunos militares, cuando el entonces presidente y el ministro de Defensa Raúl Borrás buscaban cómo contrarrestar la inteligencia del momento.

La tapa de la revista Gente donde se expuso a Raúl Antonio Guglielminetti como parte del equipo de Raúl Alfonsín

Así fue que "Guastavino", como se hacía llamar, se encargó de llevar adelante tareas de inteligencia que reportaba a la Subsecretaría General de la Presidencia. Su verdadero rol fue el de vender carne podrida e información a medias a la gestión del Poder Ejecutivo, muchas veces para defender y cuidar a sus ex colegas represores.

Luego de que a Raúl Alfonsín le llegaran informes sobre el verdadero rol de Raúl Guglielminetti, con data sobre su accionar en dictadura y democracia, una foto de él detrás del presidente se viralizó a partir de figurar en la tapa de la revista Gente. Allí lo señalaban como parte de la seguridad presidencial, aunque la realidad era mucho más grave.