La crisis del transporte público en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) parece no tener fin. El paro de colectivos que paralizó la ciudad desde hace 48 horas y este jueves también es apenas la punta del iceberg de un conflicto que lleva unos 15 días gestándose entre las empresas de transporte y el gobierno nacional comandado por las fuerzas del cielo de Javier Milei.
En el trasfondo, una maraña de deudas, subsidios que se deben, salarios que no se pagan y el anuncio de un inminente aumento en las tarifas que golpeará, una vez más, los bolsillos de millones de usuarios y usuarias. Es que el sistema de transporte público en el AMBA, ya afectado por la reducción de frecuencias y la falta de inversión en infraestructura, se enfrenta ahora a un nuevo golpe: un inminente aumento del 5% en las tarifas a partir de mayo.
Este ajuste, que se deriva del mecanismo de indexación vigente en la Ciudad y la provincia de Buenos Aires, implica sumar dos puntos porcentuales al índice de inflación mensual informado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). Con una inflación proyectada para marzo del 3%, el resultado es un incremento que eleva el boleto mínimo a cifras estratosféricas considerando el aumento paralelo de la canasta básica de alimentos y los servicios públicos.
En números concretos, el pasaje más barato en la provincia de Buenos Aires, para recorridos de 0 a 3 kilómetros, pasaría a costar $914,86. En tanto, en la Ciudad de Buenos Aires, el mismo tramo se encarecería hasta los $751. Pero el golpe más duro lo sentirán aquellos usuarios que deben recorrer distancias mayores: el tramo de 3 a 6 kilómetros en la provincia superará por primera vez los mil pesos, llegando a $1.019,16.
Paro y caos: una bomba que estalla en las caras de los usuarios
Mientras los porteños y bonaerenses intentaban llegar a sus puestos de laburo este jueves, el panorama era desolador: estaciones colapsadas, barrios aislados y aplicaciones como Uber, Didi y Cabify disparando precios ante la desesperación generalizado por el paro convocado por la Unión Tranviarios Automotor (UTA), que denunció el incumplimiento en el pago de salarios por parte de algunas empresas.
Las cámaras empresariales no tardaron en pasarle la pelota al Gobierno como responsable directo, alegando que los subsidios adeudados les impiden cumplir con sus obligaciones salariales: sin los fondos comprometidos por la Secretaría de Transporte, no hay margen para que los colectivos funcionen con normalidad y mucho menos para pagar sueldos atrasados cuando ya es casi 10 de abril.
Por su parte, desde la cartera que comanda Fernando Herrmann se limitaron a advertir sanciones contra las empresas que no garanticen un servicio mínimo, mientras que desde el Ministerio de Trabajo aclararon que no pueden dictar una conciliación obligatoria porque la UTA no denunció formalmente a las empresas incumplidoras.
Para el colmo y al mismo tiempo, los costos operativos —especialmente el precio del gasoil— aumentaron significativamente en los últimos meses debido a factores internacionales como la guerra en Medio Oriente llevada adelante por Israel y Estados Unidos contra Irán.
Desde las cámaras empresariales advierten que el problema no se resolverá solo con el pago de los subsidios adeudados: "Luego hay que ver qué hacer con el gasoil", señalaron con preocupación. Y es que, si bien los subsidios son una curita momentánea, la falta de un plan integral desde el gobierno Nacional para abordar los costos crecientes amenaza con perpetuar este círculo vicioso.
En medio del caos, todas las miradas estaban puestas este jueves en la reunión entre las cámaras empresariales y el secretario de Transporte. El objetivo: encontrar una solución inmediata que permita levantar la medida de fuerza y normalizar el servicio. Pero, según trascendió, las empresas exigieron como condición mínima que se les giren los subsidios adeudados para poder abonar los salarios pendientes... Es un tire y afloje en loop que recae sobre los usuarios.
Es así que, si bien existe una posibilidad real de que el servicio se normalice en las próximas horas si se pagan los subsidios adeudados, esto será apenas la puntita de la resolución del conflicto. Es que, sin un acuerdo integral entre las partes, es cuestión de tiempo antes de que el conflicto vuelva a estallar.