Patricia Bullrich volvió a demostrar que su principal ideología política es detectar de qué lado sopla el viento y ubicarse allí antes de que se caiga el techo, sobre todo si avizora un año electoral cargado como lo es el 2027. La dirigente que pasó de Montonera a peronista, luego a radical, más tarde a macrista y finalmente a libertaria, ahora se despega sin vergüenzas del Gobierno de Javier Milei justo cuando aparecen las primeras señales de incendio. ¿Prepara un nuevo partido alejado de los lúgubres hermanitos?
La crisis que esta vez le encendió las luces fue la de los sectores de Discapacidad. Bullrich aseguró que no fue informada sobre los cambios incluidos en el proyecto de Presupuesto 2027, pese a formar parte de la mesa política oficialista. "No nos enteramos, yo no miento, es la verdad", afirmó en declaraciones a Radio Rivadavia.
La ministra explicó que el problema no es solamente político, sino también de supervivencia parlamentaria. "Quedás como un tonto o como que engañás, eso resiente las relaciones", lamentó con un poco de cinismo.
Bullrich también admitió que en Diputados ya existía un acuerdo para discutir la situación de las personas con discapacidad "de determinada manera" y reconoció: "Está bastante peliaguda la discusión". Traducido al idioma de la rosca: si el costo político se dispara, la ministra no piensa inmolarse junto con la letra chica del presupuesto.
La clase media "atraviesa un momento difícil"
La misma estrategia apareció cuando Bullrich habló de la economía hace muy poco, en agosto de 2026. Mientras Milei insiste en que los salarios no cayeron, el desempleo no aumentó y no existe una crisis de morosidad, la dirigente reconoció que el ajuste no está siendo una fiesta para todos.
"¿Qué necesitamos? Que haya confianza para que la velocidad de los cambios que se hicieron se vean en cada familia argentina, en cada PyMe , en cada empresa grande, en la economía de todos los días", sostuvo durante una exposición en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires.
Después fue todavía más clara: "Hoy los índices son positivos, pero sabemos que algunos sectores están pasando un momento difícil. Nos debe ocupar que los resultados lleguen a cada familia, PyMe y empresa". Bullrich mantiene su respaldo al rumbo económico, pero ya empezó a agregarle subtítulos: si la gente no llega a fin de mes, la culpa será de la velocidad con la que los resultados todavía no llegaron.
El caso Espert y la exigencia de respuestas
Allá lejos y hace tiempo, a comienzos de octubre de 2025, Bullrich también tomó distancia del escándalo que involucró al diputado y candidato de La Libertad Avanza José Luis Espert por sus presuntos vínculos con el empresario Fred Machado, investigado por narcotráfico en Estados Unidos.
La ministra sostuvo que Espert debe explicar públicamente su relación con el empresario: "Me parece que José Luis tiene que volver a los medios y contestar", dijo y agregó: "Nosotros tenemos una vara altísima, por eso el voto liberal exige respuestas. El voto kirchnerista no las exige, que roben, roben y roben. Pero nosotros tenemos que ser claros con la sociedad".
Aunque cuestionó a la oposición y habló de una estrategia del kirchnerismo para instalar el tema, también criticó la explicación de Espert. Dijo que tuvo una posición "un poco cerrada al no decir exactamente las cosas que sucedieron" y remarcó: "Cuando uno no tiene nada que esconder lo mejor es hablar y decir las cosas".
La dirigente además sostuvo: "Machado fue procesado en 2021, no antes. Puede modificarse el estatus de la extradición, pasaría a ser estafa y no narcotráfico". Así, Bullrich consiguió hacer lo que mejor sabe: defendía al Gobierno a medias, le exigía explicaciones a un aliado y dejaba abierta una puerta de salida por si el escándalo empeora.
Adorni: "No tiene el cuero tan duro como yo"
Con Manuel Adorni, acusado en una causa por presunto enriquecimiento ilícito, Bullrich no elegía la prudencia. No lo declaró culpable, pero tampoco puso el cuerpo por él como si fuera un soldado de su propia tropa.
"Nos duele; imagínense, la familia de (Manuel) Adorni, pero, ¿cuál es el impacto en el Gobierno? El Gobierno va a seguir con este principio: nosotros no vamos a declarar culpable a nadie si no lo hace la Justicia", afirmó y en ese momento, también sostuvo: "Este Gobierno ha tenido siempre una posición y la vamos a mantener: no nos entrometemos con las cuestiones judiciales. Adorni ha decidido mantener una posición de silencio respecto al tema y dejarlo en manos de la Justicia".
Pero la frase más filosa fue la que marcó distancia personal y política: "Es imposible que yo diga qué hubiera hecho. Él es una persona que recién arranca en política, no tiene el cuero tan duro como lo tengo yo".
El patrón es evidente: Pato ya fue muchas cosas en su carrera política y, si la crisis libertaria se profundiza, podría estrenar otra versión de sí misma: la candidata de 2027 que "siempre advirtió" que había que cuidar a los aliados, informar a los socios y escuchar a la sociedad. Por ahora, sigue dentro de la alianza. Pero con el chaleco salvavidas puesto y mirando hacia la salida.