Por última vez, este 28 de marzo, el público tendrá la oportunidad de presenciar Asunto: último llamado en Muy Teatro (Humahuaca 4310, Almagro). Esta obra, que conmovió profundamente a sus espectadores, es un grito colectivo contra la violencia de género.
La sinopsis de la obra es contundente: un reencuentro y una despedida entre dos personajes que comparten un pasado marcado por la violencia. Pero lo que parece un simple intercambio entre dos personas, se transforma en un viaje emocional donde los recuerdos abren heridas aún sin cicatrizar. "Hay cosas que nunca se olvidan... Nada se olvida", recuerda la obra.
Victoria Bruno, una de las protagonistas de esta impactante puesta en escena, conversó con BigBang y compartió su experiencia personal al darle vida a Renata, una mujer víctima de violencia de género: "La obra muestra cómo la violencia no termina cuando se rompe una relación, sino que el cuerpo queda marcado y la memoria también", explicó Bruno en la entrevista.
En Asunto: último llamado, el tiempo no es lineal. La historia se desarrolla en dos planos simultáneos: el presente y el pasado. Así lo describe la actriz: "Se contrapone la protagonista y el agresor en el presente y en el pasado. Tanto el presente como el pasado se van cruzando y el espectador entiende cómo se llega al desenlace final", cuenta haciendo énfasis en que este recurso narrativo permite al público comprender las cicatrices invisibles que deja la violencia, esas que no desaparecen cuando la relación termina.
La obra cuenta con cuatro actores en escena: dos Renatas (Glenda Aramburu y Victoria Bruno) y dos Alejandros (Marco Dolce y Luis Perez), quienes representan las versiones del presente y del pasado: "El sentido de estas dos capas es darle sentido a que la historia deje de ser solo la de una mujer, sino que pase a ser la de muchas. Renata podemos ser todas", enfatizó Bruno.
Para Vicky, interpretar este papel fue un desafío emocionalmente intenso: "He hecho obras fuertes, pero esta obra particularmente me toca una fibra. Tengo lamentablemente conocidas que han sufrido violencia de género, y es una responsabilidad importante para una como mujer ponerle el cuerpo, ponerle la voz", confesó.
La actriz destacó cómo esta experiencia es diferente a cualquier otra en su carrera: "Cuando estás en una obra y sos actor de técnica, todo lo que conlleva la preparación emocional... pero aquí la emoción te lleva puesta. Es muy fuerte lo que se vive".
La trama de Asunto: último llamado profundiza en las secuelas menos visibles de la violencia machista. Según Bruno, "cuando hablamos de violencia de género, lo primero que pensamos es en la violencia física. Pero esto habla justamente de las secuelas, no solo marcas físicas, sino fundamentalmente las marcas psicológicas". En este sentido, Renata es un reflejo de muchas mujeres que intentan reconstruirse tras haber vivido situaciones de abuso: "Se ve que está reconstruida y empoderada por fuera, pero por dentro está realmente rota, y es lo que la lleva al desenlace final".
El teatro tiene un poder transformador único, y esta obra lo demuestra al abordar un tema tan como la violencia de género. Para la actriz, ésta puesta en escena es una oportunidad para generar conciencia: "Esto es lo hermoso del arte, y en este tema puntual es como decir: 'La violencia existe y la violencia de género es algo de lo que se habla'. Tenemos un porcentaje de aproximadamente un femicidio cada 34 horas, lo cual es aberrante".
Vicky subrayó la capacidad del arte para transmitir realidades que las estadísticas no logran abarcar en toda su magnitud: "El arte tiene justamente la capacidad de mostrar lo que a veces los números no alcanzan a explicar". Y en este sentido, destacó la importancia de su papel: "Para mí como mujer y como actriz es un desafío enorme y una responsabilidad poder ponerle la voz".
El impacto de Asunto: último llamado no termina cuando los actores hacen la reverencia final. Deja a los espectadores conmovidos y reflexivos: "Salen movilizados, consternados. Me sorprendió que tanto mujeres como hombres se sientan tocado". Este efecto transformador es uno de los grandes logros de la obra: "No salís indiferente. Termina la obra y se abre un debate, a pensar, a replantearse", aseguró la actriz.
"Para tomar conciencia, para sensibilizar, para concientizar fundamentalmente sobre la violencia de género", concluyó Victoria Bruno al ser consultada sobre por qué las personas deberían asistir a ver esta obra.
Si sufrís violencia de género o conocés a alguien que esté atravesando una situación de violencia, llamá a la Línea 144 las 24hs del día los 365 días del año que te ofrece ayuda y asesoramiento. Es anónima y gratuita.