La 98° edición de los Premios Oscar tuvo de todo: consagraciones históricas, guiños al cine clásico, momentos virales y algunas intervenciones políticas en medio de una gala que buscó celebrar al cine en tiempos convulsionados. Uno de los grandes protagonistas de la noche fue Michael B. Jordan, quien se quedó con el premio a Mejor Actor por su doble interpretación de Stack y Smoke en la película "Sinners". El actor se impuso frente a figuras como Timothée Chalamet y Leonardo DiCaprio, en una de las categorías más comentadas de la temporada. Al subir al escenario del Dolby Theatre de Los Ángeles, Jordan agradeció emocionado el reconocimiento y el apoyo del público. "Gracias a todos los presentes y a todos los que me siguen desde casa por apoyarme a lo largo de mi carrera. Lo agradezco de verdad", dijo durante su discurso.
Luego agregó: "Sé que quieren que me vaya bien, y yo quiero que me vaya bien porque apuestan por mí, así que gracias por seguir apostando por mí. Voy a seguir superándome y voy a seguir siendo la mejor versión de mí mismo". Con esta victoria, el actor se convirtió en el sexto intérprete afrodescendiente en ganar el Oscar a Mejor Actor, algo que él mismo destacó en su discurso. Allí mencionó a Sidney Poitier, Denzel Washington, Jamie Foxx, Forest Whitaker, Will Smith y Halle Berry como los artistas que abrieron camino en la industria. "Estoy aquí gracias a las personas que estuvieron antes que yo y por poder estar al lado de esos gigantes, de esos grandes. Quiero hacerlo bien porque ustedes creen en mí. Siempre voy a intentar ser mejor", expresó.
Además, agradeció al público que acompañó la película en los cines: "Gracias a quienes fueron a ver Sinners, porque ustedes convirtieron esta película en lo que es". Tras bajar del escenario entre aplausos, las cámaras captaron el momento en que fue recibido por Leonardo DiCaprio y Benicio del Toro, quienes lo felicitaron por el galardón. La celebración del actor no terminó en el teatro. Mientras muchos de los invitados regresaban a sus hoteles para cambiarse de ropa antes de asistir a las tradicionales afterparties de los Oscar, Jordan decidió hacer una parada inesperada junto a su equipo en una reconocida hamburguesería de Los Ángeles. En cuestión de minutos, el lugar se llenó de fotógrafos y fanáticos que se acercaron para verlo sosteniendo la estatuilla dorada mientras realizaba una extensa orden de comida rápida.
La escena, completamente alejada del glamour habitual de Hollywood, se convirtió rápidamente en uno de los momentos más comentados de la noche en redes sociales. La categoría de Mejor Actriz tuvo como ganadora a Jessie Buckley, quien fue premiada por su trabajo en la película "Hamnet". La intérprete se impuso frente a Rose Byrne por "If I Had Legs I'd Kick You", Kate Hudson por "Song Sung Blue", Renate Reinsve por "Sentimental Value" y Emma Stone por "Bugonia". La premiación confirmó así una de las tendencias de la temporada, en la que Buckley había acumulado varios reconocimientos por su interpretación.
El guiño a El diablo viste a la moda que hizo estallar de risa al teatro
Uno de los momentos más divertidos de la ceremonia llegó cuando Anne Hathaway y Anna Wintour compartieron escenario para presentar el premio a Mejor Maquillaje y Peinado. Con la canción "Vogue" de Madonna de fondo, ambas hicieron un guiño a la esperada secuela de El diablo viste a la moda y recrearon una escena que recordó al vínculo entre Miranda Priestly y su asistente Emily. Durante la presentación, Hathaway se animó a preguntarle a la editora de Vogue qué pensaba sobre su vestido. "Anna... Solo tengo curiosidad... emm... ¿Qué...? ¿Qué piensas de mi vestido esta noche?", consultó con timidez.
La respuesta provocó carcajadas en el teatro. Wintour la miró en silencio durante unos segundos y luego se dirigió al público: "Y los nominados son...". El momento fue interpretado como una referencia directa al personaje de Miranda Priestly, inspirado -según se comenta desde hace años- en la propia editora de moda.
"One Battle After Another", la gran ganadora de la noche
Más allá de los premios actorales, la gran protagonista de la ceremonia fue la película "One Battle After Another", dirigida por Paul Thomas Anderson. El film se llevó seis estatuillas, entre ellas Mejor Dirección, Mejor Guion Adaptado y Mejor Montaje, antes de cerrar la noche con el premio mayor a Mejor Película. El galardón a Mejor Dirección fue anunciado por Robert Pattinson y Zendaya, quienes próximamente estrenarán la película "The Drama". La película también ganó el premio a Mejor Casting, recibido por la productora Cassandra Kulukundis, y el de Mejor Actor de Reparto, que quedó en manos de Sean Penn.
El director Anderson también celebró el reconocimiento al guion adaptado, un premio especialmente significativo tras acumular 14 nominaciones a lo largo de su carrera. Finalmente, cuando se anunció el premio a Mejor Película, todo el elenco subió al escenario para celebrar la consagración de una de las producciones más comentadas del año.
Una gala con pocas consignas políticas
En una ceremonia que se desarrolló en medio de tensiones internacionales, la mayoría de los discursos evitó referencias directas a la política. El conductor Conan O'Brien abrió la gala con un monólogo en el que reconoció el clima global. "Todos los que nos están viendo en este momento, en todo el mundo son muy conscientes de que vivimos tiempos muy caóticos y aterradores", afirmó. "Es en momentos como estos cuando creo que los Oscar cobran especial relevancia".
Aun así, hubo algunas excepciones. El actor español Javier Bardem aprovechó su paso por el escenario para lanzar un mensaje breve pero contundente: "No a la guerra. Palestina libre". También el director Joachim Trier, al recibir el Oscar a Mejor Película Internacional por "Valor Sentimental", citó al escritor James Baldwin para recordar que "todos los adultos son responsables de los niños". La gala también dejó otros momentos memorables: desde el homenaje musical de Barbra Streisand a Robert Redford hasta el beso del editor Andy Jurgensen con su pareja al recibir el premio a Mejor Montaje.