La teoría de que los éxitos se celebran en público y los errores se corrigen en privado parece no aplicar para Tomás Dente y su equipo. El conductor protagonizó un momento incómodo al intentar dar cátedra en vivo a sus propios compañeros, pero terminó quedando más expuesto que nadie.
Mientras hablaban sobre los aumentos previstos para abril, desde producción apareció un graph que, aunque le incomodara, reflejaba una realidad difícil de discutir: "Nadie llega a fin de mes". Lejos de tomarlo como un disparador válido, Dente optó por marcarle la cancha a su equipo en pleno aire.
En medio de su relato, soltó: "Siento que hay una narrativa en los medios demasiado apocalíptica. Recién leí en el graph, y lo digo con mucho cariño y respeto a los chicos de producción...". Quiso suavizar el reto, pero el intento de corrección en vivo terminó siendo más evidente que diplomático.
"Guarda con ese tipo de afirmaciones porque es cierto que hay una pobreza estructural, que estamos tratando de erradicar", continuó, para luego rematar con un tono que sonó más a reto escolar que a conducción televisiva: "Perdón que los rete en vivo, pero esto es televisión de verdad".
Para Dente, afirmar que "nadie llega a fin de mes" es "injusto". Sin embargo, uno de sus compañeros no dudó en contradecirlo: "Un 80%", lanzó, en alusión a la enorme cantidad de trabajadores que no logran cubrir sus necesidades básicas o directamente quedan fuera del sistema.
Lejos de abrir el debate, el conductor redobló su postura: "Por lo menos que en el programa que yo esté no seamos tan terminantes con la información que pongamos, seamos más mesurados porque si no también alimentamos la grieta". Pero la producción, en un gesto casi irónico, sostuvo el mensaje en pantalla: "Es difícil llegar a fin de mes".
En su intento por mostrarse cercano a la realidad de la gente, Dente afirmó: "Los pingos se ven en la cancha, quiero saber lo que le pasa a la gente". Sin embargo, la respuesta llegó desde su propio equipo, que dejó en claro que los sueldos no alcanzan. Incluso, un colega intentó aportar datos concretos sobre la situación económica, pero el conductor lo silenció con un monólogo que, lejos de ordenar el debate, lo terminó clausurando.
El resultado fue evidente: más que corregir un supuesto exceso de dramatismo, Tomás Dente pareció negar una problemática extendida y, en el proceso, expuso una desconexión difícil de disimular.