Nicolás Occhiato se metió de lleno en una de las disputas más comentadas del streaming argentino y habló sin filtros sobre su relación con Olga, el proyecto liderado por Migue Granados, y los productores Luis y Bernarda Cella. Durante su paso por el programa SQP, conducido por Yanina Latorre en América TV, el creador de Luzu dejó definiciones que mezclaron autocrítica, competencia y tensiones no del todo saldadas. "Ya me pasó, esto es así, o sea, todo el tiempo hay que estar, no te podés relajar, porque es constantemente uno sube y baja, y ya me tocó estar abajo", dijo a la hora de hablar sobre cómo su canal se mantiene como el líder de audiencia.
Ante la interrupción de Latorre, quien remarcó que solo "porquito" tiempo quedó detrás de sus rivales, Occhiato profundizó sobre el impacto que tuvo la irrupción de Olga en el ecosistema del streaming: "Porque la laburamos, o sea, hubo un año que la tuvimos que laburar todo el año, cuando apareció Olga, claro, la re tuvimos que laburar, y la laburamos, y la buscamos".
Uno de los ejes de la entrevista fue la supuesta "guerra" entre plataformas y la migración de talentos. Consultado directamente sobre si desde Olga "le robaron gente", Occhiato no lo negó, pero relativizó el conflicto. "Llamaron y se fueron conductores de Luzu para allá. De vuelta, creo que no lo hablé nunca... la gente piensa que por ahí mi enojo es por eso y no, la verdad que no", remarcó, dando a entender que sucedieron m,uchas más cosas además de las salidas de sus conductores al streaming rival.
Sin embargo, marcó un punto sensible: "En el caso de los traspasos eran las formas en que se dieron... lo que yo trato de cuidar y como me educaron a mí son las formas". La frase deja entrever que, más que la competencia en sí, lo que generó ruido fue la manera en que se produjeron esos movimientos dentro de la industria. El momento más tenso de la entrevista llegó cuando se abordó el vínculo con los hermanos Cella, productores detrás de Olga y ex socios laborales de Occhiato.
Ante la insinuación de Latorre sobre una posible "traición", el conductor evitó entrar en detalles: "Ellos saben mucho más que yo". Y agregó: "La verdad, en ese sentido, no, porque lo pueden hacer tranquilamente". Sin embargo, dejó una frase que alimenta las especulaciones: "Sí pasaron cosas en el medio, que se haya abierto un canal es lo de mínimo, eso no es". Cuando le insistieron sobre qué fue lo que realmente le molestó, volvió a esquivar el tema: "No tiene sentido... no tiene sentido porque de vuelta, tenemos formas distintas".
Respecto a su vínculo con Granados, Occhiato fue claro en marcar distancia: "Con Migue al principio hablábamos y después no, después la verdad que fueron pasando cosas. No está todo mal, no hay vínculo". Incluso reconoció que nunca hubo una relación cercana: "No, de hola y chau... había ido a Luzu a reemplazarme a mí. Lo hubiera contratado, me parece muy talentoso". Más allá de evitar confrontaciones directas, las declaraciones de Occhiato dejan ver un trasfondo de competencia feroz en el mundo del streaming, donde el crecimiento de nuevas plataformas obliga a redoblar esfuerzos y redefine permanentemente los vínculos laborales.
Su diagnóstico es claro: el escenario es inestable y exige estar siempre en movimiento. "No te podés relajar... es constantemente uno sube y baja". Sin escalar el conflicto, pero tampoco negarlo, el conductor eligió un equilibrio: reconocer tensiones, marcar diferencias y, al mismo tiempo, evitar romper del todo los puentes en una industria donde todo puede cambiar -otra vez- en cuestión de meses.