Sotana, rock nacional y una amistad de más de una década con Pity Álvarez. César Scicchitano Tagle no es un sacerdote convencional. Conocido popularmente como el Padre César o el "Cura Rockero", a lo largo de su vida logró unir dos mundos que a simple vista parecen difíciles de combinar: la Iglesia y los escenarios. Tocó con reconocidos músicos, se vinculó con algunas de las figuras más importantes del género y hasta aseguró que el papa Francisco le pidió canciones.
Este miércoles, su nombre volvió a quedar en el centro de la escena por un motivo completamente diferente. Fue el encargado de acompañar a Cristian "Pity" Álvarez hasta Tribunales, donde el músico participó de la segunda audiencia del juicio por el crimen de Cristian Díaz, ocurrido en Villa Lugano en 2018.
Este miércoles, Pity se presentó ante el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°29 para la segunda audiencia del debate por el homicidio ocurrido en Villa Lugano en julio de 2018. Según se informó desde el lugar, llegó "acompañado del cura que manejaba la camioneta, de una mujer que venía en asiento trasero y él delante".
Pero ¿quién es el sacerdote que decidió acompañarlo en un momento tan determinante? Su nombre completo es César Scicchitano Tagle. Dentro de la Iglesia es conocido simplemente como el Padre César, aunque en el ambiente de la música hace años que se ganó un apodo bastante menos tradicional: el Cura Rockero.
La definición no es una estrategia de marketing. Antes de consolidar su camino religioso, la música ya ocupaba un lugar central en su vida. Estudió en un conservatorio ubicado en el barrio porteño de Liniers, pasó por distintas bandas y llegó a formar un dúo de pianos. A comienzos de la década del '80 participó de un recital solidario para ayudar a damnificados por inundaciones en el Santuario San Ramón Nonato. Con el tiempo, aquellos dos mundos que parecían separados terminaron convirtiéndose en uno solo.
Su particular forma de ejercer el sacerdocio lo llevó a construir vínculos con numerosas figuras del rock argentino. Tocó con León Gieco, trabajó junto al "Negro" García López, histórico guitarrista de Charly García, celebró una misa en la casa de Juanse y hasta bendijo un camarín antes de un recital de La Beriso. También grabó canciones junto a músicos como Juanse, Daniel Melingo y Rolo Sartorio.
Su relación con la música llegó incluso hasta el Vaticano. César contó que tuvo vínculo con Jorge Bergoglio antes y después de convertirse en el papa Francisco y aseguró: "El Papa Francisco me pidió varias canciones". La espiritualidad y el rock, para él, nunca fueron universos incompatibles.
La amistad del Padre César con Pity Álvarez
La presencia del sacerdote durante el juicio tampoco es casual. Su relación con Pity comenzó muchos años antes de que el músico quedara detenido por el crimen de Cristian Díaz.
El propio César contó que el vínculo comenzó alrededor de 15 años atrás y que, con el paso del tiempo, construyeron una amistad basada en acompañarse sin juzgarse: "La relación con Cristian comenzó hace quince años. Se fue gestando un vínculo muy grande en el que yo sé que cuento con él y él cuenta conmigo. No nos evaluamos ni juzgamos, nos comprendemos y aceptamos. Eso hace que nuestra relación sea muy noble", explicó el sacerdote en una entrevista con Rolling Stone en 2024.
El Cura Rockero también estuvo cerca del artista durante sus años más complicados. Cuando Pity permanecía detenido, César llegó a visitarlo en prisión junto a su madre, además de seguir de cerca su situación personal y de salud. Con el paso de los años, esa relación terminó nuevamente donde había comenzado gran parte de sus vidas: en la música.
El 1 de noviembre de 2024, el Padre César y Pity Álvarez estrenaron Falopero, una canción que el sacerdote había escrito varios años antes pensando directamente en él.
Según explicó, la composición nació en 2018, después de escuchar diferentes opiniones sobre el músico que consideraba injustas y estigmatizantes: "Escribí esta canción en 2018, desde la sensación de injusticia que me producían opiniones que se vertían sobre Cristian", contó César. Y explicó que decidió responder de la manera que mejor conocía: haciendo música.
La intención iba más allá de defender exclusivamente a su amigo. Para el sacerdote, el término que le da nombre a la canción condensaba la forma en la que muchas veces se señala a quienes atraviesan problemas de adicción: "Escribo música desde hace muchísimos años y creí que una canción era la mejor forma de responder a los que hablaban o decían cosas muy descalificativas sobre él y, sobre todo, a la estigmatización que padecen los que sufren adicciones", explicó.
Cuando le mostró la composición a Pity y le preguntó quién podía participar, recibió una respuesta inesperada del propio protagonista: "Esto lo tenés que grabar conmigo". Como Álvarez estaba privado de su libertad en ese momento, tuvieron que esperar hasta que finalmente pudieron registrar la canción en el estudio de la casa del sacerdote.
Para César, detrás de la figura pública y de los episodios que marcaron la vida de Pity existe una persona a la que conoce desde hace años. "Él es una persona noble, un gran tipo", expresó en otra oportunidad antes de resumir su mirada con una frase profundamente religiosa: "Santos no son los que nunca se cayeron, sino los que se levantaron". La música también explica buena parte de la manera en la que entiende su propia misión sacerdotal. Una de sus frases más conocidas sintetiza esa combinación poco convencional entre guitarras y Evangelio: "Jesús era un rockero, por la garra que tuvo, hay que subirse a la cruz...".
Ahora, muchos años después de aquellos primeros encuentros con Pity Álvarez y luego de haberlo acompañado durante algunos de los períodos más complejos de su vida, el Cura Rockero volvió a estar a su lado. Esta vez no fue arriba de un escenario ni dentro de un estudio de grabación: manejó la camioneta que lo llevó hasta el tribunal donde el músico enfrenta uno de los momentos judiciales más importantes de su historia.