Romina Uhrig se cansó y salió a responder con papeles. La exdiputada y exparticipante de Gran Hermano desmintió en sus historias de Instagram una de las versiones más duras que circularon sobre ella esta semana: que usaba un certificado de discapacidad trucho para no pagar peajes y estacionar en lugares reservados. El rumor tomó fuerza a partir de un programa periodístico y escaló en las redes.
Su respuesta fue concreta: "Les dejo un comprobante de pago de peaje para que vean que no utilizo ningún certificado de discapacidad para evitarlos, ni tampoco para estacionar en espacios reservados para personas con discapacidad", dijo contundente y junto al mensaje subió la captura de una billetera virtual con un pago de $994,15 en el peaje de Ituzaingó, del 5 de octubre a las 15.48.

No se quedó ahí. Volvió a publicar una imagen de su visa para responder a otra de las acusaciones que la persiguen: "También vuelvo a compartir la imagen de mi visa para que vean que, si estuviera procesada, no me la entregarían. Dejen de inventar y difundir mentiras sobre mí", cerró, visiblemente molesta.
El origen del escándalo con Bambi
La catarata de rumores empezó después de que Sebastián "Bambi" Bello, ex participante de Gran Hermano 2025, la denunciara por una supuesta estafa por la compra de un auto, y desde entonces todo lo que rodea a Uhrig quedó bajo sospecha.

En aquel momento, ella también usó Instagram para defenderse: "Mi único error fue confiar en una persona, a la que incluso consideraba parte de mi familia. Jamás estafé ni utilicé a nadie para conseguir algún beneficio, mucho menos para comprar un auto u obtener algún tipo de descuento", expresó y sobre el vehículo, insistió en que pagó lo que correspondía: "Todo lo contrario: el vehículo fue comprado al precio correspondiente y eso puede comprobarse perfectamente con la agencia donde lo adquirí".
Más allá de lo legal, lo que más le duele es la ruptura de una amistad. "No sé cuál será el objetivo de esta persona ni tampoco me interesa. Lo único que puedo decir es que estoy profundamente lastimada. No solo lo consideraba parte de mi familia, sino que también le abrí las puertas de mi intimidad, de mi casa, de mi vida y la de mis hijas", escribió.

Con el comprobante y la visa a la vista, Romina Uhrig eligió dejar de defenderse solo con palabras y mostrar los pelpas. Las versiones sobre el carnet trucho quedaron, por ahora, contestadas.

