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Silvia Freire vuelve a desafiar los duelos con Estoicada: "Vine a contar que se puede, que no soy una excepción"

Estará firmando ejemplares en la Feria del Libro durante el lanzamiento el 10 de mayo.

23 Abril de 2026 22:08
Silvia Freire en BBN.

Silvia Freire tiene más de 45 libros escritos con la idea motriz de ayudar a que las personas atraviesen sus pesares y duelos de la mejor manera posible. Aunque desde que falleció su marido y gran amor, confía mucho más en lo que escribió, ya que lo atravesó en carne propia y comprobó su eficacia. Tras 20 años consecutivos de presentar novedades en la Feria del Libro, este 10 de mayo hará lo propio con su último lanzamiento: Estoicada, que juega con la bajada de "cada día mejor".

Su presencia, su voz, su "vibración" -como le gusta llamarla-, parece destinada a transmitir entusiasmo al punto de que escuchar es la herramienta que considera que le dejó el creador, como a otros le puede haber dejado una pelota de fútbol o unos zapatos de baile. La experiencia de perder a Alberto Varela en 2023, fue un golpe durísimo, pero también la posibilidad de aplicar lo que había aprendido y elegir llevar un duelo que era totalmente distinto al que le planteaban quienes querían sufrir por mandato.

Estoicada, el nuevo libro de Silvia Freire.

La presencia de su "Beto" la acompañó en el motorhome que compró tras su fallecimiento y la impulsó a llevar su tour resiliente a todo el país, casi como un trabajo terapéutico en el que se llevaba las experiencias para seguir en la elaboración de sus textos. Al igual que el poco conocido tango Bocha de Astor Piazzolla y Horacio Ferrer, sus ojos se preguntaron por qué no lo vieron más, pero no se quedaron en el sufrimiento sino que se empeñaron en una superación feliz, como la que le había prometido.

Además de escribir, y de haber sido panelista televisiva y columnista radial en muchísimos ciclos, Freire lanzó un nuevo canal de Youtube: SilviaFreireOk, a través del cual sube sus contenidos y su programa Mundo Freire, con el que recorre el planeta y recoge historias de lugares y personas. Entre destino y destino, dialogó con BigBang.

Vine a contar que se puede, que no soy una excepción

Presentás "Estoicada" en la Feria del Libro, vas a estar firmando ejemplares, ¿qué es lo nuevo con lo que se van a encontrar tus lectores con este libro?

- Lo nuevo es la confirmación de lo viejo, la confirmación de que el mensaje que di durante más de 30 años era correcto. Todo lo que yo le hice hacer a todas las viudas que conocí, la baldosa en la que indiqué que se pararan frente a la adversidad, a la muerte, al sentirse roto; el lugar donde yo las hice parar con resiliencia arriba de los escombros para estar aún más alto, era el lugar correcto. Vine a contar que se puede, que no soy una excepción, que no lo fueron las personas que siguieron esta idea, y que todos los que estén atravesando una crisis, si tienen ganas, pueden salir de ahí.

Hay veces que la necesidad de hacer un duelo ante alguna pérdida asusta porque quizás se interpreta que el duelo es olvidar. ¿Qué es un duelo?

- Yo interpreto que la palabra duelo y duelar tiene que ver con el dolor, pero no tengo por qué seguir el dibujo que otros hicieron. Mucha gente me dijo "cuando caigas", porque yo utilicé lo que otros creían que era negación. Yo decidí no conectarme con el dolor porque ya lo habíamos hablado con mi marido. Entendí claramente que él no quería que yo sufriera y más claro aún que él se sentía el motivo de mi dolor. Cuando yo lo entendí, porque me lo dijo claramente "¿cómo yo te voy a hacer sufrir a vos, Freire?". Era una cosa que no le entraba en la cabeza.

Silvia Freire lleva 20 Ferias del Libro consecutivas presentando libros.

A mí me encanta hacerle sentir -por si me viera- que yo todavía sigo haciendo cosas gracias a él. Él era un machazo de otro tiempo, donde el proveedor era importantísimo y a él le encantaba darme los gustos. Entonces, cada vez que yo hago algo que me gusta, como por ejemplo manejar en la ruta de la Costa Azul con mi motorhome, cada vez que ponía a Sabina al palo en la ruta, decía "gordo, esta te la debo". "Gracias por haberme permitido emocionalmente sentir el placer", porque yo al principio no me permitía sentir placer. Una simple ducha para mí era un castigo. ¿Cómo yo voy a sentir el placer de la ducha caliente si él no podía bañarse en la terapia intensiva?

Bajaron un montón de locas a querer arruinarme el presente, un presente que por ahí dura 30 años. Yo no sé cuánto tiempo voy a estar en este plano y lo que sí sé es que enfermarme no me beneficia ni a mí ni a nadie. Entonces trato de hacer todo lo posible por hacerme bien y porque a través mío, si él llega a estar por acá -que nada sabemos-, él sienta el orgullo de que sigue siendo proveedor de mi alegría. Eso me parece fantástico. Soy fiel a esa idea, que él es el proveedor de mi alegría diaria aunque su físico ya no esté conmigo.

Yo interpreto que la palabra duelo y duelar tiene que ver con el dolor, pero no tengo por qué seguir el dibujo que otros hicieron

Decís "si él llega a estar acá". A la hora de la espiritualidad, la trascendencia, el más allá, hay también reflexiones acerca de que quienes se van también tienen que soltar lo que dejaron para poder irse.

- Mi amor. Lo que le debe haber costado. En una de esas tantas noches le dije: "gordo, yo nunca te dije que no te quedes por mí". Nunca hablamos de la muerte porque yo no quería ni oír hablar de eso. Siempre le decía "vamos, callate, dale, seguí, sigamos, sigamos, sigamos". Pero en algún momento, cuando ya se veía que era irreversible -o por lo menos así lo empezamos a sentir- le dije: "mi amor, capaz que hay una fiesta ahora mismo, te están esperando tus viejos, mis viejos, tu hermano, y te la estás perdiendo por mí, no te la vas a perder, ¿eh? Ni se te ocurra quedarte acá por mí, sufriendo con tu cuerpo, empujando. Si es por mí que vos te estás quedando, andate".

Yo siento que a mi mamá también se lo hice, también la liberé. Le dije: "mami, ni se te ocurra creer que yo cuando vos te morís me muero al lado, porque no. Quedate tranquila que yo voy a poder, voy a saber seguir adelante". Bueno, mi mamá dejó de respirar mientras yo le hablaba. Pero no porque estuviera agonizando. Estaba en la casa, estaba en su postoperatorio de cadera con 96 años, pero no agonizaba. Esa mañana me levanté para ir hasta la casa a liberarla, y en un momento digo "me parece que esta señora dejó de respirar".

Silvia Freire y "Merceditas", el motorhome que le dejó su marido con quien estuvo más de 40 años y con el que recorre el país con su "tour resiliente".

Estoicada tiene un efecto para quienes están atravesando un duelo, o quienes tuvieron mucho dolor por una pérdida.

- Es un pensamiento estoico, no es solamente para los que tuvieron enfermedades o muertes. También podés tener una crisis porque te rajaron del laburo, o te dejó tu pareja, o que tu hijo dejó de estudiar o lo enganchaste que entró en la droga. Para la diaria. ¿Dónde me paro? Los estoicos te recomiendan pararte en este lugar. Como yo tengo muchísima experiencia por muchos casos, porque a mí lo único que me importa es la gente -no por buena, sino por vocación- me importa lo que le pasa al otro, saber del otro. Es el instrumento que a mí me dejó el creador debajo de la cama. Yo no puedo evitar meterme en la vida de la gente, interesarme por lo que le pasa al otro. 

No hablo solamente por lo que yo viví, sino que cada vez que vi personas con un pensamiento estoico, vi que tenían éxito. Y vi personas quejosas, que se lamentaban, que no aportaban nada a la humanidad; gente que se queja de lo que le pasó, como si al vecino de enfrente no le estuvieran pasando cosas también. Cada uno tiene su piedra en el zapato y ve qué puede hacer con eso. No tengo que quedarme en lo que me está pasando y empezar a llamar a todos para juntar lástima.

¿A quién le ganás sufriendo? Es una cosa antigua, no va más

La baja frecuencia te perjudica y perjudica a la humanidad también. Marshall Rosenberg, que me encanta, que tuve la oportunidad de conocerlo, escribió La comunicación no violenta y aseguraba que no hay persona más peligrosa para la humanidad que una persona frustrada. La frustración, la queja, la crítica, esta gente que se cree que es más buena por decir "ay, no sabés lo mal que me hizo la noticia que escuché la semana pasada, no puedo dormir desde entonces". ¿A quién le ganás sufriendo? Es una cosa antigua, no va más.

Los escáneres cerebrales te muestran hoy que si vos sufrís, no servís, porque bajan tus humores, y no solamente emocionales, sino que corporales también. Te enfermás, tus familiares se tienen que ocupar de vos y tu tristeza, tus familiares se preocupan, la gente que te quiere se preocupa, y estamos tan mal educados que la preocupación del otro nos reconforta, en lugar de decir "te pido por favor por mí no te preocupes". A mí cuando me preguntan cómo estás mi única posibilidad de respuesta es "muy bien, gracias, ¿vos cómo estás?" 

Silvia Freire es escritora y conferencista.

Hablaste de dos términos que me gustaría reflexionar, explicaste lo peligroso de una persona frustrada y también hablaste de que quienes llevaban una filosofía estoica tenían éxito, ¿qué lugar ocupa el éxito cuando se habla de temas tan espirituales?

- El éxito es que yo quiero ir hasta la esquina y llego. No tiene que ver con la guita solamente o con tener una carrera exitosa, o armar una familia. Éxito es que se me da por poner un quiosquito en la esquina y vendo. Fracaso es que no venda nada. Lograr tus objetivos, tenés ganas y podés hacerlo, porque vas por el camino correcto y el estoicismo te indica cuál es el camino correcto. Te dice "por acá no es, con la queja no es, con la crítica no es, echándole la culpa al país, al gobierno, a mi vecino, a mi pareja, no es". El estoicismo te indica cómo no llegar al fracaso y, por ende, llegar al éxito.

¿Qué lugar tiene la materialidad en este tipo de reflexiones tan motivadoras y que ponen en uno tanta importancia sobre su futuro? Porque también existe un reparto de riqueza en el mundo.

- Todo es un pensamiento y si yo me llevo bien con el dinero, lo trato como un buen amigo y tengo un buen concepto de él, le abro la puerta y entra. Yo no sé lo que piensa la gente que no tiene dinero en relación al dinero. Hay mucha gente que piensa que el dinero es corrupto, que es malo, que el que lo tiene es insensible, que lo pudre todo, que separa familias. Bueno, cuando vos tenés un mal concepto de algo, de alguien, ese no viene a visitarte. Yo tengo una buena relación con el dinero, y no tengo mucho mérito porque mis padres tenían una buena relación con el dinero y tuvimos una vida tranquila. Nunca millonarios -lamentablemente-, pero sí de una vida tranquila. Y siempre fuimos honestos y buenos. El dinero no nos impidió ser buenas personas. Eso para mí es un mito absoluto. Que hay personas que tienen guita y que no son tan buenas, está bien, y también están quienes no tienen guita y no son tan buenos. Así que el dinero no te hace ni más ni menos bueno.

Si yo me llevo bien con el dinero, lo trato como un buen amigo y tengo un buen concepto de él, le abro la puerta y entra

Al mismo tiempo pasa que el 80% de las y los argentinos gana menos de 800 mil pesos. Hay una cuestión material que también atenta contra esta concepción de abundancia.

Pero estábamos hablando acerca del materialismo. Yo estoy a favor de la materia y de la energía que mueve el dinero. A mí, en momentos horribles como la terapia intensiva de tres meses, me vino muy bien poder salir de ahí y tomarme un auto en lugar de tener que tomar el tren Sarmiento, dos colectivos y llegar mucho más tarde a mi casa, apretada, después de haber estado toda la noche cuidando a mi marido en la terapia intensiva. Es mucho mejor tener un billete y la tranquilidad de que podés hacer una vida más tranquila porque, además de lo que te está pasando, no tenés problemas económicos. Ojalá que todo el mundo tenga buena relación con el dinero.

Ahora, con respecto a esa estadística, ¿hay que viajar un poquito más atrás e ir a los conventillos de la bisabuela, de la tatarabuela? Porque no había estadística en la época de mi abuela y cuando se subió a un barco mugriento en Génova, una chica sin saber a dónde iba porque allá se la estaban comiendo las ratas y le dijeron que en América se iba a salvar. Eso sí que es pobreza. Y que se haya bajado en La Boca, y que se haya ido a vivir a un yotivenco con un tipo que era más grande que ella y que no lo amaba, y que le haya hecho siete hijos y que lavara en un piletón con su cabello en cano escuchando un tango, era más triste que lo que hoy nos pasa a todos los que, quien más o quien menos, puede tomarse algunos días de vacaciones.

Tras enviudar, Silvia Freire salió adelante sin sufrir, como le había prometido a su marido "Beto".

Estoy hablando de la mayoría y no de la típica minoría que siempre será pobre porque muchos copiamos la cadena. Cuando vos nacés en un lugar de pobreza tenés un termostato y tu temperatura está en un lugar y cuando vos te movés de esa temperatura el termostato te va a llevar de vuelta a la original. Como López, que se ganó el Prode con la mujer y se lo gastaron en dos días. Se pelearon, se separaron y se gastaron la vida en dos días. Porque tenés que tener cabeza para tener dinero, tenés que estar preparado para tener dinero, tenés que estar preparado para merecerte la abundancia. Porque si creés que el dinero es malo, ves que tus padres sufrieron por carencia, hay como una especie de pacto que vos no podés romper. Vos no podés entrar con tu limusina a la villa a visitar a tu viejo.

Si en tus primeros años de vida a vos te dijeron que sos mono, te trataron como un mono, viste que tus padres se movían como monos, vos vas a tener un comportamiento de mono. Va a ser muy difícil que después intentes aprender y tengas la voluntad de cambiar, porque seguramente te vas a quedar en el barrio de los monos y vas a seguir siendo mono. Y la cabra del monte tira y vas a seguir siempre defendiendo incluso una mentalidad, una idea. Cuesta mucho que tu madre te diga "los hombres son todos una porquería" y que vos le vayas a presentar a un bombón, dulce, amoroso para contradecirla diciendo "mamá, los hombres no son todos una porquería, vos no supiste elegir". Es muy difícil contradecir a los padres porque parece que uno se fuera a quedar sin alimento.

Si creés que el dinero es malo, ves que tus padres sufrieron por carencia, hay como una especie de pacto que vos no podés romper

Como dice La novena revelación, la primera negociación es por energía. Yo necesito la energía de la mirada de mi madre, la caricia de mi madre, la teta de mi madre, el alimento, la nutrición. Entonces me prostituyo y negocio con mi madre porque no quiero que me deje de querer, y me subo a la calesita y estoy "mirame, mami", y traigo un garabato del jardín de infantes y se lo muestro a mi mamá para ver si me apruebe o no me aprueba y estamos todo el tiempo después buscando la aprobación. En este pacto que hacemos con nuestros padres si ellos fueron pobres nosotros tenemos que, de alguna manera, enaltecer esa condición, y si tuviste una posición tranquila es muy probable que puedas seguir con esa cadena. 

La frase que tanta burla genera de que "el pobre es pobre porque quiere", ¿qué te parece?

- No, no. La palabra "quiere" me parece muy agresiva, me parece que limita y me parece que no te permite profundizar acerca de lo que en verdad quiere significar esa frase. ¿Creés que nosotros si viviéramos en un yotivenco en La Boca haríamos realmente el mismo sacrificio que hicieron esos viejos? Yo creo que hoy nosotros no hacemos tanto sacrificio. Estoy hablando de cómo salir de la villa. Cuando yo era chica no toda la gente tenía autos y hoy todo el mundo tiene autos. No estamos viviendo con esa carencia que se describe. Hoy nos damos muchos más "lujos" aún en la pobreza.

Silvia Freire tiene más de 45 libros escritos.

No digo que no haya derecho a tener placer. Estoy hablando que el sacrificio de aquellos viejos que vinieron de los barcos y que sin embargo pudieron hacerse una casita, ¿a costa de qué y cómo se hicieron una casita? A costa de no irse de vacaciones. Mi abuela no conoció el mar. A costa de no tener un auto y a costa de poner en una lata de arvejas moneda tras moneda, y comer un poco de pan duro con un poco de aceite y ajo. Hoy no hacemos eso. Yo no estoy negando la pobreza de los pobres de bajo nivel, sino que vas a cenar a un restaurante de Puerto Madero el sábado a la noche y no tenés lugar.

Hay como un discurso que es la queja, la crítica, el hinchar los huevos mientras nos estamos fumando un habano. Yo lo regularía un poco y me replantearía, sobre todo en esto de mi elección de dónde quiero pararme. ¿Me quiero parar a putear a cualquier gobierno? ¿A quejarme de cualquier gobierno? Porque eso yo lo escuché desde que nací. De los milicos, de los peronistas, de los radicales, de los liberales. Siempre hubo alguien que criticara al gobierno de turno. Yo me paro, ya tengo 68. ¿En serio, Freire, le vas a echar la culpa al gobierno? 

Es muy difícil contradecir a los padres porque parece que uno se fuera a quedar sin alimento

Dijiste que tenés una motivación en escuchar las historias de los otros. ¿Eso va a ser así cuando estés firmando ejemplares de Estoicada en la Feria del Libro?

Yo soy un desastre para firmar porque me quedo media hora con cada persona. Cierran la Feria y queda la gente adentro. Yo presenté libros durante 20 años consecutivos. Porque yo no firmo, te escribo la carilla entera dándote recomendaciones acerca de todo lo que te pregunté. Y si te miro y veo que tenés una mirada triste, te pregunto; y si veo que estás feliz, te pregunto; y si veo que estás embarazada, te pregunto; y si veo que tenés un temperamento bravo, te pregunto. Así que sí, me interesa.

Pero me interesa mirar. A los 12 años leí una poesía que decía "¿qué ocurre detrás de una cara?". Al día siguiente me senté en el colectivo y cada persona que subía me preguntaba qué ocurría detrás de esa cara. La vocación no te permite moverte mucho y, si no la encontrás definitivamente vas a estar frustrado y, si la encontrás, el dinero va a fluir porque es una energía que viene en respuesta de tu vibración. Si vos estás feliz con lo que hacés seguramente vas a recibir más gratificaciones, incluso honorarios, que aquel que va puteando al jefe, al compañero, al viaje, al tren, al clima. Puteando todo.