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Escándalo en el trap

"Solo quiero que me paguen": el tatuador de Duki lo denunció por usar sus "alitas" en merchandising, Adidas y Netflix

Iván de Quilmes aseguró que el cantante explotó comercialmente uno de sus tatuajes más icónicos sin autorización ni pago.

12 Mayo de 2026 10:15
Duki

El mundo del trap argentino sumó un nuevo capítulo explosivo y esta vez no tiene que ver con canciones, shows ni peleas musicales. Duki quedó envuelto en una fuerte polémica judicial luego de que Iván de Quilmes, el tatuador responsable de las emblemáticas "alitas" que el artista lleva tatuadas debajo de los ojos, lo denunciara públicamente por el presunto uso indebido de su obra en productos oficiales y campañas comerciales.

El tatuador de Duki lo denunció por usar sus "alitas" en merchandising, Adidas y Netflix

La acusación cayó como una bomba en redes sociales. A través de un extenso descargo en Instagram, Iván Ariel Grasso -conocido popularmente como Iván de Quilmes- publicó capturas de conversaciones privadas, imágenes de la denuncia judicial y comparaciones entre su diseño original y distintos productos de merchandising vinculados al universo Duki. 

Según explicó, el conflicto gira alrededor de la utilización comercial del famoso tatuaje de alas, convertido con el tiempo en uno de los símbolos visuales más reconocibles del cantante. El tatuador sostiene que ese diseño fue usado sin autorización en gorras, accesorios y colaboraciones con marcas internacionales como Adidas, New Era e incluso Netflix. "Hace bastante tiempo me vienen diciendo que me van a reconocer y PAGAR lo que me corresponde por mi arte, pero pareciera que si uno no pone abogados en el medio, nadie escucha", escribió Iván en sus redes.

El tatuador de Duki lo denunció por usar sus "alitas" en merchandising, Adidas y Netflix

Y agregó, visiblemente molesto: "Mientras tanto, siguen usando mi obra y mis dibujos sin autorización, sin licencia y sin siquiera tener la delicadeza de avisarme o hablarlo conmigo". La publicación rápidamente explotó entre los fanáticos del trap y abrió un debate inesperado sobre la propiedad intelectual en la música urbana, donde los tatuajes, logos y símbolos visuales suelen convertirse en parte fundamental de la identidad artística.

El tatuador de Duki lo denunció por usar sus "alitas" en merchandising, Adidas y Netflix

Iván fue quien diseñó las alas tatuadas en el rostro de Duki, una imagen que con el paso del tiempo dejó de ser simplemente un tattoo para transformarse en un emblema del cantante. Según denunció, ese mismo diseño terminó estampado en distintos artículos oficiales vendidos por el artista.  Entre los productos señalados aparece una gorra valuada en casi 100 mil pesos y una riñonera con un prendedor similar al tatuaje original. 

Aunque algunos artículos ya no figuran disponibles en la tienda oficial, el tatuador asegura que el uso comercial continuó durante meses. Sin embargo, Iván insistió en que el reclamo no nació por una cuestión económica. "Y lo más triste es que esto nunca fue por plata. Duele que se aprovechen del esfuerzo, de la creatividad y de la confianza de alguien que siempre actuó de buena fe, creando y ayudando", sostuvo.

El conflicto tomó todavía más temperatura cuando el tatuador publicó fragmentos de conversaciones privadas con Duki donde, según él, el cantante reconocía la existencia del problema y prometía resolverlo junto a su equipo. Pero Iván asegura que esa solución nunca llegó. "Solo quiero que me paguen por mi trabajo", remarcó en otra de sus historias, antes de cerrar los comentarios de su publicación principal para evitar agresiones y discusiones entre fanáticos.

El tatuador de Duki lo denunció por usar sus "alitas" en merchandising, Adidas y Netflix

El caso ya quedó formalmente en manos del estudio jurídico encabezado por Felipe Franco Trigo, que envió una carta documento al artista intimándolo a regularizar la situación en un plazo de 72 horas. En el documento legal, el abogado sostiene que la obra artística original del "tatuaje de las alitas" fue utilizada y explotada "con fines económicos y publicitarios" sin autorización del autor, lo que configuraría una violación a los derechos patrimoniales y morales previstos en la Ley 11.723 y en convenios internacionales sobre propiedad intelectual. La carta además menciona que tanto Duki como su representante, Facundo Alama, habrían reconocido el conflicto y prometido una propuesta económica que nunca se concretó. "Persistiendo el uso y explotación de la obra en cuestión sin el consentimiento de su autor", advierte el escrito.