En el mundo del streaming, donde todo puede pasar en vivo y sin filtro, a veces alcanza una sola frase para encender un incendio. Eso fue exactamente lo que ocurrió en OLGA, durante una entrevista de Paula Chaves a Topa en Tapados de laburo, cuando una intervención infantil inesperada convirtió un momento lúdico en un fenómeno viral... y en un dolor de cabeza puertas adentro. Todo comenzó como un intercambio inocente. Chaves le acercó el micrófono a una nena en el estudio, que primero lanzó una frase confusa: "Sabías que las chicas van a las marchas para...". Topa, desconcertado, repreguntó. La nena redobló: "Que las chicas van a las marchas para usar su poder". Pero el verdadero quiebre llegó segundos después, cuando, sin aviso, remató: "Y también todos odiamos a Milei".
El estudio estalló. Risas, música para tapar el momento y una reacción rápida de la conductora, que le retiró el micrófono y le dio un beso a la nena. Topa, incómodo, se tapó la cara. En cuestión de horas, el clip estaba en todos lados. Como suele ocurrir, las redes no tardaron en hacer su propio juicio. Algunos celebraron la espontaneidad; otros, en cambio, pusieron el foco en la exposición de una menor en un contexto político. Y ahí empezó el verdadero problema. Paula Chaves quedó en el centro de la escena. Primero, tuvo que aclarar una versión falsa que circulaba: "No malinformen. No es mi hija". Pero eso no alcanzó para frenar la ola de críticas.
Una de las más duras fue de Tomás Dente, quien disparó sin filtro: "Zurdos roñosos palermitanos que no solo se rien del catolicismo... NINGUNO de estos zánganos aplaudidores de turno repudió la muerte de Ángel (...) Inmundos". Y redobló: "Pero te reíste y la encajaste un beso. A una criatura completamente politizada. En ese streaming DE MIERDA donde laburas. Dónde se rien de TODOS. Caradura". En la misma línea, Yanina Latorre también apuntó contra el episodio: "Patético lo de Olga, los aplausos de los productores, la risa de Paula...no es gracioso! Es una niña, absolutamente politizada, le estan quemando la cabeza, es una niña!".
Y añadió: "Asco me dan las feministas que les lavan la cabeza a los niños". Pero la polémica no quedó solo en lo público. Según reveló la propia Latorre en su programa, el episodio habría destapado tensiones internas que venían de arrastre. "Ella ya no venía contenta con la producción", aseguró. Y fue más allá: "Parece que no era la primera vez que a Paula Chaves le pasaban cosas con la producción (...) pidió cambio de producción. Alguien, hoy, que hablé de adentro, me dijo, 'fijate la gente que aparece estos días o que está hoy produciendo, el lunes cambian. Primero pidió suspensión, pero después pidió cambio, y parece ser que le dijeron que sí".
La versión instaló la idea de una crisis silenciosa dentro del equipo. Sin embargo, la propia Chaves buscó bajar el tono. Según Latorre, cuando la contactó, la conductora respondió: "No, por favor, no es así". Aun así, otras voces reforzaron el clima enrarecido. El periodista Nico Peralta sostuvo que el malestar no sería individual: "Sienten que hay una línea editorial política muy marcada, que excede a los intereses del propio canal. Esto está repercutiendo en el adentro y en el afuera". En paralelo, la conductora atraviesa un momento personal delicado. Su perro Moro, que le regaló Pedro Alfonso hace más de 15 años, está enfermo, y la familia está completamente enfocada en su cuidado.