El fin de semana estuvo cargado de tensión alrededor del WandaGate. La China Suárez llegó al país para festejar el cumpleaños número 8 de su hija Magnolia, con una celebración que muchos consideraron modesta para la magnitud de la famosa "casa de los sueños". En ese contexto, y en medio de una guerra abierta con Mauro Icardi y su novia, Wanda Nara reapareció con una simple foto que enloqueció a más de uno.
El delantero se quedó en Turquía mientras su casa se llenaba de inflables, decoración y nenes. Aun así, pretendía que sus hijas, Francesca e Isabella, asistieran al cumpleaños, pese a que él no estaría presente. Ante la negativa de las menores, habría intentado sobornarlas con regalos, pero las chicas se mantuvieron firmes en su decisión de no ir.
Frente a ese escenario, el futbolista recurrió a la Justicia. El juez interviniente escuchó el deseo de las nenas, que finalmente viajaron a San Luis con su mamá en lugar de asistir al festejo que buscaba mostrar una imagen de familia ensamblada en redes sociales.
Mientras Mauro movía cielo y tierra para cumplir el capricho de su novia, Wanda respondió fiel a su estilo: publicó en sus historias de Instagram la imagen de una Chanel Kelly Bag, una de las carteras más codiciadas del mundo de la moda. Con una estética sofisticada, estructura rígida y herrajes clásicos de la maison francesa, el accesorio se robó todas las miradas desde el primer momento.
El valor de este modelo ronda los 7 mil dólares, dependiendo de su estado y edición. La Bad Bitch entiende el poder de las redes sociales y sabe que cada imagen funciona como un mensaje. En este caso, la postal dejó clara su postura: disfrute, seguridad y ostentación sin culpa.
Para sumar más leña al fuego, Nara también mostró detalles de su viaje en avión privado a San Luis. "Siempre así", escribió en una foto en la que se la ve recostada junto a sus dos hijas, que la abrazan. Otra indirecta letal para Icardi, quien busca la restitución de las menores, mientras Wanda se muestra decidida a continuar su vida en Argentina junto a ellas y sus hermanos.
Durante la estadía, la conductora también presumió distintos paseos con paisajes de lago y lujos exclusivos. Sin embargo, Francesca e Isabella aparecieron siempre de espaldas, en cumplimiento de la orden judicial que le prohíbe mostrar sus rostros en redes sociales.
El regreso a Buenos Aires también tuvo momentos íntimos entre madre e hijas. Mientras Francesca eligió relajarse con música, mascarillas y mates junto a su mamá, la más chica se acurrucó en los brazos de Wanda Nara, sellando un fin de semana cargado de mensajes, silencios y gestos que hablan por sí solos.