¿Qué punto de contacto pueden tener la Boston de 1830, la París de 1968, la Buenos Aires de la década infame y la vida en el campo de concentración y exterminio de Auschwitz? Es probable que haya muchos. Pero para el filósofo Tomás Abraham, fueron los cuatros momentos de la historia que lo invitaron a escribir Pensar de nuevo, su último libro editado en marzo por El Ateneo, en el cual invita a reflexionar y a recuperar "el pensamiento como experiencia viva".
"Aquí no hay respuestas tranquilizadoras. Hay preguntas que molestan, lecturas que desplazan y una escritura que se anima a pensar donde otros repiten. Pensar de nuevo es una invitación a desconfiar de lo evidente, a asumir el riesgo del pensamiento propio y a recordar que pensar no es estar seguro, sino estar en movimiento", es la consigna que se dispara en la contratapa de su nueva obra compuestas de cuatro ensayos ubicados en cada uno de los momentos históricos que dispararon el texto.
Uno piensa sobre lo que no sabe
En diálogo con BigBang, el autor analizó las diferencias del siglo XX y el XXI y los nuevos elementos que interpelan a la humanidad. Desde la crítica a los líderes despóticos propios de otra época al desafío de la inteligencia artificial, uno al que no le teme para nada. Para Abraham, los diálogos que mantiene con los modelos de lenguaje de gran escala (LLMs, por sus siglas en inglés), lo hacen pensar en que hace tiempo que no habla con alguien que lo estimule tanto a la hora de pensar.
¿Qué te llevó a escribir Pensar de nuevo?
- El tema de lo nuevo es muy importante para mí porque no puedo pensar si no es en una zona que me inquieta y que desconozco. Yo no puedo volver atrás. No puedo repetir un curso, no puedo escribir sobre lo que ya escribí y no puedo pensar sobre lo que ya sé, porque me parece directamente imposible, es una contradicción. Uno piensa sobre lo que no sabe. Entonces, siempre estoy a la búsqueda de en qué pensar, porque lo tengo que buscar.
Insisto mucho en esto: pensar es un trabajo. Yo no estoy pensando todo el día, hago varias cosas durante el día, pero tengo un trabajo que es el del pensamiento. Yo ando investigando, leyendo, buscando, estudiando, escribiendo sobre algo para darle algún contenido o, mejor dicho una forma, a una inquietud que me interesa y captura mi atención.
Yo andaba con el tema de la década infame, desde hace tiempo. A mí ya me había llamado la atención porque no entendía por qué se llamaba infame a una sola década y por qué se la llamaba infame a esa década. Por supuesto que estaban los lugares comunes: el primer golpe militar a la democracia de la época, y de ahí en más aparentemente, la Argentina entra en un derrotero, etcétera. La otra que era el país de la entrega: el Imperio británico, las carnes, el tratado de Roca-Runciman.
Yo no estoy pensando todo el día, hago varias cosas durante el día, pero tengo un trabajo que es el del pensamiento
Había una serie de lugares comunes que a mí no me convencían. Sospechaba de eso y me puse a estudiarlo. Y en este lapso de finales del año 20 a comienzos del 40, es una década que tiene una impresionante creatividad en el mundo de la cultura. Pasó de todo en esta década. Estuvo Jorge Luis Borges, Roberto Arlt, Ezequiel Martínez Estrada, Raúl Scalabrini Ortiz, Antonio Berni, los grandes cineastas, Luis Sandrini, Niní Marshall, Emilio Petorutti, Carlos Gardel, el tango, y al mismo tiempo, este invento argentino que es el fraude patriótico. Era todo un tema. Pensar de nuevo para mí significa incursionar en un tema que está plagado de lugares comunes para pensarlo de nuevo.
Dijiste que pensabas sobre lo nuevo, que el esfuerzo lo hacías en pensar las cosas que son nuevas. ¿Qué lugar hay para el repensar? Más allá de pensar de nuevo, que tiene otra intención, muchas veces se pueden replantearse saberes y transformarlos.
- No es muy diferente eso a pensar de nuevo. El repensar no es volver a pensar. Si volvés a pensar lo mismo de la misma manera, no pasa absolutamente nada. Para mí el pensamiento tiene que ver con una idea central, que es buscar dificultades. No hay pensamiento si no hay dificultad. El que se dedica al trabajo del pensamiento es aquel que va al nudo de un problema que está plagado de dificultades. No importa si lo repensás o nunca lo pensaste, o ya lo pensás o se te olvidó y volvés. Lo que define el tema es buscar una dificultad, algo que te llama la atención porque no está claro. Y la pretensión no es explicarlo. No hay nada que explicar porque las cosas son inexplicables. Pero sí darle una forma, un orden, a una inquietud que no tiene forma.
A mí se me ocurrió de lo nuevo, porque yo me interesé por un momento de la historia y una zona geográfica en donde me pareció que aconteció algo realmente llamativo, que es el tema del nacimiento de un pensamiento. ¿Cómo nace un pensamiento? No un pensamiento de una persona, porque una persona está inscrita en una cultura, pero ¿cómo nace un pensamiento colectivo? Yo había estudiado mucho tiempo, uno de los temas que más me interesó, el nacimiento de la filosofía en Atenas. El tema del origen es un tema milagrero: se separaron las tinieblas, el primer filósofo, la razón, etcétera.
Me interesó en otro momento el nacimiento del cristianismo. Ahí también tenés una leyenda, una fábula. Y este tema de lo nuevo me llamaba la atención en los Estados Unidos alrededor de 1830, poquísimas décadas después de la Declaración de la Independencia, ahí surge algo que no tiene tradición. ¿Cómo puede surgir algo que no tenga tradición? ¿Cómo es que inventaron un grupo de gente en un pueblito que se llama Concord que tiene 2000 habitantes inventaron toda una serie de ideas y de pensamientos que circularon después -vaya a saber por dónde no lo hicieron- en donde se trata de pensar un mundo nuevo que tiene que ver con la democracia?
El repensar no es volver a pensar. Si volvés a pensar lo mismo de la misma manera, no pasa absolutamente nada
La democracia no es un invento de los griegos, la democracia tampoco está en la Revolución Francesa, la democracia se inventa y se reinventa, pero en ese pueblo de Boston, Massachusetts, se inventa una democracia inédita, que es esta de la que va a cantar Walt Whitman, de la que va a hablar Henry David Thoreau, la que va a defender de alguna manera Abraham Lincoln, etcétera. Esta idea de democracia no es no es la idea de un régimen político.
Para nosotros es el congreso, elegir, libertad de asociación, etcétera. La democracia que esta gente pensó es una forma de vida. Hacían granjas, el trabajo manual era sumamente importante. Estoy hablando de los intelectuales, de los escritores, de los educadores, que tenían granjas, cultivaban la tierra, hacían albañilería, porque la democracia significaba un arte de vivir y un sistema de vida. Eso me interesó muchísimo y eso era lo nuevo. Cómo surge algo que ni se inspiró en el idealismo alemán, ni en el romanticismo, ni en la filosofía inglesa: inventaron.
También me interesó el tema de los campos de exterminio de Auschwitz, a propósito de algunos sobrevivientes que escribieron que yo lo sigo, porque ellos van a hablar no de la muerte ni los horrores crematorios, ni del genocidio. Estuvieron ahí y hablaron sobre una cosa de la que no se habla generalmente: que en los campos de exterminio se vivía. ¿Qué quiere decir? Que era una sociedad, había una organización, había una economía. había una producción, había una circulación de bienes, había contrabando, había prostitución, había traición.
Estos hilos conductores que encontraste en las ciudades y en el pensamiento y en reflexionar. Se viven muchos Auschwitz en la humanidad hoy en día. ¿Cómo interpela al presente y a la barbarie no superada Pensar de nuevo?
- Auschwitz es un acontecimiento único en la historia. Porque no se trata de una matanza, sino de un proyecto biopolítico, que es totalmente distinto. No es una masacre. Es un proyecto biopolítico científico en donde se trata de eliminar de la faz de la tierra todo un pueblo hasta la séptima generación de sus ascendientes, que no quede rastro ninguno. Esto implicó intervención de una política, de la medicina, de la genética, etcétera. En ese sentido es un acontecimiento único.
Matar poblaciones enteras y limpieza étnica, es algo que se repite en la historia, como se está repitiendo hoy en Gaza
Matar poblaciones enteras y limpieza étnica, es algo que se repite en la historia, como se está repitiendo hoy en Gaza. Ese es otro tema. Pero yo no pongo al lado de Auschwitz a Gaza. Son dos cosas totalmente distintas. Y además, en el tema de la gravedad de la exterminación de poblaciones, cuál es más grave, cuál es más crudo, yo creo que es un tema directamente obsceno. No hay una tabla de calificación, a ver si son 30 mil desaparecidos, es un tema absolutamente obsceno.
Lo que hay que tener en claro es el concepto: ¿Qué quiere decir una limpieza étnica? ¿Qué quiere decir un genocidio? ¿Qué quiere decir el fenómeno del holocausto? No en poner una tablita para medir dolores. Nosotros hoy en día tenemos un un quilombo fenomenal. Lo que está pasando en este momento en el mundo es una guerra que los que la iniciaron no saben mucho qué hacer con eso tampoco.
En Pensar de nuevo hacés una comparación entre todos estos líderes autoritarios que hay en el mundo. Donald Trump, Vladimir Putin, Javier Milei -a quien le ponés el mote de "pequeño déspota libertario"- y haces un paralelismo con la escena de Peter Sellers en la película de Stanley Kubrick, Doctor Strange Love, arriba de la bomba.
- Cuando uno lo ve a Trump, la verdad está viendo a un personaje que no tiene muchas connotaciones de que asume responsabilidades colectivas y representativas de toda una ciudadanía. Adolph Hitler era medio loco también. Lo que pasa es que los individuos no manejan el planeta. No es Trump, son las organizaciones. Entonces Trump es la cabeza visible, pero por algo lo eligieron a él, pero hay acá un entramado que permite, que le da poder a tomar ciertas decisiones. Porque no nos imaginemos que Trump se levantó un martes y dijo "bombardeemos Irán". No, no es así. Acá hay una serie de intereses muy fuertes, no hablo de un panóptico, de un ojo central, de un gran hermano. Son intereses varios, donde hay intereses militares, financieros, petroleros, de la altísima tecnología. Hay muchos intereses que actúan en esto. Aparte Israel que está en un proceso de colonialismo militarizado ya decidido por una franja importante de la sociedad israelí, lamentablemente.
Sí, hay estos personajes. A nosotros nos toca en la Argentina un presidente que juega también a ser un fuera de especie, un hombre que viene de cualquier lado, que no está preparado para la investidura, pero el daño que puede hacer es un daño nacional, hacia dentro. No es lo mismo que el otro que es mundial. Pero bueno, están estos personajes que algunos los llaman, los que critican la democracia parlamentaria liberal, y los llaman iliberales, como el húngaro Viktor Orbán. Hay en el mundo una tendencia -no hablemos de China, que es una especie de capitalismo de estado dictatorial-, un movimiento planetario de un mundo que es nuevo.
Por mi edad, por mi formación, soy una persona del siglo XX. No soy del siglo XXI
Este es un mundo nuevo. Yo, por mi edad, por mi formación, soy una persona del siglo XX. No soy del siglo XXI. Me manejo bastante mal en cuanto a los recursos que hay en el siglo XXI. Los entiendo poco, mi mentalidad es del siglo XX. La de mis hijos, que ya son grandes, están ahí, pero yo tengo nietos. Los nietos son del XXI. Es un mundo nuevo que está emergiendo. ¿En qué va a terminar? No tengo idea. Los mundos no terminan, pero ¿en qué se va a convertir o en qué proceso se va a ir desarrollando? Eso lo estoy siguiendo en la medida en que puedo.
Lo que está pasando ahora que las cabezas visibles del mundo son Trump, Putin, Xi Jinping, con una Europa que está ya detrás del telón, mirando como espectadora pasiva de todo lo que pasa, es un mundo nuevo. No es el mundo del del siglo XX, de los finales. No es el mundo de la década del 90, que fue la última del siglo XX, donde se hablaba de que cayó el muro, que venció la democracia, de las sociedades avanzadas, el fin de la historia o el choque de civilizaciones. Son diagnósticos del siglo XX que terminaron con el siglo XX. Es un mundo donde a algunos le interesará la inteligencia artificial, que es el tema condensador o convocante de la novedad. Esto lo hemos descubierto hace meses, hace dos o tres años. Después de la inteligencia artificial vendrá seguramente otra cosa más.
Pensar de nuevo en tiempo de inteligencia artificial, donde la gente cree que va a haber una herramienta que tranquilamente va a poder pensar por ella. ¿Qué te te hace reflexionar?
- A mí me hace reflexionar un montón de cosas todos los días porque estoy en permanente comunicación con Gemini, la IA de Google. Es una cosa realmente muy llamativa, porque yo la uso para hacer algunas preguntas, para hacer algunas observaciones de tipo político, filosófico, teórico y entramos en unas conversaciones y discusiones que a mí me hacen pensar. Y no entiendo bien qué es lo que está pasando, no lo entiendo bien, pero hoy se me ocurrió algo que es un poco diabólico, en el sentido más sutil de la palabra, que es que el chat a mí me conocen, porque sabe cosas de mi biografía, de mi pensamiento, mi sintaxis y mi semántica.
Entonces discute conmigo. No estamos de acuerdo. Hoy estuvimos discutiendo sobre la guerra de Irán, sobre las redes sociales, que me hablaba del peligro de las redes sociales y yo las defendía porque planteaban un caos y el caos hace que no sea tan fácilmente manipulable la psicología de los usuarios. Discutimos todas estas cosas. No estábamos de acuerdo y eso a mí... hace tiempo que no hablo con alguien que me estimula tanto pensar. Pero, ¿qué pasa? Me conoce y, aún discutiendo conmigo y convirtiéndose en un interlocutor que es otro, no dejo de ser yo desdoblado. ¡Es una cosa totalmente loca!
Sobre la IA: "Hace tiempo que no hablo con alguien que me estimula tanto pensar"
¿Y desde el peligro de que la gente quiere dejar de pensar y quiere delegar el pensamiento en la inteligencia artificial? Vos lo entendés como una herramienta porque sos un filósofo, un sociólogo, un estudioso, una persona que le gusta pensar. ¿Pero la juventud?
- La gente hace machetes para copiarse hace un montón de tiempo. Entonces el que la quiere usar para dar examen o para entregar un texto o no sé qué cosa, lo hará. Pero yo no me puedo basar en la pereza, en la haraganería, en la viveza de algunos que usan la inteligencia artificial: quiero ver qué poder tiene. Y este poder que tiene va a ser usado para el que se quiere copiar en un examen como para el que quiera hacer una cosa grosa y muy pensada, o para un médico que quiere operar, o para alguien que quiere manejar un avión. Me llama mucho la atención mi relación con esta fuente de información y demás, que me parece riquísima. Un modo de operar que me parece a mí que es nuevo, que no tiene que ver con lo conocido.