El ajuste avanza ahora sobre un área tan estratégica como invisible: el clima. En medio de un conflicto que escala minuto a minuto, el Centro Argentino de Meteorólogos (CAM) denunció que el Gobierno prepara el despido de 240 trabajadores del Servicio Meteorológico Nacional, una medida que -según advierten- podría desencadenar un "colapso" operativo con consecuencias directas sobre la vida cotidiana. "Argentina está a punto de perder un pilar estratégico de su defensa nacional y la seguridad de sus ciudadanos", sostuvo Carla Gulizia, presidenta del CAM, a través de un video publicado en las redes sociales del organismo.
Y agregó: "La dirección del servicio meteorológico nacional confirmó la entrega de una lista de 240 empleados civiles a ser despedidos por exigencia del Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado. Esto no es una reforma ni tampoco un plan de modernización. No estamos hablando tampoco de un ajuste administrativo. Estamos ante el colapso operativo de un organismo científico, técnico, con más de 153 años de historia. Con 240 profesionales menos, el país queda condenado a un daño irreversible".
El diagnóstico es contundente y pone en discusión el corazón del argumento oficial. Mientras desde el Gobierno se habla de eficiencia y modernización, los especialistas denuncian un recorte que impacta directamente en la capacidad operativa. "La discontinuidad de las series de mediciones históricas tiene impactos directos e inmediatos. Compromete la seguridad aérea, la navegación, y deja sin información clave sectores estratégicos de nuestra economía. Lo más grave de todo es que enfrentaremos tragedias que hoy son evitables", advirtió Gulizia.
El conflicto ya se siente puertas adentro del organismo. En la sede central del SMN hay cese de actividades y asambleas permanentes, mientras crece la incertidumbre por una lista de despidos que podría concretarse en los próximos días. Según los trabajadores, la poda afectaría a más del 30% del personal civil, una cifra que deja al sistema al borde de la parálisis. Hoy, el organismo cuenta con una dotación ya reducida respecto de años anteriores. De concretarse los despidos, quedarían apenas 540 empleados civiles para sostener una estructura que requiere al menos 1.200 trabajadores. La ecuación es simple: menos personal, menos datos, menos capacidad de anticipación.
Las consecuencias impactan en áreas sensibles como la aviación, la producción agropecuaria y la gestión de emergencias. En ese sentido, la meteoróloga Ana Saralegui fue clara: "No, no se va a poder volar si vamos a paro. Es lo que estamos evitando, no queremos llegar as eso, pero si la cuestión sigue así vamos a tener que llegar a esos extremos. Por eso nuestra protesta primero está en casa central, que también afecta porque algunos datos se transmiten más lentos...Todos los que estamos ahí dentro estamos haciendo mágia para m,antener el servicio, si nos van a sacar a 240 personas no vamos a pdoer funcionar. Eso es lo grave".
De esta manera, mientras el Gobierno sostiene su política de ajuste como ancla del equilibrio fiscal, el recorte avanza sobre áreas críticas que sostienen la prevención de desastres y la seguridad operativa del país. La meteorología no es solo pronóstico: es infraestructura estratégica. El propio personal del SMN lo planteó en términos alarmantes: "Una decisión de tal magnitud representa una reducción de más del 30% de la totalidad del personal civil del organismo, lo que pone en riesgo actividades aeronáuticas y agropecuarias, así como la vida y los bienes de todos los argentinos".
El sistema meteorológico depende de una red de observación distribuida en todo el país. Cada estación que deja de operar implica un punto ciego. Cada dato que no se registra debilita la capacidad de anticipar fenómenos extremos en un contexto global marcado por el cambio climático. Desde el CAM lo sintetizaron en términos políticos y estratégicos: "Argentina está a punto de perder capacidades estratégicas que tardaron décadas en construirse. Sin planificación, sin transición, sin futuro".