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Se profundiza el deterioro

Colectivos al límite: subsidios a medias, servicio recortado y pasajeros atrapados en una crisis sin solución

Aunque el Gobierno anunció pagos y convocó a reuniones, el sistema sigue funcionando con recortes de hasta el 30% y miles de usuarios padecen demoras, hacinamiento y viajes interminables en el AMBA.

08 Abril de 2026 08:20
Miles de usuarios padecen demoras, hacinamiento y viajes interminables en el AMBA.

A pesar del reciente acuerdo alcanzado con el Gobierno Nacional, miles de usuarios del transporte público volverán a verse afectados este miércoles por el funcionamiento irregular de numerosas líneas de colectivos, que continuarán operando con servicio reducido. La postal que se repite en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) muestra con crudeza un sistema tensionado por la falta de financiamiento, disputas políticas y un esquema que, lejos de ordenarse, profundiza su deterioro.

Desde el sector empresario confirmaron que, si bien el pago parcial de los subsidios trajo algo de alivio en las últimas horas, la situación de fondo sigue sin resolverse. En ese marco, advirtieron que el sistema permanece condicionado por la falta de recursos, lo que impacta directamente en la frecuencia de las unidades y deriva en largas esperas, colectivos desbordados y una creciente indignación social.

El Gobierno, por su parte, intenta mostrar iniciativa. "Mañana se pagan los subsidios de nación a las empresas, en el cuarto día hábil del mes. Depende de ellos (que se restituyan los servicios habituales y levanten las amenazas de paro para este miércoles). Nosotros estamos haciendo lo que hay que hacer. Pagarles y reunirnos", sostuvieron voceros oficiales. Sin embargo, la respuesta empresarial fue inmediata y contundente: el dinero no alcanza.

El titular de Dota, Marcelo Pasciuto, describió un panorama crítico: "El sistema de transporte está colapsado". Según detalló, los pagos anunciados apenas cubrirían una parte de la deuda acumulada. "A mí me avisaron que van a depositar una parte, la mitad de lo que se debía. En las líneas nacionales están debiendo 19,5 millones y van a depositar 9 millones por colectivo. No llegan a cumplir lo atrasado y eso hay que sumarle la diferencia de costo, más el aumento del combustible que subió 700 pesos en 15 días", advirtió.

Miles de usuarios padecen demoras, hacinamiento y viajes interminables en el AMBA.

La consecuencia directa de ese desfasaje es la continuidad del recorte de frecuencias. Para este miércoles, decenas de líneas -entre ellas 1, 8, 10, 28, 60, 86, 92, 113, 168 y 180, entre muchas otras- circularán con menos unidades, afectando especialmente a los principales corredores del AMBA. En la calle, el impacto es inmediato y brutal. Durante la madrugada, en puntos neurálgicos como Liniers y Constitución, se repitieron escenas de colapso: filas interminables, colectivos repletos y usuarios resignados a esperar durante largos minutos -o incluso horas- para poder viajar. 

El malestar crece al ritmo de la incertidumbre. "Hace un montón, como 20 minutos. Es un desastre lo que está pasando. Es un desastre, no se puede vivir así. Yo bajo del tren y no, no, no se puede. No se puede vivir así", expresó una usuaria. Otra pasajera describió una rutina extenuante: "Me levanto a las cuatro de la mañana ahora. Antes me levantaba a las cinco. Tomo de Rafael Calzada a Banfield y de Banfield el tren, y de ahí el 168 hasta Once".

La crisis no solo se mide en tiempo perdido, sino también en calidad de vida. Viajar colgado, de pie y en condiciones de hacinamiento se volvió la norma. A eso se suma el impacto económico: "Carísimo, no que está caro. Carísimo, carísimo", sostuvo otra usuaria, que vinculó el costo del transporte con el deterioro general de su poder adquisitivo: "Yo no como más carne, no como más queso. No puedo comprar carne".

Miles de usuarios padecen demoras, hacinamiento y viajes interminables en el AMBA.

Mientras tanto, el Gobierno y las empresas se cruzan acusaciones. Desde la Secretaría de Transporte apuntaron contra el sector por una "avanzada pública un tanto extorsiva con pasajeros de por medio", luego de la decisión de reducir un 30% la circulación. Del otro lado, Pasciuto denunció una "falta de gestión que tiene tanto Nación como Provincia" y un sistema "totalmente desarticulado" desde su fragmentación en distintas jurisdicciones. 

El trasfondo revela un problema estructural: subsidios atrasados, costos en alza -especialmente el gasoil, que en algunos casos superó los $2.000 por litro- y un esquema de financiamiento que no logra adaptarse a la nueva realidad económica. Las empresas advierten que arrastran deudas desde 2025 y que incluso peligra el pago de salarios a los choferes. "Hoy es el último día para acreditarse" los fondos necesarios, alertó Pasciuto.

Miles de usuarios padecen demoras, hacinamiento y viajes interminables en el AMBA.

En ese contexto, las soluciones aparecen como parches. El Gobierno promete depósitos y reuniones; las empresas responden con recortes; y los usuarios quedan en el medio, atrapados en una crisis que se expresa cada mañana en las paradas. La convocatoria a una reunión entre autoridades y cámaras empresarias busca evitar un paro total, pero el escenario sigue siendo incierto. Mientras no se resuelva el desfasaje entre costos y subsidios, el sistema de transporte continuará funcionando al borde del colapso, con millones de personas pagando el precio de una disputa que no logran resolver quienes tienen la responsabilidad de garantizar el servicio.