El Día de la Patria suele despertar el orgullo argentino y las ganas de celebrarlo en comunidad. En ese contexto, la parrilla "El Tano" propuso elaborar "el sándwich de matambre a la pizza más grande del mundo" y convocó a miles de vecinos en Avellaneda. Sin embargo, la jornada del lunes terminó de la peor manera: cansada de las horas de espera, la multitud derribó el vallado y se abalanzó sobre la comida.
De esta manera, lo que prometía ser una fiesta popular e histórica para el sur del conurbano terminó convertido en un escenario de tensión, empujones y desorganización que rápidamente se volvió viral en las redes sociales.
La iniciativa no solo buscaba conmemorar el Día de la Patria, sino también celebrar los 25 años de trayectoria de la parrilla. Para eso, los organizadores planificaron una estructura de 750 metros de extensión —unas siete cuadras de largo— sobre la avenida Mitre al 5700, uniendo la puerta del local comercial con las inmediaciones del Parque Domínico.
La convocatoria estaba pautada para las 11 de la mañana. Sin embargo, con el correr de las horas, comenzaron las quejas de los vecinos en redes sociales por los severos retrasos en la cocina a cielo abierto. "Recién a la una de la tarde empezaron a cortar el pan y a las dos estaban llegando los camiones donde cocinaban en parrillas al aire libre", relató una vecina en la red social X.
Otros asistentes denunciaron que, pasadas las 16 horas, el matambre todavía no estaba listo para el armado final. Muchos usuarios apuntaron que la demora en la entrega de las porciones se habría debido a la espera de autoridades políticas para realizar el acto formal. Finalmente, la paciencia llegó a su límite y, por miedo a quedarse sin comida, decenas de personas rompieron el cordón de seguridad, derribaron las vallas de contención y saquearon las mesas donde se terminaba de fraccionar el sándwich gigante.
Los videos viralizados mostraron escenas de extrema tensión: personas corriendo con bandejas completas y un hombre que ingresó primero con bolsas de consorcio para llevarse la mayor cantidad de comida posible, mientras gran parte de los asistentes regresaba a sus casas con las manos vacías. Tras los incidentes, los propietarios de la parrilla El Tano emitieron un comunicado en sus redes sociales en el que expresaron su dolor por el desenlace del evento, que había demandado meses de planificación y logística.
Si bien destacaron que durante gran parte de la jornada se vivió un clima familiar y de respeto, lamentaron el "sabor amargo" del cierre. "En el último momento, muchas personas comenzaron a descontrolarse, subiéndose, empujando y metiéndose directamente a sacar y comer el sándwich antes de que pudiera entregarse de manera organizada", explicaron. Para colmo, los gastronómicos denunciaron que los desmanes no se limitaron únicamente a la comida: "Hubo personas que se llevaron cosas que formaban parte de la organización", revelaron, y concluyeron que la actitud de una parte de los vecinos de Avellaneda "fue una falta de respeto para quienes estaban trabajando desde temprano y también para la gente que esperaba tranquila en su lugar".