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Tragedia sin fin en Venezuela: el número de víctimas sigue subiendo, ya son 920 los muertos y hay más de 50.000 desaparecidos

Rescatistas buscan sobrevivientes entre los escombros y las autoridades militarizaron La Guaira, el epicentro de la catástrofe.

26 Junio de 2026 17:56
Los devastadores terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 dejaron un escenario de destrucción masiva.

Venezuela atraviesa una de las peores tragedias de su historia. El saldo de los dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron al país el miércoles continúa creciendo y ya asciende a 920 personas fallecidas y 3.360 heridas, mientras miles de familias recorren hospitales y refugios con la esperanza de encontrar a sus seres queridos. A la devastación se suma otro dato que multiplica la angustia: las autoridades y organismos internacionales estiman que más de 50.000 personas permanecen desaparecidas, en un contexto donde las tareas de rescate avanzan contrarreloj entre edificios derrumbados, calles destruidas y cientos de réplicas que mantienen en vilo a la población.

Los devastadores terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 dejaron un escenario de destrucción masiva.

El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, informó que además hay 172 personas atrapadas bajo los escombros, cerca de 4.000 damnificados y al menos 383 viviendas destruidas o con daños estructurales severos, principalmente en el estado costero de La Guaira, el distrito más golpeado por el desastre. Las cifras oficiales prácticamente duplican el balance difundido durante la mañana y reflejan la magnitud de una tragedia que continúa agravándose con el correr de las horas.

Rodríguez indicó además que desde el primer movimiento sísmico ya se registraron más de 300 eventos sísmicos, mientras las réplicas siguen sembrando temor entre los sobrevivientes. En medio del operativo de emergencia, el funcionario realizó un pedido desesperado a la población. "Por favor no bajen a La Guaira", expresó durante una transmisión por la televisión pública. "Entendemos la masiva intención de ayudar, pero se congestionan las vías por donde estamos trasladando a los heridos", explicó.

Y concluyó: "El mejor apoyo es no congestionar las vías para que los equipos de salud puedan trasladar a los pacientes y para que los cuerpos de rescate puedan hacer mejor su labor". La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, anunció la militarización total de La Guaira, declarada oficialmente zona de desastre, con el objetivo de garantizar la seguridad, evitar saqueos y facilitar el trabajo de los rescatistas.

Según explicó el Gobierno, la Fuerza Armada Nacional Bolivariana asumió el control de los sectores más afectados para asegurar el libre tránsito de ambulancias, bomberos, Protección Civil y equipos especializados que continúan removiendo toneladas de escombros. "Estamos en una carrera denodada contra el tiempo para rescatarlos vivos", afirmó Rodríguez al referirse a las personas que todavía permanecen atrapadas.

La mandataria también anunció la habilitación de una nueva línea telefónica complementaria al sistema estatal VENApp para centralizar las denuncias sobre personas desaparecidas e instó a las familias a formalizar los reportes cuanto antes. Además, llamó a la población a mantener la calma y preservar la unidad nacional frente a una emergencia sin precedentes.

Mientras continúan llegando ambulancias desde La Guaira hacia Caracas, cientos de familiares recorren hospitales pegados a listas improvisadas con nombres de heridos y fallecidos. En centros sanitarios como el Hospital Vargas y el Doctor Domingo Luciani, personal médico trabaja sin descanso para asistir a víctimas con graves traumatismos, principalmente lesiones en miembros inferiores y traumatismos de cráneo provocados por los derrumbes.

Al mismo tiempo, camiones cargados con agua, alimentos, ropa y medicamentos parten desde la capital hacia la costa para abastecer a miles de personas que lo perdieron todo. La desesperación también derivó en episodios de violencia. Mientras los rescatistas intentaban salvar vidas, decenas de personas irrumpieron en comercios destruidos o abandonados de La Guaira para llevarse alimentos, medicamentos, productos de higiene y electrodomésticos.

Las autoridades señalaron que la militarización también busca evitar nuevos saqueos y preservar el orden en las zonas devastadas. La magnitud del desastre movilizó rápidamente a la comunidad internacional. Estados Unidos anunció el envío inmediato de brigadas de rescate, ingenieros especializados, aeronaves militares y dos buques de apoyo, además de una ayuda económica de 150 millones de dólares para financiar las tareas humanitarias.

El Reino Unido confirmó un aporte de 2 millones de libras esterlinas y el despliegue de un equipo integrado por 68 especialistas y seis perros de búsqueda. Francia enviará 85 socorristas especializados en estructuras colapsadas, mientras España pondrá a disposición 54 integrantes de la Unidad Militar de Emergencias. Colombia coordina acciones conjuntas con sus Fuerzas Militares, la Policía y la Defensa Civil para asistir al país vecino.

También Perú anunció el envío de rescatistas y ayuda humanitaria, mientras la ONU informó que se encuentra "completamente movilizada" para apoyar la respuesta ante la catástrofe. La Unión Europea activó un operativo internacional de asistencia y el Banco Mundial manifestó su disposición a brindar apoyo técnico y financiero. El papa León XIV destinó 100.000 euros para ayuda humanitaria apenas conocida la magnitud del desastre.

Los devastadores terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 dejaron un escenario de destrucción masiva.

Por su parte, el presidente estadounidense Donald Trump expresó sus condolencias a través de Truth Social. "Los dos grandes terremotos que acaban de azotar al maravilloso pueblo de Venezuela son de una magnitud enorme y han dejado un número devastador de víctimas mortales", escribió. Y agregó que Estados Unidos se encuentra "listo, dispuesto y capacitado para ayudar" al país sudamericano. Las autoridades venezolanas reconocen que el número de víctimas continuará aumentando a medida que avancen las tareas de búsqueda. Las réplicas siguen sacudiendo distintas regiones del país, mientras miles de personas pasan las noches a la intemperie por temor a nuevos derrumbes. Con decenas de edificios reducidos a escombros, hospitales trabajando al límite de su capacidad y miles de familias esperando noticias de sus seres queridos, Venezuela enfrenta horas decisivas en una tragedia cuya dimensión real todavía está lejos de conocerse.