El fútbol argentino tiene una capacidad única para transformar una jugada errada en una novela nacional. Y si encima hay micrófonos calientes, acusaciones de "ir para atrás", camionetas bloqueadas y un futbolista esperando oculto con gorrita en un bar, el resultado puede convertirse directamente en una miniserie. Eso fue exactamente lo que ocurrió el pasado viernes entre el periodista Gustavo López y el futbolista Ignacio Malcorra, protagonistas inesperados del episodio más comentado del fin de semana futbolero, lejos de una cancha pero muy cerca de los estudios de Radio La Red.
Después de más de 48 horas de rumores, especulaciones y videos viralizados, López finalmente decidió romper el silencio y dar su versión sobre el tenso cara a cara ocurrido a la salida de la emisora, en el barrio porteño de Palermo. "Durante todo el fin de semana se habló de mí en las redes. No iba a decir nada porque qué iba a contestar a la gente que habla sin saber", arrancó el conductor a través de un video colgado en sus redes sociales.
Y luego buscó bajarle el tono a una situación que ya había explotado en redes sociales y programas deportivos: "A mí nadie me agredió, nadie me insultó, nadie me pegó. Nada. Sí, vinieron a hablar conmigo. Y yo, como hago siempre, salí, solo, y hablé. Nada más que eso". López evitó mencionar directamente a Malcorra, pero el destinatario estaba clarísimo. El episodio venía cocinándose desde la eliminación de Club Atlético Independiente frente a Rosario Central.
Aquella derrota dejó al volante bajo una lluvia de críticas por un increíble mano a mano desperdiciado. La jugada se volvió viral y disparó teorías conspirativas, acusaciones y comentarios incendiarios en programas deportivos y streams futboleros. Uno de los más duros fue Flavio Azzaro, que directamente acusó al jugador de "ir para atrás". Pero Gustavo López también había dejado frases picantes al aire. "Malcorra está en el suelo. Faltaba que festeje con Central", habvía dicho el periodista.
Y agregó: "Porque lo vi después en los videos, saludándose con los compañeros. A ver, yo no estoy en el cuerpo de Malcorra, pero a mí me parece que cuando tuvo el único mano a mano en el segundo tiempo de Independiente...". La respuesta del futbolista no tardó. Primero llegó por Instagram. "Loco, me pueden tratar de perro, de lo que quieran. Pero nunca de ir para atrás. NUNCA", escribió Malcorra, furioso, junto a una imagen de la jugada fallida. "En mi cabeza siempre estuvo el pase a Gaby. Cuando le voy a pegar me queda larga y me sale mal. Era arrancarle la cabeza al arquero", explicó.
Pero el descargo virtual no alcanzó. El viernes, cerca del mediodía, el futbolista apareció personalmente en la puerta de Radio La Red, sobre Gorriti 5554. Y ahí arrancó la parte más cinematográfica de toda esta historia. Según reconstruyeron, Malcorra llegó temprano en su Volkswagen Amarok y la estacionó en doble fila tapando la salida de la camioneta BAIC de Gustavo López. Después, se sentó en un bar pegado a la radio usando una gorrita para evitar ser reconocido.
La secuencia parecía escrita por un guionista obsesionado con el fútbol argentino. López terminó su programa, salió del edificio e intentó subir a su camioneta. Pero no podía salir. Ahí apareció Malcorra. "Cuando López sale, él lo ve y lo increpa, de mala manera, diciéndole que la familia de Malcorra la estaba pasando mal desde el lunes", relataron testigos del episodio a este portal.
Según trascendió, el futbolista le reprochó haber instalado sospechas sobre su compromiso profesional y le pidió que podía criticarlo futbolísticamente, pero no acusarlo de algo tan grave como "ir para atrás". El momento fue tan tenso que incluso quedó parcialmente narrado en vivo por Marcelo Palacios, que conducía el programa siguiente y observaba la escena desde el estudio. "Me parece que a López lo están apretando en la calle. Está por subir al auto, veo unas cabezas y veo que no sube, y él es un gran subidor rápido de autos. Lo único que veo son las cabezas. Algo está pasando", relató al aire. Compañeros del periodista y personal de seguridad intervinieron rápidamente para evitar que la situación escalara. "Malcorra se quedó explicándole a Baretto qué quiso hacer con el pie en la jugada con Central", sentenciaron.