La Universidad de Buenos Aires (UBA) volvió a demostrar la calidad que tiene luego de que se transformara en la primera casa de estudios pública en participar con su propio monoplaza, diseñado por 50 estudiantes de la Facultad de Ingeniería, en la Fórmula SAE que en tuvo su última edición en Brasil. En medio del ajuste del gobierno de La Libertad Avanza (LLA) y los recortes contra la educación superior, el equipo argentino logró quedar 25° sobre 42° participantes, con el mérito de haber tenido el 3° puesto en lo que es aerodinámica.
El "Suipacha 901", como se bautizó al monoplaza nacional, cargado de sponsors bien argentinos y con una bandera celeste y blanca en sus alerones traseros, demostró el potencial de la UBA, en un equipo que tuvo la participación de 50 estudiantes de Ingeniería Mecánica, Electrónica, Informática e Industrial, y la colaboración estrecha y especial de algunos estudiantes más de Diseño de Imagen y Sonido y colaboradores de Marketing y Comunicación.
Mientras que Franco Colapinto brilla para Alpine y logró, en los últimos años, que un argentino vuelva a pilotar en la Fórmula 1, y que sobre la mesa se impone la discusión acerca de si la máxima categoría podrá correr nuevamente en el Autódromo Óscar y Juan Gálvez de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), la universidad pública demostró por qué tiene el prestigio que tiene y cuánto puede dar para el país.
En ese sentido, BigBang habló con Iván Peronace, un estudiante de Ingeniería Mecánica de 25 años que fue parte de la travesía y la empresa que tanto éxito logró. Mientras sueña con que Colapinto pueda probar su vehículo en una pista, también tiene otros objetivos más cercanos y posibles: que más sponsors se sumen a apoyar la creación de un nuevo monoplaza -con toda la experiencia sumada del anterior- que vuelva a competir en la Fórmula SAE y ponga a la celeste y blanca en los más alto.
¿Cómo fue esta experiencia de participar en la Fórmula SAE y cómo fue que que hicieron el monoplaza "Suipacha 901"?
- El proyecto nació a mediados de 2022, con quien es nuestro actual presidente del equipo, Guido Paganini, que fue quien trajo la idea. Lo hicimos con el objetivo de ser la primera facultad pública del país en competir. A la vez fue el hecho de tener la posibilidad de poder cumplir el sueño de varias personas. Decidimos a mediados de 2022 arrancar y se fue sumando gente a medida que iba avanzando justamente el tiempo. Primero fueron ocho personas, después 16, y de ahí fueron avanzando varios.
Actualmente el equipo son 50 personas repartidas en ocho sectores: aerodinámica, chasis, comunicación, management, motor y transmisión, electrónica, informática y dinámica vehicular. La experiencia para nosotros fue muy buena. Si bien a nivel numérico, el resultado 25 de 42 no refleja mucho, la realidad es que el equipo pudo demostrar ante los jueces la capacidad que tiene de ser muy minucioso y muy detallista a nivel de reglamento, ya que pudo completar con éxito la inspección técnica, que varios equipos, que tienen cinco o diez ediciones de encima, no lo logran pasar todavía.
Cómo fue el balance de tus compañeros y tuyo en particular?
- Al haber tenido la experiencia y haber completado muchas de las etapas, que completamos el 90% de las cosas, lo consideramos un gran logro. Además, desde el momento uno que terminó la competencia ya estábamos pensando en cómo mejorarlo. Estamos ya en ese proceso de diseño y próximamente irá a fabricación, porque el objetivo es que este sea un equipo que siga rodando constantemente y que se vaya renovando. Entre los 50 que estamos, hay gente que se está por recibir, gente que está a mitad de la carrera y gente que está arrancando. La idea es ir transmitiendo toda la información y hacer que la gente que va entrando en el equipo pueda entender cuáles fueron nuestros errores, cuáles fueron nuestros aciertos y nuestros picos.
¿Por qué le pusieron "Suipacha 901" al monoplaza?
- Viene porque la Facultad nos dio un espacio que posteriormente fue reacondicionado a nuestro taller y ahí había un cartel de los nombres de las calles, que era justamente el de la calle Suipacha. Ahí buscamos el significado, tenía una relación con el diablo y también el logo del equipo, que es un casco con unos cuernos, hace alusión a eso.
Esto se dio en el marco de una situación de ajuste universitario muy fuerte. ¿Cómo fue el apoyo de la UBA para ustedes?
- Primero la Facultad nos dio un espacio en el que habían algunas máquinas y herramientas que estaban usándose y nosotros lo reacondicionamos a través de rifas y demás. Al principio ese era el apoyo que nos podían dar. Pero a medida que fue avanzando el proyecto nos dieron una gran mano, sobre todo en la compra de algunos materiales, o con pagos del transporte, la indumentaria y cosas de seguridad que necesitan los pilotos.
¿Es un sueño lograr que Colapinto se suba al "Suipacha 901"?
- Estaría bueno. Intentamos hablar pero, bueno, los contactos a veces se hacen un poco difíciles. Pero sí nos gustaría probarlo también en un track day, y si él estuviera acá estaría muy buena la posibilidad. La verdad que nos sirve muchísimo la visibilidad porque si bien el boom de ahora del auto está, toda visibilidad nos sirve para seguir con más sponsors, porque no contamos con toda la plata que queremos, porque siempre queremos apuntar a más.