Hay cosas que probablemente no tengan ninguna explicación lógica. O quizás sí, pero es mejor no buscársela. Porque si de fútbol y de la Selección Argentina se trata, cualquier coincidencia puede transformarse rápidamente en una señal. Y esta vez, la próxima visita del papa León XIV al país despertó una teoría que invita a decir dos palabras: "elijo creer".
El Vaticano confirmó que León XIV visitará la Argentina del 8 al 11 de noviembre de 2026, como parte de una gira por América Latina que comenzará en Uruguay y terminará en Perú. Durante su paso por el país está previsto que visite Buenos Aires, Córdoba y Luján, aunque todavía resta conocer el cronograma completo de actividades.
Será, además, un acontecimiento histórico: ningún Papa pisa suelo argentino desde Juan Pablo II, quien realizó su última visita en abril de 1987. Francisco, pese a haber nacido en Buenos Aires, nunca regresó al país durante los doce años que estuvo al frente de la Iglesia Católica.
Sin embargo, para los argentinos que ven señales mundialistas hasta donde aparentemente no las hay, hay otro viaje papal mucho más interesante. Hay que retroceder hasta 1982.
Argentina había conseguido su primera Copa del Mundo en 1978, cuando derrotó 3-1 a Países Bajos en la final disputada en el Monumental. Cuatro años después, en junio de 1982 y mientras transcurría la Guerra de Malvinas, Juan Pablo II llegó por primera vez al país.
Hasta ahí, un dato histórico. El problema, o la maravilla, dependiendo de cuánto se elija creer, aparece cuando se mira qué ocurrió cuatro años después de aquella visita.
En 1986, la Selección Argentina comandada por Carlos Bilardo y con Diego Armando Maradona como máxima figura se consagró campeona del mundo en México. Fue la segunda estrella de la Albiceleste y uno de los Mundiales más recordados de la historia del fútbol argentino.
La secuencia, entonces, fue perfecta: Argentina campeón en 1978, cuatro años después vino el Papa en 1982 y cuatro años después Argentina campeón en 1986.
León XIV y una nueva señal mundialista
44 años después, el calendario decidió ponerse creativo: Argentina volvió a levantar la Copa del Mundo en 2022, esta vez de la mano de Lionel Messi y Lionel Scaloni en Qatar. Fue la tercera estrella después de las conquistas de 1978 y 1986.
Pasaron exactamente cuatro años y, en noviembre de 2026, un Papa volverá a visitar la Argentina: León XIV. Y acá es donde empieza la matemática que cualquier hincha argentino está dispuesto a aprobar sin pedir demasiadas explicaciones.
Argentina campeón en 2022, cuatro años después viene el Papa en 2026 y cuatro años después, Mundial 2030. El 2030 podría ser entonces el año de la cuarta.
Claro que no existe absolutamente ningún fundamento deportivo, estadístico ni mucho menos religioso para relacionar una visita papal con el resultado de un Mundial. Pero después de cábalas, camisetas repetidas, lugares intocables en el sillón, partidos vistos con las mismas personas y todo el folklore que rodeó la conquista de Qatar, pedir racionalidad quizás sea demasiado.
Será cuestión de esperar cuatro años para saber si la visita del Papa León XIV a la Argentina fue apenas una curiosa coincidencia o una nueva señal para la Selección Argentina de cara al Mundial 2030. Si la historia vuelve a repetirse como ocurrió entre 1978, la llegada de Juan Pablo II en 1982 y el título de 1986, la Scaloneta podría tener un motivo más para ilusionarse con levantar otra Copa del Mundo. ¡Anulo mufa!