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Enorme tristeza

Murió Jorge Messi, el hombre detrás de Lionel: una vida de sacrificio, familia y sueños cumplidos

El padre de Lionel Messi falleció a los 68 años en un sanatorio de Rosario, después de atravesar una larga enfermedad.

08 Agosto de 2026 08:01
Jorge Messi

Jorge Horacio Messi murió anoche, a las 22, en un sanatorio de la ciudad de Rosario. Tenía 68 años y atravesaba una larga enfermedad. Con su partida se va una de las figuras más importantes, aunque también de las más silenciosas, en la vida de Lionel Messi. Durante décadas, Jorge estuvo detrás de escena. Mientras su hijo se transformaba en uno de los deportistas más reconocidos de todos los tiempos, él eligió permanecer en un segundo plano, lejos de los flashes y de las grandes declaraciones. Fue su padre, su representante, su guía y el hombre que durante años custodió sus espaldas. 

Jorge Messi

Pero antes de ser "el papá de Messi", Jorge tuvo una historia propia. Una vida atravesada por el trabajo, los sacrificios y una familia que construyó junto a Celia Cuccittini desde muy joven. Jorge Messi y Celia Cuccittini crecieron en Las Heras, un barrio de trabajadores metalúrgicos y ferroviarios de Rosario. Se conocieron siendo adolescentes, cuando la vida todavía transcurría lejos de los estadios, los trofeos y las cámaras.

Después de algunos años de noviazgo, se casaron el 17 de junio de 1978, en la iglesia Corazón de María, mientras en Argentina se disputaba el Mundial de fútbol. La familia comenzó a crecer poco después. Primero llegó Rodrigo, el 20 de febrero de 1980; luego Matías, el 25 de junio de 1982; Lionel, el 24 de junio de 1987; y finalmente María Sol, el 30 de noviembre de 1993. Durante esos primeros años, Jorge y Celia hicieron frente a las dificultades económicas con trabajo y esfuerzo. Él se desempeñaba como supervisor en una fábrica metalúrgica, mientras ella trabajaba en un taller de bobinas magnéticas y realizaba tareas de limpieza doméstica.

La historia cambiaría para siempre cuando el menor de los varones comenzó a demostrar que tenía algo diferente. Jorge era hijo de Eusebio y Rosa María Pérez. Su padre le enseñó el oficio de albañil, aunque él entendió que necesitaba estudiar para alcanzar otros objetivos. Antes de convertirse en técnico químico fue cobrador de un instituto médico y también hizo tornillos para un taller metalúrgico. En los años 80 ingresó a Acindar, en Villa Constitución, donde trabajó como inspector de control de calidad.

Jorge Messi

Su ex compañero Daniel Ángel Reche había recordado años atrás enm diálogo con TN aquellos años y lo describió como un hombre "de bajo perfil, muy trabajador, siempre predispuesto y excelente compañero". Jorge trabajaba en turnos rotativos de 12 horas, incluso los sábados y domingos. El casco rojo lo distinguía dentro de la planta: los blancos eran utilizados por los obreros, el azul correspondía al encargado y el celeste estaba reservado para trabajadores de mayor jerarquía.

Reche recordó incluso los largos viajes desde Rosario hasta Villa Constitución. A veces compartían el auto, otras veces viajaban en remises de la empresa o tomaban el colectivo en Avenida San Martín y Uriburu. Eran jornadas extensas, lejos de cualquier lujo. En aquellos años, Jorge era simplemente "Peluca", el apodo que le habían puesto sus compañeros por su frondosa cabellera.

Y también era, según quienes lo conocieron, un hombre dispuesto a tender una mano. "Un día fui a que me explicara cómo lo hacía y se tomó el tiempo", contó Reche al recordar una ocasión en la que Jorge le explicó cómo realizaba los ensayos de los talones de los alambres que llevan las cubiertas de los autos. Compartían sánguches, gaseosas y algún asado. También hablaban de fútbol. Porque mientras Jorge trabajaba largas horas en la metalúrgica, su hijo Lionel comenzaba a deslumbrar en las inferiores de Newell's. Lionel tenía apenas 13 años cuando apareció la posibilidad que cambiaría para siempre el destino de los Messi.

Jorge Messi

El pequeño futbolista necesitaba un tratamiento por un problema de crecimiento y la situación económica familiar hacía cada vez más difícil sostenerlo. Entonces apareció Barcelona. El desafío era enorme. No se trataba simplemente de acompañar a un chico a probar suerte en Europa. Significaba dejar atrás Rosario, el trabajo, los amigos, la rutina y una parte de la familia. Jorge finalmente tomó una decisión. "Jorge estaba en la trepidación de alambres", contó Reche sobre aquellos días. 

Y fue en ese contexto cuando le comunicó que había recibido una propuesta para viajar a España. "Lo veo en el servicio médico y me dice ´Dani, me ofrecieron irme a Barcelona, a Lionel no hay quién le saque la idea y estoy viendo qué hago´. Y yo le dije: 'Pero, dale, andá y arriesgate´. Esa fue la última charla que tuvimos con Jorge dentro de la empresa", relató. Jorge dejó Acindar y se fue detrás del sueño de su hijo.

No reclamó nada al marcharse. Simplemente tomó la decisión y partió. "No le dieron nada ni tampoco reclamó nada. Fue siempre fiel a sus convicciones: de un día para el otro se fue y no volvió más", recordó Reche. La aventura en Barcelona no fue sencilla. Mientras Lionel comenzaba a adaptarse a una nueva vida y a dar sus primeros pasos en La Masía, el resto de la familia sufría la distancia. Celia regresó a la Argentina junto a Rodrigo, Matías y María Sol, mientras Jorge permaneció en España acompañando a Lionel. Padre e hijo quedaron solos frente a un desafío gigantesco.

Jorge Messi

Jorge fue entonces mucho más que un representante. Se convirtió en compañía, contención y guía para un adolescente que había dejado atrás todo lo conocido. Mientras tanto, en Rosario, Celia sostenía el otro lado de la familia. Fue una división dolorosa, pero también una muestra del sacrificio que ambos estaban dispuestos a hacer por el futuro de Lionel. Con los años, aquella decisión terminaría transformando la vida de todos.

La fama de Lionel Messi fue creciendo hasta alcanzar dimensiones planetarias. Llegaron los títulos, los Balones de Oro, las Champions League, las Copas América y finalmente la Copa del Mundo. Jorge estuvo presente en cada etapa. Sin embargo, nunca buscó convertirse en protagonista. Su voz casi no se escuchó públicamente. Brindó apenas algunas entrevistas a lo largo de los años, entre ellas para El Gráfico, Kicker de Alemania y el Informe Robinson de España. 

También aportó testimonios para libros que reconstruyeron la vida de su hijo. En las redes sociales, sus publicaciones eran esporádicas. Muchas estaban dedicadas a celebrar los logros de Lionel, pero otras mostraban algo mucho más íntimo: el orgullo por sus hijos, sus nietos y sus sobrinos. Porque detrás del representante estaba el padre. Y detrás del padre estaba el hombre de familia. Era habitual verlo junto al clan Messi durante los Mundiales. Por eso llamó la atención que durante la Copa del Mundo de Estados Unidos no aparecieran imágenes de Jorge junto a la familia, más allá de la presencia de Antonela Roccuzzo y sus hijos, Thiago, Mateo y Ciro.

Jorge Messi

Ahora, aquella ausencia adquiere otro significado. La historia de Lionel Messi es conocida prácticamente de memoria. El niño de Rosario, el talento de Newell's, el viaje a Barcelona, La Masía, los títulos, las derrotas con la Selección, la revancha, la Copa América y finalmente la Copa del Mundo. Pero detrás de esa historia hubo otra. La de un padre que trabajaba jornadas de 12 horas en una metalúrgica. La de un hombre que compartía un sánguche con sus compañeros antes de volver a trabajar. La de alguien que abandonó un empleo estable para acompañar a su hijo de 13 años a un país desconocido.

La de un hombre que, cuando llegó la fama, eligió seguir siendo el mismo. Jorge fue el encargado de manejar buena parte de los asuntos de Lionel fuera de la cancha. Fue su representante y durante años encabezó la estructura empresarial vinculada a la carrera del futbolista. Pero su legado más profundo no está en los contratos ni en los negocios. Está en aquella decisión tomada cuando Lionel todavía era un niño. En apostar. En acompañar. En arriesgar. En quedarse. Jorge y Celia atravesaron más de cuatro décadas juntos. Vivieron la pobreza y la fama, la distancia y los reencuentros, las preocupaciones y las celebraciones.

Jorge Messi

Vieron crecer a sus hijos y convertirse en padres. Disfrutaron de sus nietos. Y observaron cómo aquel niño que alguna vez necesitó un tratamiento para poder crecer terminó convirtiéndose en campeón del mundo. Con el paso de los años, la familia conservó buena parte de aquella intimidad que la caracterizó desde sus comienzos. Jorge nunca pareció necesitar los reflectores. Le alcanzaba con estar cerca. Con una mirada desde la tribuna. Con una celebración familiar. Con una publicación en Instagram. 

Con el orgullo de ver a sus hijos y nietos. Hoy, Rosario despide a un hombre que para el mundo fue conocido principalmente como el padre de Lionel Messi. Pero para Lionel, Rodrigo, Matías y María Sol fue mucho más que eso. Fue Jorge. El padre que trabajó, que acompañó, que arriesgó y que dejó su propia vida en pausa para que un chico pudiera perseguir un sueño. El hombre que estuvo detrás del mejor jugador del mundo.