La industria nacional perdió uno de sus nombres más emblemáticos. La fábrica de neumáticos Fate anunció el cierre definitivo de su planta de Virreyes, en el partido bonaerense de San Fernando, y despedirá a la totalidad de sus 920 trabajadores. Con más de ocho décadas de historia, la empresa deja de producir en el país en medio de un escenario económico que combina caída del mercado interno, apertura importadora y pérdida de competitividad. "FATE S.A.I.C.I. comunica que, a partir del día de la fecha, cesa la actividad en su planta industrial de Virreyes, partido de San Fernando, provincia de Buenos Aires", informaron desde la compañía.
El comunicado oficial habló de "cambios en las condiciones de mercado", una fórmula habitual para describir una realidad más profunda: el deterioro del entramado industrial argentino. La firma defendió su trayectoria destacando "la inversión permanente, el desarrollo tecnológico de avanzada y un compromiso inquebrantable con la calidad". Y recordó su rol histórico: "Fuimos la primera empresa en abastecer neumáticos radiales a la plataforma automotriz local y el único productor nacional de neumáticos radiales para transporte, consolidando además una fuerte presencia exportadora en mercados como Europa, Estados Unidos y América Latina".
Pero ese pasado no alcanzó para sobrevivir al presente. El cierre no es repentino. La crisis comenzó en 2019 con una reducción de 450 puestos, siguió en 2021 y 2022 y se profundizó en 2024, cuando la empresa solicitó el Procedimiento Preventivo de Crisis ante la abrupta caída de ventas. "La persistente falta de competitividad en los costos, sumada a la brusca caída de la demanda interna en un 30 por ciento, origina nuevamente fuertes pérdidas desde fines del año pasado", habían advertido entonces. Solo en el primer semestre de 2024, la empresa perdió más de 30 millones de dólares y anunció cerca de 200 despidos "para ajustar su estructura a la nueva realidad".
La compañía atribuía sus problemas a múltiples factores: "abusiva sobrecarga impositiva, restricciones cambiarias para el pago de insumos del exterior, deficiente infraestructura, sobrecostos derivados de la legislación del trabajo, baja productividad laboral, ausentismo, elevada conflictividad gremial". Sin embargo, con el correr de los meses, el elemento decisivo empezó a ser otro: el ingreso masivo de neumáticos importados. Una fuente cercana sintetizó la situación enb diálogo con Infobae: "Hace 30 años que la empresa pierde plata, pero la invasión de cubiertas chinas cambió todo".
El cierre se produce en un contexto de apertura económica acelerada. El ingreso de productos del exterior impactó de lleno en la producción local. Según datos del sector, a mediados de 2025 las marcas nacionales debieron bajar precios hasta 15% para competir. En mayo de ese año entraron al país más de 860.000 cubiertas importadas, el nivel más alto en más de dos décadas. De hecho, Fate denunció "escandalosas asimetrías" comerciales: "Como efecto de estas asimetrías, el costo final de los productos que manufactura la empresa es muy superior al de neumáticos fabricados en otros países", señalaron.
Y sumaron: "La consecuencia es una brecha de competitividad insalvable que torna imposible continuar exportando los productos que la empresa fabrica en la Argentina". En ese sentido, la empresa insistió: "Los cambios en las condiciones de mercado nos obligan a encarar los desafíos futuros desde un enfoque diferente, sin dejar de valorar la vocación industrial que nos ha definido siempre durante todo este tiempo". Pero ese "enfoque diferente" no fue reconversión ni inversión: fue liquidación. "Es un cierre definitivo y se le paga a todo el mundo lo que corresponde. A empleados, proveedores, bancos. Se liquida todo y se baja la persiana".
El sector ya había atravesado en 2022 un conflicto histórico con el sindicato del neumático que paralizó las tres fábricas del país. En ese momento la empresa habló de "neo-anarquismo que impide producir". Meses después, durante una visita oficial a la planta, trabajadores denunciaron que la apertura de importaciones era utilizada "para producir despidos y todo tipo de desvinculaciones". El desenlace confirma aquel temor: la producción nacional retrocede y el mercado se cubre con importaciones.
Fundada en 1940, Fate había sido una de las pocas empresas industriales argentinas con presencia exportadora sostenida. En su despedida dejó una definición que suena más a epitafio que a comunicado: "Fate es una empresa de capitales argentinos que durante más de ochenta años generó empleo de calidad, desarrolló proveedores locales, exportó tecnología y contribuyó al entramado productivo del país. Esa identidad nos define y nos acompañará en los desafíos que se presenten hacia adelante". El predio de 40 hectáreas con capacidad para producir más de cinco millones de cubiertas al año queda ahora sin destino definido.