El riesgo país volvió a subir y superó su marca de todo 2026, al finalizar el lunes en 642 puntos. El indicador creció en 30 unidades y superó el techo de 620 que determina el interés de nuevos préstamos para refinanciar deuda externa. Las razones del aumentos son varias, pero el hecho de que los bonos del Tesoro de Estados Unidos estén cercanos al 5% anual complicaron el panorama que estaba previsto.
La alerta dentro del Gobierno nacional no está atado únicamente a la cuestión de los intereses de la deuda sino a una dinámica que no parece tener control, empujada por errores internos y cambios externos, como los que se refieren a decisiones norteamericanas. Sólo en septiembre, el riesgo país aumentó un 25,2% y superó marcas que no existían desde diciembre de 2025, cuando todavía se acomodaba la situación poselectoral.
Además del golpe en relación al indicador que elabora JP Morgan, también se sintió con fuerza la caída en los títulos públicos de la Argentina. El promedio de la pérdida de los bonos soberanos en dólares nacionales Bonares y Globales fue del 1,8% y el descalabro también se sintió en el precio del dólar del Banco Nación, que cerró en 1.550,00 pesos para la venta BNA, un nuevo máximo en el registro.
El Gobierno nacional se refirió a la suba del riesgo país y reveló que sus causas principales tienen que ver con el mercado internacional, y alejaron la influencia de errores o malos manejos propios en la fuerte suba. En ese sentido, destacaron, al igual que todo lo negativo que golpeó a la gestión en los últimos tiempos, que en el transcurso de los meses el indicador se ordenará.
El rápido crecimiento del riesgo país también llamó la atención por lo lejano que quedó del piso de 403 puntos que se había alcanzado el 7 de julio. Estas complicaciones afectaron la compra de reservas por parte del Banco Central de la República Argentina (BCRA), que desaceleró el ritmo y volvió a intervenir en el mercado de cambios para contener la presión de divisa norteamericana.
Más allá de la influencia de las tasas de los bonos del Tesoro cercanas al 5% anual, el precio del petróleo que superó los 100 dólares el barril. Más allá de la validez de esas razones para la escalada, la principal preocupación dentro de la gestión de La Libertad Avanza (LLA) tuvo que ver con los indicadores de actividad, que fueron negativos en los últimos meses, que repercutieron en la contracción del PBI y que confirmaron en el horizonte una recesión que parece inevitable.