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La brecha de ingresos, por las nubes: el calvario de las mujeres que no llegan a fin de mes

La era Milei y su motosierra tienen consecuencias devastadoras. Distintos estudios dan cuenta de que son las jefas de hogar quienes más sufren estas políticas. Y ellas lo cuentan en primera persona: deudas, sacrificios y esfuerzo.

16 Agosto de 2026 16:42
Mujeres endeudadas

La pobreza tiene cara de mujer trabajadora. En Argentina, seis de cada diez personas pobres son mujeres y la brecha de ingresos ya alcanza el 29%, cinco puntos más que en 2023. Las tasas de actividad y empleo femeninas se ubican 20 puntos por debajo de las de los varones, mientras que la informalidad laboral es cinco puntos mayor.

En el tercer año del Gobierno de Javier Milei, el ajuste profundizó desigualdades estructurales y la caída del poder adquisitivo, el aumento de los servicios, la precarización laboral, los despidos, los recortes presupuestarios y la sobrecarga de tareas de cuidado impactan con mayor fuerza en las trabajadoras y, especialmente, en los hogares sostenidos por mujeres.

Javier Milei promete seguir con la motosierra

El pluriempleo alcanza al 14,7% de las trabajadoras, casi el doble que entre los varones. Sin embargo, el 29,1% percibe ingresos mensuales por debajo del salario mínimo, también más del doble que los hombres. A esto se suma que siete de cada diez hogares sostenidos por mujeres se endeudaron para comprar comida o medicamentos, y una proporción similar registró atrasos en deudas o servicios básicos.

No es una cuestión de mala administración individual, o un problema "entre privados" como insisten desde el Gobierno de La Libertad Avanza. Cuando los salarios pierden contra la inflación, las paritarias no cierran y los servicios aumentan sin piedad, las mujeres vuelven a ocupar el lugar de amortiguador de la crisis. Recortan comida, dejan de comprar ropa, usan los ahorros, pagan el mínimo de la tarjeta y sostienen como pueden las necesidades de sus hijos, sus mascotas y sus casas.

Lorena: un sueldo embargado y tres hijos

Lorena es madre de tres hijos y sostiene sola su hogar. Su situación crediticia ya venía complicada por las deudas de su exmarido, pero el contexto económico terminó de convertir ese problema en una bola de nieve.

Deudas con tarjeta de crédito

"Mi situación crediticia viene complicada desde hace bastantes años por una cuestión con mi ex marido y la denuncia que tiene por violencia intrafamiliar en todo caso. Ya venía con el sueldo embargado hace mucho tiempo y yo soy madre de tres criaturas, así que soy el único ingreso de mi casa con el sueldo embargado hasta la actualidad", relató.

Con la llegada de Milei, su salario dejó de acompañar el costo de vida: "Lo que sucedió posterior al ingreso de Javier Milei a la Casa Rosada, al ser presidente, es que nuestro salario dejó de tener paritarias y dejó de tener incrementos, lo cual supone que a mí me aumentaron como al resto de la población todos los servicios, el transporte, etcétera, y el salario no".

Luis Caputo, Javier Milei, Karina Milei

La consecuencia fue inevitable: "Se siguió haciendo una bola de nieve con las deudas que ya traía más las que fui adquiriendo a lo largo de estos 3 años de gobierno de Javier Milei porque uno no no puede pagar con el mismo salario".

Lorena tuvo que recurrir a prestamistas, Mercado CréditoNaranja X para sostener lo básico: "Lo que sea que me diera plata porque la realidad es que al tener tres bocas que alimentar en casa, más animales, tengo gatos también -yo puedo tomar mate pero ellos no- entonces, la cuestión era poder pagar los servicios y que no nos echen por no pagar el alquiler".

Paula: cuando los ahorros se convierten en comida

Paula tiene tres niños, dos perros y tres gatas. Durante años utilizó la tarjeta de crédito solo para situaciones excepcionales. Pero la caída del salario y el aumento de los servicios la obligaron a usarla para sobrevivir: "Tengo créditos con Banco Nación que los estoy pagando y lo que dejé de pagar hace dos meses es la Tarjeta Visa del nación porque si la pago no tengo guita para morfar ni para pagar los servicios que nunca sé cuánto va a venir", contó.

Los servicios públicos ya se llevan el 15% del salario promedio en el AMBA

Hoy, el pago mínimo se volvió imposible: "Para todo lo que no podía pagar y ahora no puedo pagar la tarjeta porque como venía pagando el mínimo ahora ese mínimo es de 980.000 y no me da".

Antes de endeudarse, Paula agotó sus reservas: "Antes de que venga este gobierno, yo tenía un pequeño plazo fijo, unos dólares ahorrados, es decir, primero te vas sacando todas esas cosas, o sea, ya fue, hay que reventar el plazo fijo, hay que reventar los dólares".

Muchas jefas de hogar usan la tarjeta de crédito para comprar alimentos 

Después llegaron los imprevistos domésticos, que para una familia sin margen se convierten en catástrofes: "Pero llega un momento que no podés más, porque se me rompió el lavarropas, se me rompió el calefón. Entonces, llega un momento que decís, 'Bueno, tengo que empezar a tarjetear'".

Paula explicó que antes usaba la tarjeta para electrodomésticos, zapatillas o algún gusto ocasional. Ahora, ese margen desapareció: "Ya te digo, darnos un gustito. Ya ni eso. Ahora es puro supermercado".

Pamela: salarios estatales que no alcanzan

Pamela sostiene a una hija menor de edad y tiene otras dos hijas que ya no dependen de ella. Trabaja en el Estado y describe un escenario marcado por salarios congelados, aumentos insuficientes y deudas que se multiplican: "Los sueldos estatales son muy bajos, no hay aumentos, los aumentos que hay serán del 2% que no coincide con la inflación real ni con un sueldo digno. Entonces utilicé las tarjetas, las cuales después no las pude ir pagando", explicó.

Paro nacional de estatales

La deuda creció de manera descontrolada: "De 2 millones, el Galicia me pasó a como 10 millones... impagable. Y empecé a sacar porque el sueldo del estado era hasta hace unos meses de 800.000 pesos, ahora es de 990mil".

Pamela relató que los créditos funcionaron como un salvavidas momentáneo, pero después se convirtieron en una trampa: "Estamos todos iguales en el mismo sueldo básico de la planta permanente. No te aumentan y la plata no te alcanza, entonces tenés que sacar créditos y te cobran muchísimo interés".

Luis Caputo

La expectativa de que los salarios mejoraran tampoco se cumplió: "El consumo lo hice pensando que me iban a aumentar el sueldo y que las cosas iban a mejorar y bueno, al final no. Me fui atrasando, atrasando, atrasando y llegó un momento que ya después se hace impagable".

Pamela también recurrió a Mercado Pago y al Banco Ciudad para cancelar otras deudas: "A la vez, como me endeudé con esa y tenía el crédito en Mercado Pago que no lo podía sacar, saqué un crédito para pagar una de esas tarjetas con el Banco Ciudad en cual pedí 1 millón y medio y terminé pagando 2 millones y medio", contó.

Las tasas de Mercado Pago son completamente extorsivas

Hoy vive con una parte mínima de su sueldo: "Hoy en día tampoco me queda nada, o sea, me quedan 200.000, 300.000 pesos para vivir y con eso voy haciendo magia utilizando las tarjetas, a veces pago el total si no tengo gastos".

Su diagnóstico sobre los salarios estatales fue contundente: "El tema es que los sueldos, al menos en planta transitoria del Estado, un empleado público, no gana más de 990.000 pesos. Es una miseria y no aumentan los sueldos. No sé con qué pretenden ganar una elección. Es un desastre".

Nelly: 72 años y un año de "calvario"

Nelly es jubilada y cobra la mínima. Para poder trabajar, ella y su hijo sacaron una moto en 36 cuotas. El vehículo costaba $1.400.000, pero el monto final de la deuda se multiplicó hasta superar los $10 millones.

Jubilados en pie de lucha

"Con mi hijo sacamos una moto chica a crédito para trabajar cuando su precio era 1.400.000 pesos a 36 cuotas terminamos pagando 10.000.000 y pico; este mes hacen dos años y ya no nos queda para el alquiler de la casa soy jubilada de la mínima y la moto ya tiene desgaste y hay que abrir el motor para arreglarla", relató.

Su hijo es mecánico y puede repararla, pero no puede dejar de trabajar: "Mi hijo la arregla porque es mecánico pero no puede parar nos quedamos sin plata para todo lo demás que hay que pagar y comer tengo 72 años. La financiera de la moto es Creditech".

Represión a jubilados

Nelly se atrasó un mes, pero siguió pagando. Aun así, las llamadas de la financiera no se detuvieron: "Nos atrasamos un mes pero seguimos pagando todos los meses la cuota y me llaman todos los días y no los atiendo". Y resumió su situación con una frase que parece escrita para describir el modelo económico: "Olvidé de decir que este mes cumplimos 2 años pagando. Falta 1 año de calvario".

Los testimonios muestran una trama común: mujeres que sostienen hogares, cuidan hijos, atienden mascotas, enfrentan salarios bajos y absorben el impacto de los aumentos. Cuando los ingresos no alcanzan, ellas recurren primero al ahorro, después a la tarjeta y finalmente a créditos cada vez más caros.

Javier Milei

La feminización de la pobreza no es solo una estadística: es Lorena con el sueldo embargado y tres hijos; Paula liquidando el plazo fijo y los dólares para comprar comida; Pamela acumulando créditos porque su salario estatal no alcanza; y Nelly pagando durante tres años una moto que terminó costando más de seis veces su valor original.

Al mismo tiempo, no se puede tapar el sol con la mano porque la realidad de las familias es que no se endeudan para viajar ni para consumir lujos: se endeudan para pagar el alquiler, comprar medicamentos, reparar un lavarropas, comprar zapatillas, alimentar a los hijos y sostener los servicios básicos. En ese escenario, las mujeres vuelven a pagar el costo más alto de la crisis y la motosierra no cae sobre una abstracción. Cae sobre las trabajadoras, las madres, las jubiladas y las jefas de hogar que hacen malabares para llegar al día 30 del mes.