El sistema de colectivos del Área Metropolitana de Buenos Aires atraviesa uno de sus momentos más delicados en años. Las empresas del sector advirtieron que podrían no pagar salarios y que incluso el servicio podría interrumpirse, en un escenario que combina atraso en subsidios, aumento de costos y caída de la demanda. El diagnóstico fue expuesto por Marcelo Pasciuto, titular de la Cámara Empresaria del Transporte Urbano de Buenos Aires (CETUBA): "Al subir tanto el combustible y tampoco girar el monto del 60% de subsidio que se giran los primeros días hace inviable el tema. Incluso hoy las empresas no tienen para pagar los sueldos de mañana, que es el cuarto día hábil".
La advertencia escala aún más cuando se pone en duda la continuidad misma del servicio: "Que mañana funcione el transporte depende de que entreguen gasoil, que los bancos den descubierto y que colabore el sindicato, sino mañana no se qué empresa va a trabajar", lanzó Pasciuto. En los hechos, la crisis ya comenzó a sentirse en la calle. Varias líneas redujeron sus frecuencias -en algunos casos hasta un 30%- lo que generó largas filas y malestar entre los usuarios, especialmente en jornadas de mal clima. "En 10 minutos entro al trabajo y todavía sigo acá", relató un pasajero en Constitución, mientras otro resumió el clima general: "Cada vez más caro y el servicio empeora".
El principal factor detrás del deterioro es el aumento del gasoil, que subió un 25% en el último mes y ya supera los $2100 por litro en el mercado mayorista. Sin embargo, los cálculos oficiales siguen tomando valores muy por debajo de ese precio. Desde el sector lo sintetizan con crudeza: "Estamos pagando 48% más el precio del combustible en relación a un mes atrás, muy por encima del valor que reconoce el Estado nacional". A esto se suma el retraso en los pagos de subsidios por parte del Gobierno nacional y el de la provincia de Buenos Aires.
Según las empresas, no se acreditó un anticipo clave para afrontar salarios: "Es un monto muy importante para pagar los sueldos mañana y no se acreditó ni un peso", remarcaron. La consecuencia es un círculo vicioso: menos recursos, menos unidades en circulación y peor servicio, lo que a su vez empuja a más usuarios a abandonar el transporte público. En el último año, el uso del colectivo cayó un 12% en el AMBA, lo que equivale a más de un millón de pasajeros diarios menos.
El esquema tarifario tampoco logra compensar el desequilibrio. Aunque el boleto aumentó por encima de la inflación en algunos tramos, los ingresos no alcanzan para cubrir los costos. Actualmente, el Estado cubre cerca del 65% del valor del pasaje mediante subsidios, pero ese porcentaje viene cayendo: en diciembre de 2023 representaba el 91% de los ingresos de las empresas. La falta de una política coordinada entre Nación, Ciudad y Provincia agrava el problema.
Cada jurisdicción aplica criterios distintos para ajustar tarifas, generando distorsiones en un sistema que funciona de manera integrada. El resultado es un sistema cada vez más chico: en los últimos cuatro años dejaron de circular 3000 colectivos en el AMBA. Hoy hay menos unidades, menos pasajeros y más costos. Mientras tanto, las empresas reclaman una actualización urgente de los subsidios y una revisión de la estructura de costos. Sin esas medidas, advierten, el escenario podría empeorar en el corto plazo: "A partir de hoy se va a agudizar la situación".