Hay personas que entran a Gran Hermano para descubrir quiénes son y otras que cruzan la puerta con esa respuesta aprendida de memoria. Steffany "Campanita" Pereira pertenece al segundo grupo. Desde el primer día se plantó con una seguridad difícil de quebrar, un ego sin complejos y la certeza de que había llegado para hacerse notar.
Bailó, gritó, discutió, despertó a sus compañeros a puro cacerolazo y convirtió su personalidad en una estrategia en sí misma. La intensidad que para algunos fue sinónimo de frescura y entretenimiento, para otros se volvió insoportable. Pero incluso frente al rechazo eligió no achicarse: si algo caracterizó su estadía fue la decisión de ocupar espacio, aun cuando eso significara tener a buena parte de la casa en contra.
Tras quedar eliminada de Gran Hermano luego de un mano a mano con Sol Abraham, BigBang habló con Campanita sobre sus primeras horas fuera del reality, el precio de mostrarse sin filtros, las críticas que despertó su personalidad, sus ganas de volver a entrar y sus ambiciones de convertirse en una figura de la televisión argentina. También apuntó directamente contra Sol, a quien reconoció como una gran estratega, pero fulminó por la manera en la que eligió jugar y por haber llevado, según su mirada, los conflictos más allá de los límites del juego.
Su llegada a la casa más famosa del país ya había dejado en claro que la brasileña no tenía intenciones de pasar desapercibida. Una de sus rutinas más polémicas consistía en despertar a sus compañeros golpeando cacerolas, una costumbre que provocó varios cruces dentro de la casa. Yipio fue una de las que perdió la paciencia y terminó enfrentándola por sus particulares mañanas. Con el paso de las semanas, incluso Emanuel y JC intentaron devolverle la gentileza con su propio cacerolazo.
Sin embargo, detrás de ese personaje explosivo, Campanita aseguró que no hubo una construcción pensada exclusivamente para las cámaras. Para ella, la mujer que el público conoció durante el encierro es prácticamente la misma que existe cuando las luces se apagan: "Soy así como soy, como fui en la casa. Esa es mi personalidad; creo que uno no puede fingir estando en un reality de encierro, uno no puede fingir todo el tiempo. Es imposible".
"Obviamente que en algunas actividades sí exageraba un poquito más mi personalidad. Era yo en mi máxima expresión, pero esa soy yo. También soy una chica sensible. Tengo mi lado de luz, tengo mi lado rosa y también tengo mi lado oscuro como todo el mundo. Cuando me buscan, me van a encontrar", redobló la apuesta.
Campanita llegó al casting convencida de que tenía algo que podía interesarle a la producción. Incluso antes de ser seleccionada, sentía que su personalidad podía abrirle las puertas de la casa más famosa del país: "Puedo parecer demasiado soberbia, creída, pero yo sabía que si venía me iban a elegir acá".
Y aunque inmediatamente puso un freno a aquella seguridad absoluta, no escondió la valoración que tiene sobre sí misma: "Tampoco lo aseguraba cien por ciento, pero tenía una gran certeza de que sí se iban a interesar en mi perfil porque yo soy diferente. No conozco muchas personas como yo".
Su paso por el programa también estuvo atravesado por varias placas de eliminación. Antes de su salida había sobrevivido, entre otros, a un versus contra Franco Zunino y posteriormente a otro frente a Nenu López, dos instancias en las que el público decidió mantenerla dentro de la competencia. Ese voto de confianza terminó reforzando una idea que Campanita sostuvo hasta el final: que había conseguido dejar una marca propia en la edición.
"Aporté alegría, autenticidad. También creo que fui una persona verdadera. Traté de jugar con la verdad, cosa que es muy difícil ahí adentro. Es muy difícil por las estrategias y porque uno no puede confiar", dijo sobre las razones por las que cree que el público llegó a salvarla de tantas placas.
"Fui muy valiente. Le dije cosas a personas que muchos no se animaron. Me enfrenté a toda la casa, no me importó en ningún momento estar sola, siempre siendo fiel a mí misma y haciendo lo que yo creo que es correcto", siguió.
Pero no todo fue baile, cacerolas y enfrentamientos. El encierro también le hizo conocer una versión mucho más desconfiada de sí misma. En una casa atravesada por estrategias y alianzas que pueden modificarse de un día para otro, encontrar un vínculo en el que pudiera apoyarse se convirtió en uno de sus mayores desafíos: "Emocionalmente, era muy difícil no saber en quién confiar. Porque vos podías hablar con una persona y no sabías si te estaba dando consejos porque le convenía o porque de verdad te estaba dando un consejo para que te sirviera", dijo y reveló quien era su persona de confianza dentro de la casa: "La única que yo sentía que sí podía confiar y a la que podía decirle ciertas cosas era Charlotte".
Si hubo una participante con la que esa distancia terminó convirtiéndose en una grieta prácticamente imposible de cerrar fue Sol Abraham. Campanita acusó a su rival de haber utilizado cuestiones personales durante los enfrentamientos, algo que para ella cruzó una frontera fundamental: "Hubo una cierta participante que se mete con cosas personales, cosas que ya no forman parte del juego, que ya son para atingirte a vos como persona, hacerte mierda psicológicamente", contó lo difícil de convivir con ese tipo de jugadores.
Ante la pregunta directa sobre si se refería a Sol, no dudó: "Sí, estoy hablando de ella". Pese a las diferencias, Campanita no subestimó a la jugadora que terminó imponiéndose en el mano a mano. Por el contrario, reconoció su inteligencia para moverse dentro de Gran Hermano.
Su cuestionamiento estuvo dirigido a las herramientas que, según ella, utilizó para conseguirlo: "La siguen eligiendo porque es una gran estratega, es una gran jugadora, muy inteligente. Conoce este juego como pocos, como una vez ya lo dijo Santiago del Moro. Pero ella eligió jugar el juego de una manera con la que yo no estoy de acuerdo, que es ir por el lado personal, haciendo realmente daño psicológico a las personas, poniendo palabras en la boca que nunca dijiste, de una manera sucia".
Y profundizó: "Pero la gente todavía no está viendo eso porque muchas veces ven los clips, pero no ven por qué sucedió esto o por qué le dijeron eso a ella. Entonces, ella habla mucho de que le tienen odio, pero ella misma provoca ese odio", dijo y dio a entender que la producción la cuida con clips que la favorecen.
"Una cosa es meter cosas del juego y que no te soporten por eso o que te odien por eso, pero ella provoca un odio. No digo que yo la odio, pero sí a otras personas les provocó ese sentimiento por querer ensuciarlas de una manera que uno siente impotencia. Y creo que la gente no está viendo esas cosas. Creo que no están viendo la película completa", siguió firme en que no se muestra el lado negativo de Abraham.
A pesar de la dureza de sus palabras, una vez consumada su eliminación eligió dar por terminado el enfrentamiento. No siente que le haya quedado ninguna cuenta pendiente ni una última discusión por protagonizar: "Le dije todo lo que pensaba, no me falta decirle nada a ella. La verdad es que no me importa. Le deseo lo mejor ahora, que le vaya demasiado bien, que sea una persona muy feliz en su vida".
Incluso cuando se le planteó la posibilidad de que Sol termine convirtiéndose en la campeona de la edición, Campanita volvió a reconocer su fortaleza dentro del juego: "Yo creo que sí puede llegar a ganar. Claro que sí puede".
Su despedida tampoco fue sencilla. Después de semanas de convivencia, enfrentamientos y una personalidad que en distintos momentos irritó a varios de sus compañeros, Campanita se encontró al salir con una demostración de cariño que no esperaba pasar por alto: "Me apoyaron muchísimo. Estoy muy feliz por eso porque prácticamente toda la casa me apoyó, casi toda la casa. Y sí, quiero entrar otra vez de vuelta en la casa para apoyarlos, para llevar alegría a la casa".
Pero si Gran Hermano suele enfrentar a sus participantes con el arrepentimiento una vez afuera, Campanita todavía no parece dispuesta a reescribir su historia. Puede reconocer errores, pero no reniega de la forma en la que eligió transitar el programa: "Fui yo en todo momento. Seguramente me habré equivocado muchísimo, en muchas cosas, pero fui yo. Traté de ser lo más real posible. Uno para crecer necesita también equivocarse. Entonces, no cambiaría".
Antes de ingresar había prometido revolucionar la casa y, aun después de quedar eliminada, sostiene que cumplió con aquella declaración de principios: "Aporté muchas cosas diferentes que en otras ediciones no se hicieron. Fui atrevida en un nivel diferente. No ir por las malas o tratar mal a las personas sino en un nivel de dar entretenimiento al público sin denigrar a nadie. Molestar, sí, pero no denigrar tampoco".
Ahora comienza otro reality: el de enfrentarse con la mirada del afuera. Durante sus primeras horas lejos de la casa ni siquiera había recuperado completamente su teléfono y apenas había podido comunicarse durante unos segundos con su mamá. Sin embargo, sabe que cuando vuelva definitivamente a las redes encontrará tanto el cariño como el rechazo que generó durante su estadía: "Puedo encontrar malos comentarios y sí, me van a afectar de repente un poco, pero ya es normal. Yo sé que divido opiniones. Hay personas que me aman y hay personas que no, y es normal. Así es cuando sos una persona auténtica. El mundo está hecho de diferencias", confesó que no tiene miedo al hate.
Y si algo permanece intacto después de la eliminación es su ambición. Campanita no piensa en regresar silenciosamente a la vida que tenía antes de este show televisivo. Su próximo objetivo vuelve a ser grande, desmesurado y completamente coherente con la personalidad que mostró durante el encierro: "Me encantaría ser la nueva estrella de Telefe. Quiero ser una estrella principal de TV", y esto podría traerle problemas con otras ex participantes que son la cara visible del canal como La Tora.
"Voy a arrasar. Voy a intentar dar lo mejor de mí si es que llega a suceder. Me gustaría también trabajar con marcas, de repente estar en algún programa de streaming. Me gustaría, en este momento, trabajar. Quiero crecer", se mostró muy confiada.
Campanita quedó eliminada de Gran Hermano, pero difícilmente haya pasado inadvertida. Su experiencia dentro de la casa fue tan estridente como su personalidad: despertó amores, rechazos, discusiones y hasta guerras de cacerolas, pero nunca aceptó correrse hacia un segundo plano. Afuera la espera el juicio de las redes, las repercusiones de su enfrentamiento con Sol Abraham y una carrera mediática que sueña con construir en Argentina. Porque si algo dejó claro durante su paso por la casa más famosa es que su mayor apuesta siempre fue ella misma: con sus aciertos, sus excesos y un ego que, incluso después de escuchar que debía abandonar la casa, permanece tan plantado como el primer día.