La familia Bolsonaro vuelve a quedar en el centro de la escena judicial brasileña. Flávio, senador y candidato derrotado en el balotaje presidencial del pasado domingo, fue intimado este lunes por la policía federal a entregar sus pasaportes y quedó impedido de abandonar Brasil por orden del juez Alexandre de Moraes, del Supremo Tribunal Federal (STF). La medida se conoció después de que visitara a su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, quien cumple prisión domiciliaria tras ser condenado por su participación en el intento de Golpe de Estado de 2022.
El episodio suma un nuevo capítulo a una saga familiar atravesada por investigaciones, acusaciones y decisiones judiciales que comprometen a sus principales integrantes. El apellido Bolsonaro, que durante años fue una bandera de la derecha brasileña, enfrenta ahora un escenario en el que los tribunales ocupan un lugar central.
FLAVIO, BAJO LA LUPA JUDICIAL
El legislador está involucrado en investigaciones que examinan presuntas irregularidades financieras. Una de ellas indaga sospechas de lavado de dinero y operaciones vinculadas con empresas de apuestas, en un expediente que también involucra al abogado Willer Tomaz.
Otra investigación analiza el financiamiento de Dark Horse, una película sobre la trayectoria de su padre, y posibles irregularidades relacionadas con aportes atribuidos al exbanquero Daniel Vorcaro. Los investigadores buscan determinar si existieron maniobras ilícitas. Flávio rechaza las acusaciones y sostiene que es víctima de una persecución política.
La entrega de los pasaportes, por lo tanto, no equivale a una declaración de culpabilidad. Es una medida cautelar que limita su posibilidad de viajar mientras avanza el expediente judicial, aunque existen rumores de que podría refugiarse en Argentina. Al tratarse de un país miembro del Mercosur, no precisa pasaporte para ingresar.
El otro rumor indica que se fugó hacia los Estados Unidos en un avión privado vía Puerto Iguazú. Esta versión circuló en las últimas horas y está pendiente de confirmación.
EDUARDO, EN ESTADOS UNIDOS
El otro nombre de la familia que aparece con problemas con la ley es Eduardo Bolsonaro, hermano de Flávio e hijo del expresidente. El exdiputado se encuentra en Estados Unidos y tiene una orden de prisión pendiente en Brasil.
Fue condenado a cuatro años de prisión por su intervención en gestiones dirigidas a promover sanciones contra autoridades brasileñas y medidas comerciales estadounidenses en un intento de presionar para evitar la condena de su padre. La justicia brasileña considera que esas acciones formaron parte de una estrategia para obstaculizar el proceso judicial.
Desde territorio estadounidense, Eduardo también quedó involucrado en la controversia que precedió a la restricción impuesta a flávio. Según relató el senador, la decisión judicial tomó en cuenta declaraciones de su hermano, quien había sugerido que abandonara brasil si perdía las elecciones.
JAIR, CONDENADO POR GOLPISTA
En el centro de esta trama está el patriarca, Jair Bolsonaro, expresidente de Brasil y principal figura política del clan. El exmandatario fue condenado por su participación en la trama golpista destinada a impedir la consolidación del resultado electoral de 2022 y permanece bajo arresto domiciliario, cumpliendo una pena superior a los 27 años de prisión.
La condena representa uno de los episodios judiciales más trascendentes de la historia democrática reciente de Brasil. El caso estableció responsabilidades penales por acciones orientadas a alterar el orden institucional, después de su derrota en las urnas frente a Lula en 2022.
Así, mientras el padre cumple una condena por el intento de golpe, uno de sus hijos enfrenta restricciones de viaje e investigaciones financieras y otro permanece en Estados Unidos con una orden de prisión pendiente en Brasil.
El cuadro familiar plantea una pregunta que excede las disputas partidarias: ¿cómo se construye la responsabilidad política cuando las principales figuras de un mismo apellido acumulan conflictos con la justicia?