El colectivo británico Everyone Hates Elon realizó intervención incendiaria en el icónico Museo del Louvre para denunciar la conexión del ex príncipe Andrés con el escándalo de Jeffrey Epstein. La acción generó un gran revuelo mediático proque colgaron una foto del ex duque de York tomada tras su interrogatorio en la comisaría de Aylsham, Norfolk.
La imagen, que muestra a Andrés visiblemente agotado en la parte de atrás de un vehículo de la policía, estuvo acompañada de un cartel que rezaba "Ahora suda - 2026", dejando clara la ironía y la burla.
Si bien la foto fue bajada rápidamente por el personal del museo, el impacto ya estaba hecho: Everyone Hates Elon compartió un video del momento en sus redes sociales, que no pasó desapercibido para nadie y reavivó el fuego del caso que se había aplacado días después de que el miembro de la realeza fuera liberado tras pagar una fianza.
Sin embargo, el escándalo del ex príncipe Andrés no es nuevo, pero los recientes acontecimientos reabrieron fisuras que parecían cerradas. Es que esto es un hecho sin precedentes para la monarquía británica: Andrés fue detenido e interrogado durante once horas como parte de una investigación sobre filtraciones de documentos sobre abuso y tráfico sexual de personas mientras ejercía como enviado comercial del Reino Unido entre 2001 y 2011.
Ahora, fue liberado bajo investigación pero las sospechas sobre su vínculo con Epstein y su posible implicancia en esos delitos lo ponen bajo la lupa de todo el mundo y no es menor: el buen muchacho tiene acusaciones en su contra que van desde el supuesto intercambio de información confidencial sobre proyectos estratégicos y visitas oficiales por ejemplo informes relacionados con Afganistán y Asia. Es por eso que la policía británica no descarta nuevas citaciones o incluso enviarlo -nuevamente- a la cárcel si aparecen nuevas pruebas.
Eso sí, la detención del ex duque marcó un antes y un después para la familia real; tanto asó que en un comunicado oficial, el rey Carlos III expresó su "profunda preocupación" y aseguró que la Corona cooperará plenamente con las autoridades.
Sin embargo, mientras Andrés enfrentaba el escrutinio público y legal, la agenda oficial de la monarquía continuó sin interrupciones, con el rey asistiendo a eventos públicos y la reina Camila manteniendo su silencio ante los medios.
Es por eso que la acción del colectivo Everyone Hates Elon es importante: busca reavivar el debate sobre la rendición de cuentas dentro de las instituciones monárquicas mientras el caso sigue abierto y las investigaciones sobre el ex príncipe Andrés están en pleno curso.