Mientras millones de argentinos esperan con emoción la semifinal del Mundial 2026 entre la Selección Argentina e Inglaterra, este miércoles también volvió a repetirse otra escena que ya forma parte de la rutina frente al Congreso: la marcha de los jubilados en reclamo de pensiones dignas y mejores condiciones de vida.
Pero esta vez la movilización tuvo una carga simbólica especial. En la previa de un partido que inevitablemente remite a la Guerra de Malvinas, entre los manifestantes estuvieron presentes ex combatientes que décadas atrás defendieron la soberanía argentina en las islas. Hombres que cargan con las heridas de la guerra y con el peso de una historia que sigue atravesando al país.
La convocatoria comenzó más temprano de lo habitual y reunió a jubilados, organizaciones sociales y veteranos de guerra. Sin embargo, la tradicional ronda alrededor del Congreso no pudo completarse debido al operativo policial desplegado en la zona.
Videos difundidos en redes sociales mostraron momentos de tensión entre los manifestantes y las fuerzas de seguridad durante el operativo. Las imágenes, en las que se observa el avance de Gendarmería para impedir el recorrido de la movilización, generaron un fuerte repudio y reavivaron el debate sobre el uso de la fuerza en protestas sociales.
Entre los manifestantes también se encontraba el padre Francisco "Paco" Olveira, quien volvió a quedar en medio del operativo de las fuerzas de seguridad. Las imágenes difundidas a través de la cuenta Resistentes.Argentina desde el lugar muestran al sacerdote siendo reducido y golpeado durante los incidentes registrados frente al Congreso.
No es la primera vez que el referente de los Curas en Opción por los Pobres resulta herido en una movilización de jubilados, ya que en protestas anteriores también había sido alcanzado por la represión policial.
La escena resultó especialmente conmovedora por el contexto. Mientras el país revive, desde el deporte, una rivalidad cargada de historia con Inglaterra, quienes combatieron en Malvinas volvieron a ocupar las calles para reclamar junto a los jubilados. Para muchos de ellos, la memoria de las islas no se reduce a un partido de fútbol: está marcada por compañeros que no regresaron, secuelas físicas y psicológicas, y una lucha permanente por el reconocimiento.
Al mismo tiempo que se desarrollaba la protesta frente al Congreso, el Gobierno nacional y la administración porteña pusieron en marcha un importante operativo de seguridad de cara a los posibles festejos por el encuentro entre Argentina e Inglaterra.
El mismo fue coordinado por el ministro de Seguridad porteño, Horacio Giménez, junto a la ministra de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva, mediante un comando unificado entre las distintas fuerzas.
El dispositivo contempla el despliegue de entre 700 y 800 efectivos policiales en la zona del Obelisco, una cifra superior a la utilizada durante los festejos posteriores al triunfo argentino frente a Suiza: "Pertenecen a Orden Urbano, de la División Despliegue de Intervenciones Rápidas (DIR), motos del GAM de la Policía Motorizada, brigadas de la Superintendencia de Investigaciones, más personal de las comisarías Vecinales 1B y 1D", confirmaron a distintos medios fuentes del Gobierno de la Ciudad y de la Policía porteña.
Tras la finalización del partido, prevista para alrededor de las 18, Nación y Ciudad dispusieron un vallado en el área del Obelisco que abarcará:
- Avenida Corrientes, entre Libertad y Cerrito;
- Avenida Corrientes, entre Carlos Pellegrini y Suipacha;
- Avenida Presidente Roque Sáenz Peña (Diagonal Norte), entre Cerrito y Libertad.
Además, se instalaron paneles fenólicos alrededor del Obelisco, se reforzó el monitoreo en tiempo real desde el Centro de Monitoreo Urbano y se planificaron cortes preventivos de tránsito.
Las autoridades también anunciaron controles reforzados sobre objetos considerados sospechosos, incluidas las conservadoras utilizadas para transportar bebidas, con el objetivo de prevenir incidentes durante las concentraciones.
Desde la madrugada permanecen vallados los alrededores del local de comidas rápidas ubicado frente al Obelisco y se colocaron barreras en distintos accesos para ordenar la circulación peatonal y vehicular durante la salida laboral.
En tanto, la Policía Federal informó que desde las 13 habrá un refuerzo de seguridad de 300 efectivos en las inmediaciones de la Embajada del Reino Unido. También se prevén operativos especiales en otros puntos de la Ciudad, entre ellos la Plaza Seeber, en Palermo, donde funciona el Buenos Aires Fan Fest.
Mientras el país contiene la respiración a la espera de un nuevo capítulo futbolístico frente a Inglaterra, la jornada volvió a recordar que Malvinas trasciende cualquier resultado deportivo. Para los ex combatientes y para muchas familias argentinas, la memoria de las islas sigue siendo una causa viva, atravesada por el dolor, el reconocimiento pendiente y la defensa permanente de la soberanía argentina.