La sala de audiencias quedó en silencio. Frente a los jueces, con la voz quebrada y las lágrimas asomando una y otra vez, Dalma Maradona revivió los últimos días de Diego Armando Maradona y dejó una declaración que golpeó de lleno a los acusados por la muerte del astro del fútbol. Fue una jornada cargada de emoción, tensión y acusaciones. La hija mayor del Diez no sólo cuestionó la atención médica que recibió su padre durante la internación domiciliaria en Tigre, sino que también cargó con dureza contra Leopoldo Luque, el neurocirujano que integraba el equipo médico y que hoy está sentado en el banquillo de los acusados.
Desde el inicio de su declaración, Dalma reconstruyó el deterioro que ella y Gianinna advertían desde mucho antes de la muerte de Diego. "Con mi hermana Gianinna, un año antes aproximadamente, veníamos manifestando que no veíamos a mi papá como siempre, sentíamos que estaba un poco más lento. Él siempre fue muy rápido, tenía mucho humor para algunas cosas, sentíamos que eso ya no pasaba. En vez de hablar a veces balbuceaba por videollamada", recordó.
Pero, según contó, nadie parecía escucharlas. "Nosotras manifestábamos eso, pero su entorno nos decían que estábamos exagerando. Siempre había una excusa", afirmó. La situación cambió cuando Maradona apareció públicamente en el festejo de su cumpleaños número 60, en octubre de 2020, visiblemente desmejorado. "Eso cambió el día de su cumpleaños de 2020 cuando todos lo vieron mal y ahí ya no éramos nosotras las locas", disparó.
A lo largo de varias horas de testimonio, Dalma sostuvo que la familia aceptó la internación domiciliaria porque los profesionales les aseguraron que sería un dispositivo médico completo y permanente. "Siempre se habló de una internación domiciliaria seria, donde todos se comprometían donde haya equipamiento, enfermeros, acompañantes terapéuticos, una ambulancia en la puerta. Creímos que era lo mejor", declaró.
Sin embargo, aseguró que la realidad fue completamente distinta: "Con el diario del lunes vimos que no era así, que nunca hubo ambulancias, que los enfermeros tenían problemas para ingresar y que echaron a los acompañantes terapéuticos. Nos hicieron creer que era la única opción posible". La bronca de la hija del Diez se hizo todavía más evidente cuando relató una situación que encendió todas las alarmas apenas unos días después de la externación. "Lo que a nosotros nos da una alarma es que cuando mi papá tuvo una indigestión nos llamaron a Gianinna y a mí. Nosotras dijimos que lo trasladen a algún lugar", dijo.
Y denunció: "Ahí nos cae la ficha de que no había ambulancia, médicos. De que nadie se estaba haciendo cargo de la situación. Nos hacían tomar una decisión médica a nosotras que no somos médicas". Las críticas alcanzaron también a Carlos Díaz, el psicólogo de Maradona, a quien responsabilizó por haber promovido el aislamiento del exfutbolista durante las últimas semanas de vida. "Yo no fui a Tigre a ver a mi papá", relató Dalma.
Y aclaró: "Fue porque Carlos Díaz nos dijo que, por una cuestión de organización y del tratamiento, era mejor no atosigarlo". Según relató, el propio profesional les dijo que la estrategia terapéutica consistía en dejarlo solo. "Me dijo que era su plan dejarlo solo", sostuvo. La declaración subió aún más de temperatura cuando la fiscalía reprodujo audios y mensajes de WhatsApp enviados por Leopoldo Luque, donde el médico se refería despectivamente a las hijas de Maradona.
En esos intercambios las calificaba como "gordas", afirmaba que lo tenían "cansado" y cuestionaba constantemente su intervención en el tratamiento. La reacción de Dalma fue inmediata. "Nunca entiendo en sus chats de qué se ríe. Leo sus chats y veo que Luque se creía su propia mentira", expresó. Y agregó: "A mí me hablaba bien y después hablaba mal. Hay algo en su discurso que no se entiende". Más tarde, fue todavía más contundente: "Ojalá se hubiese corrido, que tenga la decencia de correrse si algo lo sobrepasaba. Pero no pasó. Yo tuve una charla y le dije que si no estaba a la altura se corriera. 'Yo estoy a la altura, yo puedo, yo sigo', me dijo".
Ante una pregunta de Fernando Burlando, lanzó una de las frases más fuertes de toda la audiencia. "Luque se cree su propia mentira, dice que lo operó, pero no es cierto. Nunca me cerró, veía que era más un cholulo que hacer su trabajo; estaba para la foto". Pero el momento más desgarrador llegó sobre el final. Cuando el fiscal Patricio Ferrari le pidió que recordara el 25 de noviembre de 2020, Dalma ya no pudo contener la emoción. "Me llama mi hermana que mi papá no estaba bien. Cuando llego a Tigre, ya había fallecido", relató entre lágrimas. La sala volvió a quedar en silencio. "Entro y lo veo tapado con una sábana hasta la altura del pecho", contó.
Y añadió antes de interrumpirse para llorar.: "Lo vi muy hinchado, todo el cuerpo, la cara... perdón". A pocos metros, Gianinna también lloraba. "Lo que más recuerdo es que estaba muy hinchado. No entendía cómo había pasado", siguió Dalma. La emoción dio paso luego a una mezcla de dolor, culpa e impotencia acumulada durante más de cinco años: "No hay día donde yo me pregunte si tenía que sacar a estas personas de mala manera y hacer otra cosa. Éramos dos contra muchos". Y entonces llegó la frase que resumió el sentimiento que atravesó toda su declaración. "Mi papá no se quería morir y menos de la manera que sucedió", disparó.
Dalma aseguró que Diego murió aislado de quienes querían acompañarlo y cuestionó las restricciones que, según ella, les imponían los profesionales encargados de su cuidado. "Dicen que se murió solo y es porque nosotros no teníamos acceso", manifestó. Con la voz rota, cerró una de las declaraciones más impactantes desde que comenzó el juicio. "Me cambió la vida para mal y hasta que no tenga justicia no voy a estar tranquila", sentenció.