Durante más de una hora, Nahir Galarza habló con Nati Jota y Paulo Kablan para un documental de Olga. En la entrevista, la joven condenada por el homicidio de Fernando Pastorizzo se refirió a la condena que cumple desde 2018, a la culpa que carga desde entonces, a la relación que mantuvo con la víctima, a las secuelas emocionales que asegura atravesar y al impacto que tuvo el caso en su vida.
Aunque evitó profundizar en los detalles del hecho, fue contundente al asumir su responsabilidad: "No me sirve de nada porque ya estoy condenada y yo soy responsable. Me hago cargo sin los detalles, pero no fue intencional porque yo no fui pensando en matar", expresó.
Además, descartó que se haya tratado de un accidente: "No fue un accidente, se escapó el tiro, esa declaración que se transmitió desde Gualeguaychú, eso no es real tampoco", sostuvo.
Al referirse a la relación que mantenía con Fernando, Galarza presentó su versión de los hechos y remarcó que la víctima ya no puede dar su testimonio: "Un momento que se dio en base a una discusión donde Fernando reaccionaba muy mal contra mí. Él se ponía muy violento, me golpeaba, entonces fue así que empezó la situación", relató. En distintos pasajes aclaró que se trata de su mirada sobre lo ocurrido y reconoció que Pastorizzo no está presente para defenderse o contar su versión.
En ese sentido, aseguró que hoy no se reconoce en la joven que era cuando ocurrió el crimen y consideró que su inmadurez emocional tuvo un papel determinante: "Hoy puedo decir que no soy la misma persona que cuando tenía 19 años. No sería capaz hoy de hacer lo que hice", afirmó.
"Lo veo a la distancia como si hubiera sido otra persona", agregó, al explicar que ese sentimiento de extrañamiento respecto de su pasado es un tema que trabaja en terapia.
Durante la entrevista también reveló un episodio personal previo al homicidio. Según su relato, dos meses antes atravesó un aborto que aseguró, fue impulsado por decisión de sus padres. Galarza afirmó que sospechaba que el embarazo era de Fernando y describió aquella situación como una experiencia que le generó un profundo dolor.
Consultada sobre la carga emocional de cumplir una condena perpetua, Nahir reflexionó: "Todos los días me levanto sabiendo que estoy acá por haberle quitado la vida a una persona". Según explicó, el peso psicológico de lo ocurrido no desaparece con el paso del tiempo. "Es algo que llevás todos los días", sostuvo.
Respecto de la familia Pastorizzo, recordó que antes del juicio intentó acercarse a ellos, aunque ese encuentro nunca se concretó. "Lo intenté hacer antes del juicio", señaló. Sin embargo, contó que la propuesta fue rechazada y agregó: "No quisieron y lo comprendí totalmente". En ese marco, planteó una reflexión sobre el perdón: "¿Te parece que a la familia de Fernando le serviría que yo les pidiera perdón?".
Más allá del caso judicial, Galarza habló sobre su vida dentro de la cárcel. Contó que recibe visitas de sus padres cada 15 días, que comparte con las demás internas el acceso a un teléfono celular y que participa de distintas actividades dentro de la unidad penitenciaria. Además, detalló que cursa el último año de la carrera de Psicología Social, practica yoga y gimnasia, y brinda clases a otras internas.
También reveló que logró reconstruir su vida afectiva y que mantiene una relación con otro interno condenado a ocho años de prisión, a quien conoció mientras estudiaba dentro del penal.
Sobre el final de la entrevista, la joven de 27 años fue consultada sobre cómo le gustaría ser recordada luego de la enorme exposición mediática que tuvo el caso. Su respuesta sorprendió: "Preferiría que no me recuerden. Ser anónima. Tampoco entiendo por qué se llama caso Nahir Galarza y no se llama caso Fernando Pastorizzo, que sería lo normal".