El sistema de salud quedó bajo sospecha. Lo que comenzó como una inquietud entre colegas terminó revelando una historia inquietante: una mujer sin formación médica habría atendido pacientes, firmado certificados de defunción y trabajado durante meses en hospitales públicos utilizando una matrícula que no le pertenecía. La denuncia, radicada en la Comisaría de Machagai por el director de la Región Sanitaria 2, Orlando Di Nubila, destapó una trama que combina negligencia, controles ausentes y un desenlace aún abierto: la mujer desapareció y nadie sabe dónde está. Todo empezó con señales que no cerraban.
Según relató Di Nubila, fueron los propios compañeros quienes advirtieron irregularidades: "le faltaba mucha capacitación". Las dudas se hicieron más evidentes en situaciones críticas. "Ella incluso estuvo involucrada en la Copa Indunor, donde hubo incidentes en la cancha, y ahí las enfermeras notaron su falta de capacitación porque ellas tuvieron que hacer suturas", explicó. No fue un hecho aislado. "Una enfermera le marcó los puntos porque veía muchas falencias", recordó el funcionario. La escena se repitió en distintas guardias, en los hospitales de Quitilipi y Presidencia de la Plaza, donde la mujer se desempeñaba como médica.
La sospecha derivó en una revisión administrativa que terminó de confirmar lo impensado: el DNI de la mujer no coincidía con la matrícula que utilizaba. La investigación reveló que ese número pertenecía a un médico varón que trabaja en el ámbito privado y que, según se supo, "desconocía completamente la situación". A partir de ese hallazgo, la denuncia penal fue inmediata por "ejercicio ilegal de la medicina y usurpación de título". El dato más estremecedor llegó después. Durante el tiempo que trabajó, la mujer firmó nueve partidas de defunción. "Llegó a firmar nueve partidas de defunción", detalló Di Nubila.
Y explicó: "O sea que la mujer atendió a personas que terminaron falleciendo, con su firma y sello, pero la matrícula de otro". La dimensión del caso crece con cada documento que aparece: registros electrónicos, libros de guardia y derivaciones médicas llevan su firma. Pruebas de una actividad sostenida que nadie frenó a tiempo. Como si fuera parte de un guion, la identidad de la mujer también se desdibuja en relatos contradictorios. "Le decía a las enfermeras que era de Formosa, pero que vivía en Corrientes y tenía familiares en Paraguay", contó el director sanitario.
Pero los datos oficiales no coincidían. "En la última elección salió que votó en Sáenz Peña, ósea que no guardaba relación con todo lo que contaba". Ese entramado de versiones falsas alimenta el misterio: nadie en los hospitales sabe realmente quién era. El propio Di Nubila pidió explicaciones: solicitó a los directores de los hospitales que detallen "cómo contrataron a esta mujer sin verificar si tenía o no matrícula, si era profesional o no". Mientras tanto, la causa quedó en manos de la Fiscalía de Investigación Penal N° 3, a cargo de Marcelo Soto, que ya avanza con medidas por presunta usurpación de títulos y ejercicio ilegal de la medicina. La mujer aparece en los cronogramas de guardia hasta abril. Después, desapareció. "Hasta ahora que desapareció y no la encuentran", admitió Di Nubila.