La escena que encontraron los policías parecía detenida en el tiempo. Una mujer asesinada, el cuerpo en la caja de una camioneta y, a pocos metros, el hombre que acababa de matarla sentado en una reposera, con un vaso de whisky en la mano. Este jueves, la Justicia condenó a prisión perpetua a Adrián Pérez Tica por el femicidio de su pareja, Rosana Silvina Rotchen, ocurrido el 15 de abril de 2025 en Los Reartes. La sentencia fue dictada por un tribunal de Río Tercero tras un juicio abreviado en el que el acusado, de 54 años, admitió su responsabilidad. Los jueces lo hallaron culpable de homicidio agravado por el vínculo y por mediar violencia de género.
Desde el día del crimen, el hombre permanece detenido en la cárcel de Bouwer. La audiencia estuvo atravesada por el dolor de la familia de la víctima, que viajó desde Rosario para escuchar la sentencia. Pero uno de los momentos más duros llegó cuando el juez le preguntó al acusado si estaba arrepentido por el asesinato. La respuesta cayó como una provocación. "Dijo 'por supuesto' con ironía", relató a El Doce la hija de la víctima, Denise Noeliaher.
Y agregó: "El juez interrumpió la situación y le ordenó que volviera a sentarse. No puedo afirmar qué sintió el juez, pero creo que no le cayó muy bien a nadie la respuesta". La joven describió además la actitud del femicida durante toda la audiencia. "Yo estaba de frente y nunca pudo mirarme a los ojos a pesar de la insistencia con mi mirada". Para la familia, la condena no borra el dolor, pero marca un punto de inflexión. "El duelo sigue estando, pero se siente más limpio con la condena justa", aseguró.
La historia entre Pérez Tica y Rotchen llevaba siete años. Ambos eran oriundos de Granadero Baigorria y habían decidido mudarse a Córdoba buscando tranquilidad después de sufrir un robo en Rosario. Pero el nuevo comienzo terminó en tragedia. El 15 de abril de 2025, tras una discusión en la casa que compartían en el departamento Calamuchita, el hombre tomó una escopeta y le disparó.
La investigación, encabezada por la fiscal Paula Bruera, reconstruyó que después del disparo el agresor trasladó el cuerpo de la mujer hasta la caja de una camioneta estacionada en la propiedad. Allí quedó. Luego, según el expediente, el hombre se sentó en la galería y empezó a beber whisky mientras esperaba la llegada de la Policía. Cuando los efectivos arribaron al domicilio, lo encontraron exactamente así.
La escena salió a la luz por un mensaje. Tras cometer el asesinato, Pérez Tica se comunicó con uno de los hijos de la víctima y confesó lo que había hecho. El texto era brutal. "Le volé los sesos por culpa tuya y de tu hermano". El joven alertó de inmediato a la Policía, lo que permitió que los agentes llegaran rápidamente al lugar. Dentro de la casa, además del cuerpo de Rotchen, los investigadores encontraron una frase escrita con tiza en una pared: "En la vida hay que ser justo, pagá lo que debés".
Aunque no existían denuncias formales, durante el juicio varios testigos señalaron que la relación estaba atravesada por situaciones de violencia. La familia de la víctima sostuvo que Rotchen sufría control y violencia psicológica por parte del acusado y que poco antes del crimen había decidido separarse. Según su hija, el hombre reaccionaba con comportamientos extraños cuando la mujer planteaba terminar la relación.
También ejercía control sobre sus proyectos laborales. Rotchen intentaba desarrollar un complejo de cabañas, pero él se oponía incluso a que contratara trabajadores. "Era celoso", explicaron los familiares. La condena a prisión perpetua cierra el capítulo judicial del caso, pero no el dolor de quienes perdieron a Rosana. En redes sociales, su hija escribió una frase que resume lo vivido durante todo el proceso. "Se hizo justicia por nosotros, pero sobre todo por la vida de ella, que no merecía ser arrebatada de esa forma". Una sentencia puede encerrar al culpable. Pero ninguna condena alcanza para reparar la violencia que terminó con una vida.