06 Marzo de 2026 09:16
Durante semanas la tragedia se fue gestando en silencio. Entre conversaciones aparentemente amistosas, promesas de "limpieza espiritual" y una confianza que crecía día a día, tres mujeres lograron convencer a Merlín Díaz, una peluquera de 30 años de Ingeniero Budge, de que su dinero estaba "maldito". La historia terminó de la peor manera: la joven entregó $14 millones, todos los ahorros de su familia, y horas después, desesperada al descubrir que había sido engañada, tomó ácido muriático para quitarse la vida. Desde entonces, la Policía de Lomas de Zamora busca a las tres sospechosas, identificadas como Mirta Noemí Mitrovich, Nancy Marina Yovanovich y María Silvia Mitrovich, quienes están acusadas de haber montado una estafa que terminó en una tragedia.

Todo comenzó el 15 de enero, cuando las tres mujeres entraron a la peluquería donde trabajaba Merlín, ubicada en la esquina de San Juan y Olimpo, en Ingeniero Budge. Ese día se atendieron como clientas. Pero no fue una visita más. Con el paso de los días volvieron varias veces al local, conversaron con la dueña, compartieron confidencias y lograron ganarse su confianza. Poco a poco empezaron a instalar una idea inquietante: según ellas, Merlín no podía progresar con su negocio porque alguien le había hecho un "trabajo malicioso". Las supuestas clientas le aseguraron que podían ayudarla.
La solución que ofrecían era una "limpieza espiritual" que, según afirmaban, eliminaría esa supuesta maldición y le permitiría mejorar su situación económica. Para realizar ese ritual, las mujeres le pidieron algo clave: que les entregara su dinero. El 20 de enero, cinco días después del primer encuentro, volvieron a la peluquería y Merlín tomó la decisión que terminaría marcando su destino. Les entregó 14 millones de pesos, todos los ahorros de su familia, con la promesa de que después del ritual se los devolverían. Pero apenas salieron del local, desaparecieron.
Los mensajes empezaron a acumularse en el teléfono de las sospechosas. "Avisame si ya están viniendo", escribió primero. Minutos después insistió, cada vez más angustiada: "Mari, ¿ya vienen? Por favor, no me hagas sufrir. Te di mi confianza, te di todo de mí. ¿Me mintieron?". Las respuestas nunca llegaron. Con el paso de las horas, la peluquera comenzó a comprender que había sido estafada. En otro mensaje dejó ver la angustia que la consumía: "Si me llega a pasar algo, ustedes serán las culpables. Para mí esto es serio. Prácticamente les di mi vida. Mi vida está en sus manos ahora".

La desesperación escaló rápidamente. "Si no vienen, van a cargar con mi vida", les advirtió. También les envió un video que hoy forma parte de la investigación. En ese clip, Merlín mira a la cámara y pregunta, con la voz quebrada: "¿Por qué no vienen? Me mintieron. (...) Yo estaba tan tranquila y bien, y llegaron ustedes. ¿Por qué me hicieron esto?" Poco después grabó otro mensaje dirigido a una de las mujeres. "Mire señora, por su culpa mire lo que voy a hacer ahora", dijo.
En ese instante tomó una botella de ácido muriático. Sin embargo, apenas empezó a sentirse mal se arrepintió y alcanzó a pedirle ayuda a su pareja. El hombre la trasladó de urgencia al hospital más cercano, pero ya era tarde: murió poco después de ingresar. Antes de morir, Merlín dejó varias cartas escritas a mano. En una de ellas se dirigió a su pareja: "Amor, adiós. Te amo. Perdón, amor. Te mentí. Espero me perdones. Solo te pido que me quemes, no me hagas nada".
También dejó un mensaje para su familia: "Adiós, mamita. No se preocupen por mí, estaré mejor. Perdónenme por todo. Adiós, hermanos, los amo a todos". En esa misma hoja escribió los nombres y datos de las mujeres que la habían engañado. También dejó otra frase desgarradora: "Los gitanos son los culpables, me robaron toda mi vida, me robaron toda mi plata".

Según los investigadores, en ese mismo papel también detalló que había realizado al menos 47 llamadas intentando recuperar su dinero. La causa quedó en manos de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) N°19 de Lomas de Zamora, a cargo del fiscal Ignacio Torrigino. Entre las primeras medidas ordenadas estuvieron el análisis de las cámaras de seguridad de la zona y el secuestro del celular de la víctima. Los peritajes permitieron identificar a las tres sospechosas, quienes se movían en la zona utilizando identidades falsas. Cuando la policía fue a buscarlas al barrio La Perla de Temperley, ya habían desaparecido. El fiscal dictó una orden de detención contra las tres mujeres, que continúan prófugas. Más de un mes después de la tragedia, la policía todavía intenta localizar a las acusadas.

