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Minutos que destruyeron una vida

Pidió una ambulancia, le mandaron un remís y su vida cambió para siempre: el dramático caso que terminó con un fallo histórico

César Fernández sufrió un infarto mientras trabajaba en una fábrica de La Plata y la Justicia condenó a la ART a pagar más de $351 millones.

27 Julio de 2026 17:50
César Fernández

Un dolor en el pecho. Una súplica desesperada para que llamaran una ambulancia. Una respuesta que, según quedó acreditada en la Justicia, jamás debió existir: "No amerita llamar a una ambulancia". En su lugar, un remís. Quince minutos de demora que terminaron cambiando una vida para siempre. La historia de César Fernández conmovió a la Justicia y terminó dando origen a un fallo considerado inédito en la Argentina. 

César Fernández entró a trabajar sano, sufrió un infarto y una demora le cambió la vida

El trabajador sufrió un infarto mientras cumplía funciones en una fábrica de La Plata y, tras una asistencia que el Tribunal consideró deficiente, quedó con una cuadriparesia y gravísimas secuelas neurológicas que hoy lo obligan a depender de terceros para absolutamente todo. La sentencia condenó a Federación Patronal Seguros a pagar una indemnización superior a los $351 millones y una prestación mensual por gran invalidez. Pero para su familia, ninguna cifra alcanza. "No hay monto económico que subsane o que obture el dolor que sufre la familia", resumió el abogado Matías Martínez en diálogo con BigBang

El letrado es quien impulsó una demanda que, en un principio, parecía imposible de ganar. "No había un solo precedente de la Justicia que permita un infarto por ocasión del trabajo y que quede subsumido en la Ley de Riesgos del Trabajo", recordó. Lejos de desistir, el letrado decidió construir una estrategia completamente distinta. "Lo que se solicitó en la demanda fue que no se ponga el foco en la etiología del infarto, sino en las consecuencias dañosas que derivaron del momento en que el episodio ocurrió", explicó. Según reconstruyó Martínez, César comenzó a sentir un fuerte dolor en el pecho apenas quince minutos después de iniciar su jornada laboral.

En ese sentido, relató:  "Entró a su trabajo bien, sin ningún signo de nada. A los quince minutos comienzan con el dolor muy fuerte en el pecho y una transpiración intensa en manos y cara". A partir de allí, todo fue una sucesión de decisiones que, según determinó la Justicia, agravaron dramáticamente las consecuencias del cuadro. La empresa, que por contar con más de 400 empleados debía tener un servicio de enfermería permanente, no tenía enfermero porque el profesional estaba de vacaciones y nadie había sido designado para reemplazarlo. Cuando César pidió una ambulancia, nunca llegó. "Pidió que llamen a una ambulancia y llaman un remís", cuestionó el abogado.

César quedó con una cuadriparesia y gravísimas secuelas neurológicas

Pero eso no fue todo. El trabajador tampoco fue derivado al hospital más cercano. "Le dicen al remisero que lo traslade al Sanatorio Argentino, que está a quince minutos, cuando el Hospital San Roque está a cuatro minutos", explicó Martínez, quien incluso incorporó al expediente capturas de Google Maps que luego fueron citadas por el Tribunal como uno de los fundamentos de la sentencia. En diálogo con este portal, Martínez no ocultó su indignación al recordar uno de los momentos más impactantes del juicio. "Cuando él pide que llamen a la ambulancia, la respuesta fue: 'No amerita llamar a una ambulancia'. Eso está acreditado en el expediente", afirmó.

Y lanzó: "Entonces les contesté: ¿Pero ustedes son médicos? ¿Son especialistas en cardiología? Como no saben nada, tienen que llamar a una urgencia para descartar algo grave." El enojo del abogado fue creciendo a medida que reconstruía lo ocurrido. "Perdón que me caliente, pero soy muy apasionado", admitió. Para la perito médica que declaró durante el juicio, la respuesta fue contundente. Consultada por el Tribunal sobre si una atención inmediata habría cambiado el desenlace, respondió: "Absolutamente". Martínez explicó que César sufrió una muerte súbita a apenas una cuadra del sanatorio.

Incluso, señaló: "Ingresó muerto. Lo reviven, pero ese minuto que no le llegó oxígeno a la cabeza fue lo que le produce hoy el daño neurológico". Las secuelas son devastadoras. "Está con pañales, se alimenta con una bomba gástrica, no reconoce a sus hijos y piensa que su pareja es su madre." Y agregó otro dato estremecedor. "Tiene 87 apneas por minuto. Se ahoga con su propia saliva." Detrás del expediente judicial hay una historia familiar atravesada por el dolor. Martínez recordó que César ya había enfrentado enormes desafíos antes del infarto. En 2008 obtuvo la guarda absoluta de sus dos hijos, luego de que su ex pareja renunciara a ejercer la crianza.

El abogado Matías Martínez

Según contó el letrado, la víctima "se hizo cargo de los dos nenes solo". Pero todo cambió aquel 24 de noviembre de 2021. Su pareja, Alejandra, debió mudarse con él para cuidar no solo a César, sino también a sus hijos. "Alejandra hasta le cambia los pañales a César", relató.  La escena que describe el abogado resulta desgarradora: "Vos decís 'Hola, soy Lucas' y a las dos horas ya no sabe quién es el hijo." De hecho, los hijos de la víctima nunca más pudieron mantener una conversación normal con su padre. "Lo que habla César es que balbucea", explicó. 

Martínez también destacó el papel de toda la familia. "Los hijos de Alejandra se encargaron de César como si fueran sus futuros hijos. Es una familia... la familia Ingalls. Pero tienen el dolor a cuestas." Más allá de la millonaria indemnización, el abogado considera que la verdadera trascendencia de la sentencia está en el precedente que deja: "Lo primero es que la vida de un trabajador vale igual que la del patrón. Ni más ni menos." En ese sentido cuestionó los cambios introducidos por la legislación laboral y sostuvo que este fallo representa un mensaje para todo el sistema. "Yo lo que quiero es que con este fallo, si un trabajador, si vos que estás hablando conmigo, que sos un laburante, te duele el pecho, le llamen a una ambulancia. Que no emitan un dictamen médico cuando no lo son", remarcó.

César quedó al completo cuidado de su familia

Y sentenció: "Porque tu vida, al igual que la de los empleadores, vale exactamente lo mismo." La Justicia terminó dándole la razón. No porque el trabajo hubiera provocado el infarto, sino porque concluyó que la ausencia de una respuesta médica adecuada agravó de manera irreversible sus consecuencias. Para César, sin embargo, la sentencia llegó demasiado tarde. Su familia obtuvo un reconocimiento judicial histórico, pero nada podrá devolverle la vida que perdió aquella tarde en la que pidió una ambulancia y, en cambio, le enviaron un remís.