La mañana del domingo prometía velocidad, adrenalina y espectáculo en los caminos de Traslasierra. Pero en cuestión de segundos, el ruido de los motores se transformó en silencio, desconcierto y dolor. El automovilismo argentino quedó atravesado por una tragedia que volvió a poner en discusión los límites de la pasión y la seguridad. Brahian Zárate González, un joven cordobés de 25 años, murió luego de ser atropellado por un auto de competición que se despistó en plena carrera del Rally Sudamericano, en la zona de Mina Clavero. Había ido como tantos otros: a ver de cerca el vértigo de una disciplina que convoca multitudes. No volvió.
El accidente ocurrió en el tramo especial Giulio Cesare, cuando un Volkswagen Polo conducido por el piloto paraguayo Didier Arias y su navegante Héctor Núñez perdió el control en una curva. El vehículo dio varios tumbos y salió despedido hacia una zona donde se encontraba el público. El impacto fue brutal. Según reconstruyeron medios locales, el auto "dio muchos vuelcos contra la gente que disfrutaba de la carrera". Entre los heridos estaba Zárate González, quien sufrió lesiones de extrema gravedad. Fue trasladado de urgencia al Hospital de Mina Clavero, pero no logró sobrevivir.
La escena dejó además otras dos personas heridas: una mujer con fractura de tobillo y otra con lesiones menores. Los pilotos, en cambio, resultaron ilesos. La noticia cayó como un golpe seco en Córdoba. Desde el centro vecinal de Villa Páez, barrio del que era oriundo el joven, expresaron el dolor colectivo con palabras simples pero contundentes: "Los vecinos se unen en el dolor de tan irreparable pérdida del vecino Zárate". La competencia fue suspendida de inmediato.
Lo que debía ser una jornada deportiva se convirtió en un operativo de emergencia. Se activó un comité de crisis con participación de la organización del rally, autoridades de seguridad, el Automóvil Club Argentino, Codasur, el Gobierno de Córdoba y los servicios sanitarios. Mientras tanto, las imágenes del accidente comenzaron a circular. En ellas se ve el momento en que el auto pierde estabilidad, gira en el aire y termina invadiendo el espacio donde estaban los espectadores.
Un instante que ahora se repite una y otra vez, como una pregunta sin respuesta. La Federación Internacional del Automóvil (FIA) también se pronunció. En un comunicado, expresó: "La FIA está profundamente entristecida por el trágico incidente ocurrido durante la segunda ronda del Campeonato de Rally FIA Codasur en el Rally Sudamericano Mina Clavero, en el que un espectador perdió la vida y otras dos personas resultaron heridas".
El mensaje incluyó condolencias para la familia de la víctima y respaldo a las autoridades locales, pero no logró disipar el interrogante que vuelve cada vez que ocurre una tragedia de este tipo: ¿se puede evitar? Porque el rally tiene una característica que lo hace tan fascinante como riesgoso: la cercanía del público. A diferencia de otros deportes, los espectadores se ubican a metros de los autos, muchas veces en zonas abiertas, sin barreras físicas que los protejan.