El Río de la Plata devolvió este miércoles una de las respuestas más temidas. Después de tres días de angustia, rastrillajes y esperanzas sostenidas por familiares y amigos, efectivos de la Prefectura Naval Argentina encontraron flotando en la ribera de Quilmes el cuerpo de Alcides Ledesma, uno de los dos pescadores desaparecidos desde el domingo. La confirmación cayó como un golpe devastador sobre sus seres queridos. Ledesma, paraguayo de 47 años, había ingresado al agua junto a su amigo José Luis Herrera, de 45, a la altura de Villa Domínico, partido de Avellaneda. Los dos habían salido a navegar en un pequeño bote gris para hacer lo que más disfrutaban: pescar.
Pero el paseo terminó convertido en tragedia. "Tenía su vestimenta y sus documentos. La familia lo reconoció", señalaron fuentes oficiales tras el hallazgo del cuerpo, que fue trasladado a la morgue judicial de Lomas de Zamora para las pericias correspondientes. Mientras tanto, la incertidumbre y el dolor continúan alrededor de José Luis Herrera, que todavía permanece desaparecido.
La búsqueda sigue por agua, aire y tierra en distintos puntos de la costa bonaerense, mientras las corrientes y el fuerte viento complican cada maniobra. El domingo por la tarde las condiciones climáticas comenzaron a deteriorarse rápidamente en toda el área metropolitana. Las ráfagas azotaban la costa y el río se volvía cada vez más peligroso. Aun así, los dos hombres se habían internado en el agua desde el denominado Parque del Río, un predio recreativo ubicado sobre la ribera de Avellaneda.
Como hacían habitualmente, dejaron sus teléfonos celulares dentro de una camioneta Peugeot Partner blanca antes de embarcarse. Lucas, un testigo que presenció el dramático momento, relató que vio cómo el bote comenzaba a alejarse peligrosamente. "Ese día se levantó un viento bárbaro", recordó. Y agregó: "A los 40 minutos de haber alertado, ya no se veía". La principal hipótesis apunta a que la embarcación sufrió una falla mecánica o fue arrastrada por las fuertes ráfagas en medio del temporal.
Aldana, hija de uno de los pescadores, contó mientras todavía mantenía la esperanza de encontrarlos con vida: "El bote tenía un motor y pensamos que falló y los arrastró; tenían un solo remo y había mucho viento". Desde el primer momento, la Prefectura Naval Argentina desplegó un impresionante operativo de búsqueda sobre toda la costa rioplatense. "El operativo en el Río de la Plata comenzó el lunes a las 6:50 con un buque guardacostas de porte medio", explicó el prefecto principal Alfredo Zappa, quien está a cargo de los trabajos.
Según detalló, primero se realizó un rastrillaje terrestre y pedestre en la costa de Dock Sud "por protocolo internacional". Al no encontrar resultados, comenzó la búsqueda marítima. Con el correr de las horas se sumaron más embarcaciones, motos de agua y patrullajes especiales para recorrer las zonas de menor profundidad. Incluso se dio aviso a autoridades uruguayas ante la posibilidad de que la corriente y el viento hubieran empujado el bote mar adentro. "Hay un semirrígido, dos motos de aguas, provenientes de Quilmes, para peinar y barrer las zonas de menor profundidad", explicó Zappa.
La tragedia impactó de lleno en las familias de los pescadores, que desde el domingo viven horas de desesperación absoluta. Leo, sobrino de José Luis, describió el peligro mortal que representa el río cuando la marea cambia de manera brusca. "Es feo cuando la marea te lleva y no podés salir. La marea sube muy rápido y te tira para donde ella quiere", contó el joven. Y, en medio del dolor, agregó: "Mi tía está muy mal, llorando. Es desgarrador". También relató que, antes de desaparecer, los hombres habrían intentado hacer señales de auxilio con luces desde la embarcación mientras eran arrastrados cada vez más lejos de la costa.