Una ráfaga de disparos rompió el silencio de la madrugada en González Catán. Diez detonaciones, gritos desesperados y una moto abandonada en medio de la calle marcaron el final de una secuencia sangrienta que terminó con una mujer muerta, un delincuente prófugo y un policía de la Ciudad detenido acusado de homicidio agravado. Todo ocurrió en la intersección de las calles Da Vinci y Montgolfier, en el partido bonaerense de La Matanza.
Según la reconstrucción inicial, el inspector de la Policía de la Ciudad Héctor Mariano Camejo, de 48 años, estaba vestido de civil y fuera de servicio cuando fue interceptado por una pareja que se movilizaba en una moto 110cc sin patente. De acuerdo con el relato del propio efectivo, los motochorros intentaron asaltarlo. Camejo aseguró luego ante la Policía Bonaerense que la pareja lo abordó para robarle y que reaccionó extrayendo su arma reglamentaria, una pistola Pietro Beretta PX4 calibre 9 milímetros.
Entonces comenzó la balacera. Vecinos de la zona llamaron al 911 alarmados por la cantidad de disparos que retumbaban en la cuadra. Cuando los patrulleros llegaron, encontraron una escena caótica: manchas de sangre sobre el asfalto, una moto tirada, vainas servidas desparramadas y una mujer gravemente herida. La presunta delincuente fue trasladada de urgencia al Hospital Favaloro, pero ingresó sin vida. Tenía un balazo en la zona intercostal. Hasta el momento no pudo ser identificada.
Las cámaras de seguridad registraron parte de la secuencia. En las imágenes se observa a la mujer y a su acompañante acercarse por el cordón de la calle, mientras segundos después se escuchan los disparos. También quedó grabado el dramático grito del cómplice mientras escapaba: "Ayuda, por favor, amiga, la mató". El hombre logró huir y continúa prófugo. Sin embargo, los investigadores creen que también resultó herido, ya que las cámaras muestran un rastro de sangre durante la fuga.
Poco después del episodio, Camejo se presentó por sus propios medios en una comisaría de la zona. Allí relató cómo había sido el presunto intento de robo y afirmó que el delincuente "hizo un gesto" con un arma, que finalmente resultó ser una réplica de plástico similar a una pistola. La Policía Científica secuestró en la escena diez vainas servidas calibre 9 milímetros, tres proyectiles enteros, la réplica de arma de fuego y una gorra negra. Para la Justicia, sin embargo, la cantidad de disparos encendió las alarmas. "Disparó 10 tiros y se fue del lugar", señaló una fuente vinculada a la investigación.
El fiscal de Homicidios de La Matanza, Adrián Arribas, sospecha que el policía pudo haber continuado disparando aun cuando el peligro ya había cesado. Por eso ordenó la inmediata aprehensión del inspector, el secuestro de su arma reglamentaria y el traslado del cuerpo a la Morgue Judicial de Lomas de Zamora para la autopsia. Ahora Camejo enfrenta una imputación por "homicidio agravado por el uso de arma de fuego" y será indagado en las próximas horas. El eje central de la investigación será determinar si actuó en legítima defensa o si hubo un exceso en su reacción. Mientras tanto, los investigadores analizan nuevas filmaciones de cámaras de seguridad para reconstruir segundo a segundo la secuencia completa y establecer cómo fueron los movimientos de la pareja antes y después del ataque.