La gira de Javier Milei por Estados Unidos volvió a abrir un frente de controversia política luego de que el jefe de Gabinete Manuel Adorni admitiera que su esposa, Bettina Angeletti, viajó en el avión presidencial junto a la comitiva oficial que se trasladó a Nueva York. La confirmación llegó después de que circulara una fotografía tomada en el santuario Ohel, en Queens, durante la visita de Milei a la tumba del rabino Menachem Mendel Schneerson, líder espiritual del movimiento Lubavitch. En la imagen aparece Adorni junto a su pareja participando de la actividad oficial, lo que desató críticas de la oposición y cuestionamientos por el uso de recursos estatales.
El episodio generó ruido no solo por la presencia de un familiar en la comitiva, sino por una contradicción difícil de ignorar: fue el propio Adorni quien, años atrás, había anunciado un decreto que prohibía exactamente ese tipo de situaciones. Durante una conferencia de prensa en 2024, cuando todavía ejercía como vocero presidencial, Adorni comunicó con tono enfático la decisión del Gobierno de restringir el uso de las aeronaves oficiales. "Las aeronaves públicas no podrán ser utilizadas en viajes particulares, solamente estarán afectadas para las tareas que hacen a condición jurídica del servicio de servicio público", había dicho.
Y por aquel entonces, explicó: "La reglamentación contempla la revisión de los registros de vuelo para detectar cualquier desviación de su verdadero uso". En ese mismo anuncio, el funcionario enumeró con ironía los supuestos abusos que, según el discurso oficial, quedaban definitivamente prohibidos. "De esta forma, no se van a poder usar aviones públicos para traer diarios en papel de una provincia del sur, traer a familiares desde el sur, viajar a un cumpleaños familiar o usar para cualquier otra actividad por fuera de la agenda pública (en referencia a otros gobiernos)", afirmó el hoy también jefe de Gabinete.
Y remató el mensaje con una referencia directa al discurso libertario contra los privilegios de la política: "En la Argentina, el presidente de Milei, el que hizo el ajuste fiscal más importante de los últimos sesenta años y se ganó los elogios del mundo libre, este es otro privilegio que se termina". Casi dos años después de aquel anuncio, el propio funcionario quedó en el centro de la polémica al reconocer que su esposa viajó en el avión presidencial durante la gira por Nueva York. Ante las críticas, Adorni sostuvo que el traslado no implicó costos para el Estado. "Es mi mujer, es mi compañera de vida, iba a viajar conmigo", detalló en diálogo con A24.
Y agregó: "Pagó su pasaje, 5345 dólares con fecha de 26 de febrero, después por el cambio de agenda, Presidencia la invita a subirse conmigo sino no nos íbamos a encontrar. No le gastamos ni un peso al Estado". El jefe de Gabinete insistió en que la decisión respondió a motivos personales vinculados a la intensidad de su agenda laboral. "Estos son trabajos muy sacrificados y la verdad que era mi deseo que mi mujer me acompañe", señaló. Incluso apeló a una justificación emocional para explicar la presencia de su pareja en la comitiva oficial. "Yo vengo una semana a deslomarme como todos los que vienen acá a Nueva York", remarcó.
Y sentenció: "Yo quería que mi esposa me acompañe, es mi compañera de vida, es la que me da una mano acá. Más allá de que ella en paralelo iba a venir porque tenía una actividad, pero no le sacamos un peso al Estado". Las explicaciones del funcionario no lograron apagar el debate político. Para la oposición, el episodio refleja una contradicción entre el discurso anticasta del Gobierno y ciertas prácticas dentro de la administración.
El problema no radica únicamente en el costo del traslado -que Adorni asegura haber cubierto, aunque sin pruebas- sino en el uso de una aeronave estatal que, según el propio decreto anunciado por el funcionario, debía estar reservada exclusivamente para actividades estrictamente oficiales. El contraste entre aquellas conferencias donde prometía terminar con los privilegios y la justificación actual alimentó las críticas sobre la coherencia del Gobierno en materia de austeridad.