La salida de Carlos María Frugoni del Ministerio de Economía expuso mucho más que una irregularidad administrativa: dejó al descubierto las fisuras en los mecanismos de control patrimonial del Gobierno de Javier Milei y volvió a poner bajo la lupa la transparencia de su equipo. El ministro Luis Caputo aceptó la renuncia del ahora ex secretario de Coordinación de Infraestructura luego de que una investigación periodística revelara que había omitido declarar al menos siete propiedades en el estado de Florida y dos sociedades comerciales en Estados Unidos. El propio Frugoni terminó reconociendo el hecho: "Cometí un error", aseguró, en un intento por minimizar una omisión que ya derivó en una denuncia judicial por presunto enriquecimiento ilícito y omisión maliciosa.
Lejos de cerrar filas con una versión única, el Gobierno mostró fisuras incluso en la forma de explicar la salida. Desde la Presidencia fueron contundentes: "Fue un despido". En cambio, en el entorno de Caputo sostuvieron que fue el propio funcionario quien "decidió dar un paso al costado para aclarar su situación". Mientras tanto, en el Palacio de Hacienda evitaron cuestionar la gestión de Frugoni y limitaron las críticas a la falta de declaración de sus bienes, asegurando que el ex funcionario "está poniendo al día sus papeles". "Estaba rectificando esta situación porque ahora soy funcionario nacional. Me equivoqué", reconoció Frugoni días atrás.
Y agregó: "También voy a incluir a los departamentos en ARCA". Las investigaciones periodísticas detectaron inmuebles valuados entre 140.000 y más de 300.000 dólares en zonas exclusivas de Florida, principalmente en el condado de Palm Beach. A eso se suman dos sociedades constituidas en Delaware -una de las jurisdicciones más opacas de Estados Unidos- que habrían funcionado como vehículos para la adquisición de esos activos. El dato más comprometedor es que al menos una de las propiedades figura directamente a nombre del propio Frugoni, lo que refuerza la hipótesis de ocultamiento deliberado.
La magnitud del patrimonio no declarado y su estructura societaria abren interrogantes sobre el origen de los fondos y los controles del Estado que debieron detectar estas inconsistencias. No es la primera vez que Frugoni queda bajo sospecha. Durante el gobierno de Mauricio Macri, cuando presidía AUSA y participaba en obras clave como el Paseo del Bajo, ya había sido objeto de cuestionamientos públicos. Su paso por la función pública, lejos de consolidar un perfil técnico, parece haber acumulado zonas grises. Tras la salida, Caputo designó como reemplazante a Fernando Herrmann, hasta ahora secretario de Transporte.
Se tarta de un arquitecto con trayectoria en el sector privado pero sin experiencia previa relevante en políticas públicas de transporte al momento de su llegada al cargo. Su lugar será ocupado por Mariano Plencovich. El movimiento interno sugiere una lógica de continuidad antes que de revisión. No hubo anuncios de auditorías ni de refuerzo en los controles patrimoniales, a pesar de la gravedad del caso. En Balcarce 50 intentaron marcar diferencias con otras investigaciones que afectan al oficialismo, como la que involucra al jefe de Gabinete Manuel Adorni, al señalar que "lo de Frugoni estaba comprobado".